El Hermano Jason ROSSIGNOL está
comenzando su segundo año como escolástico en San Antonio, Texas, Estados
Unidos de América. Pasó el verano aprendiendo y practicando español en el
estado de Oaxaca, México. Envió a sus formadores actualizaciones periódicas. Lo
que sigue es su actualización del 2 de Agosto de 2011.
He completado el tiempo de mi misión en Petatengo; fue una misión
difícil, pero al final, muy gratificante. Hay una gran cantidad de heridos en
el pueblo, cuando hace algunos años, un grupo de Evangélicos Pentecostales llegó
y una serie de personas se convirtió, trayendo dolor a muchas de las familias.
A continuación, unos años más tarde, el grupo experimentó un cisma que dañó aún
más la gente. Es superfluo decir que muchos estaban cansados de ir a la iglesia
en un primer momento. ¡He estado orando mucho a José Gerard! Pero poco a poco,
empecé a tener conversaciones con los miembros “marginados” del pueblo.
Hablamos sobre todo de la actitud amorosa del Señor hacia sus amados hijos, y
yo no lo podía creer, pero una madre soltera (no bautizada) sintió la llamada a
convertirse. ¡Ella será bautizada en octubre, cuando la temporada de lluvias
termine! ¡Mi primera hija espiritual!
También pasé mucho tiempo con los agricultores, visitándolos en sus
campos (muchos de los cuales estaban lejos a más de una hora a pie) y ellos
estaban agradecidos de tener alguien que los visitara. Tengo que decir que
hasta ese momento, me sentía un poco consternado por mis habilidades, pero uno
de los hombres, Félix, me dio fuerzas. “Hermano, es bueno que estés aquí; nadie
ha jamás venido antes a nuestros campos para bendecir nuestro trabajo. Sé que
te sientes frustrado con tu español pero recuerda que muchos de nosotros ni
siquiera sabemos leer lo suficiente como para escribir nuestros nombres
propios…sé paciente, estamos felices de que estés aquí”.
También
hice algunas excursiones a Sierra Alta para atender a algunas de las
comunidades de la zona. Esto significó
caminar de cuatro a seis horas a través de una densa selva tropical pues
algunas de las comunidades no son accesibles con medios de transporte y los
caminos que existen no se pueden transitar durante la estación lluviosa. Fueron
días largos, pero la generosidad de la gente a mi llegada me ha siempre
estimulado. Fui siempre invitado por la primera familia que he encontrado a
unirme a ellos para comer y descansar. Eso me dejó
pensando: ahí estaba yo, un desconocido cansado en medio de ellos y no sólo me invitaban a sus casas sino que también
ponían toda su comida delante mío (todo lo que ellos tenían para que yo me
pudiera alimentar) y cuántos de ellos se
han encontrado en una situación similar en los EE.UU., sólo para ser tratados como basura. Me rompe el
corazón pensar en ello.
¡Tan difícil como esta misión fue, en mi último día, todos en el
pueblo vinieron a la iglesia! ¡La iglesia estaba llena y la gente ha tenido que
reunirse fuera de las ventanas y puertas! ¡Me conmovió hasta las lágrimas!
Después de eso, tuve unos días de descanso con la comunidad en
Huamelula. El tiempo en la comunidad es un bien muy preciado por aquí y
disfrutamos cada uno de los momentos que podemos gestionar juntos. ¡Ariel
MARTINEZ es muy alentador y tiene un corazón alegre! ¡Los dos Oblatos polacos,
Martin LACKI y Tomas SZAFRANSKI, también lo son y el español de ellos es
increíble… disfruto muchísimo hablar en español con los polacos!
Esta
experiencia de misión me ha enseñado que en el ministerio pastoral no siempre
todo va según lo planeado (de hecho, mi experiencia me hace entender que rara
vez sucede), sin embargo, Dios está siempre trabajando en secreto a pesar de
mis debilidades y deficiencias (de hecho, muchas veces, Él incluso trabaja a
través de ellas). ¡La clave de todo, sin embargo, es sin duda la oración! He
estado predicando todos los días en los servicios de comunión y he tenido que
pasar mucho tiempo preparándome. Como resultado de ello, he pasado mucho tiempo
con los Evangelios diarios y esos encuentros en otra lengua, en otro entorno
cultural, han profundizado mi comprensión y fe en sus posibilidades de ánimo.
El Señor está, sin dudas, trabajando aquí.