“El Mes Misionero es un compromiso
renovado de todos los cristianos de nuestros dos países para dar testimonio del
Evangelio en la estela de la nueva evangelización. Un compromiso de nuestras
Iglesias para dar a conocer las Buenas Nuevas a todos”, escribió el Padre Bruno
FAVERO, omi, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP) en
Senegal y Mauritania, en su mensaje por el Mes Misionero.
Recordando las enseñanzas del Papa
Juan Pablo VI (“La Iglesia existe para evangelizar.”) y del Bienaventurado Papa
Juan Pablo II (“La fe se fortalece, dándola.”), el Padre Bruno dijo que “la
dimensión misionera no se refiere sólo a los sacerdotes: es un requisito
incluido en nuestro bautismo y todo bautizado está llamado a asumir esta tarea
concreta – para compartir con los demás el don del Evangelio”.
“El Mes Misionero de Octubre”,
continuó el Director Nacional de OMP, “es, por lo tanto, un momento
privilegiado para comprender nuestra vocación misionera, para dar tiempo y
recursos de forma tal que el Evangelio pueda seguir con su viaje en los
corazones de nuestros contemporáneos; tiempo para ofrecer nuestro sufrimiento,
queridos enfermos, para que el Evangelio pueda penetrar en nuestra sociedad.”
El Mes Misionero es además “un momento para vivir en profunda solidaridad con
la Iglesia, dando lo poco que tenemos ya que, a su vez, la Iglesia distribuye
los frutos de esta solidaridad a todas las Iglesias del mundo, especialmente a
aquellas que están aún en obras, como la nuestra”.
Como medios concretos para vivir el
Mes Misionero, el Padre Bruno sugiere oraciones, ofrendas de bienes materiales
pero también de sufrimiento. En particular, recomienda rezar el rosario “para
descubrir con María los caminos de la misión”.
“En Senegal, con sus contradicciones
y debilidades, ante las legítimas expectativas para las próximas elecciones,
los cristianos están siendo llamados a un mayor compromiso para ser autores en
la renovación de nuestro país”, dijo el Padre Bruno.
En este sentido, vincular la misión
y el rosario es, para nuestra Iglesia, una oportunidad para vivir este
compromiso con el país bajo la mirada de María, Nuestra Señora de las Misiones.
Compartir el Evangelio, comunicar las Buenas Nuevas, resulta entonces ser la
contribución originaria de los cristianos en Senegal y Mauritania para la
construcción de sus países, y en el advenimiento del amor.” (LM) (Agencia Fides 10/1/2011).