En Julio de 2011,
el Padre John HENAULT escribió acerca de la continua lucha contra la epidemia
de cólera que ha afectado a Haití durante muchos meses. Él es el Pastor de
Notre Dame de la Mer, Parroquia en la Isla de Vaches (Isla Vaca).
Al regreso de mi viaje a los EE.UU. el año
pasado, me han “presionado” para terminar mi parte en nuestro proyecto de agua.
Las cosas se estaban moviendo bastante bien hasta Octubre cuando apareció la
epidemia de cólera en Haití. Suponíamos que estando en una isla remota estábamos
a salvo. En la última semana de Noviembre, nuestro primer caso llegó: un
capitán de barco que desde el continente traía provisiones a la isla.
Aquí en nuestro centro de salud del gobierno,
nadie quería tocar a este hombre. Tuve un momento difícil tratando de convencer
a un taxi acuático (nuestra ambulancia acuática local estaba sin uso debido a
un motor defectuoso) para que lo llevara al hospital de Les Cayes. Me costó 600
$ haitianos. Dos días después, nuestro primer isleño cogió la cólera: de nuevo
otro viaje en barco. Al día siguiente, un tercer caso: otro viaje. Aquí es
donde me decidí a hacer algo. Las enfermeras y ayudantes locales de Haití en el
centro de salud se negaron a tratar dichos pacientes. A través de contactos radioaficionados,
un helicóptero llegó con dos doctores extranjeros y provisiones para capacitar
a las enfermeras y ayudar en el cuidado de los pacientes con cólera. Después de
5 horas de formación práctica, nuestro personal médico local estaba dispuesto a
tratar los enfermos. Mientras tanto, a través de radioaficionados y contactos,
pude enviar en una gran tienda militar, una tienda blanca UNICEF y cunas de
cólera.
Tendiendo a esta emergencia es donde he pasado
la mayoría de mi tiempo y gastado la mayor parte de mis fondos. En el momento
álgido de nuestra epidemia aquí, estábamos tratando todos los días de 50 a 60
pacientes de todas las edades. Nuestras dos tiendas estaban llenas y teníamos
gente fuera de las mismas. La re-hidratación es el único medicamento necesario,
endovenoso y oral al mismo tiempo. Ahora soy un experto en el tratamiento del
cólera.
Pude conseguir que un equipo de Médicos
sin Fronteras viniera aquí y ayudará a instalar todo a principios de
Diciembre. De todos los centros establecidos en la parte sur de Haití, el
nuestro ha sido el más elogiado y eficiente. Antes de tener todo en orden, hubo
23 muertos y, hasta ahora, 695 casos han llegado al centro. Tuve que poner agua
y electricidad y he pasado la mayoría de mis días allí. En Febrero, el equipo
de Médicos sin Fronteras tuvo que
irse. Un equipo de 7 personas compuesto de 3 enfermeras, 3 higienistas y 1 estadístico
mantienen ahora un servicio semanal de 7 días y 24 horas por día. El Ministerio
de Salud les hizo un contrato por 3 meses pero por desgracia non han sido
pagados y nadie sabe donde terminó el dinero. Estoy intentando descubrir a
través de mis contactos el fraude y la grave injusticia que parece haber tenido
lugar en el Ministerio de Salud. Hay otros tres centros que tuvieron el mismo
problema y que ahora permanecen cerrados, cuyo personal no ha sido nunca
pagado.
Aunque no he tenido ningún nuevo caso en las
últimas dos semanas, el centro permanece abierto. He prometido al equipo que
les pagaré los salarios con la ayuda de mi familia y amigos. Gracias a Dios por
todos los contactos, ayuda y apoyo, que nos ayudó a salvar cientos de vidas y que
nos siguen aún respaldando.
Los radioaficionados jugaron nuevamente un
papel muy indispensable para lograr todo lo que se hizo. Me siento muy en deuda
con los operadores de radio por toda conexión, llamada y contacto telefónico
que hicieron por mí.
Que la Diosa del Mar, patrona de mi parroquia
aquí en la Isla de Vaches, remita todas las oraciones y lo compartido en mi
nombre a su Hijo y que Él les devuelva a todos estos benefactores a Su manera,
por ser mi familia, mis amigos, mis compañeros misioneros (Notas de Prensa de Gus, Octubre de 2011)