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El “Cristo indocumentado”
Estados Unidos

En 2004, una estatua misteriosa de tamaño natural y en perfecto estado de conservación de Jesucristo fue encontrada en un banco de arena en medio del Río Grande en una zona donde cuatro inmigrantes mexicanos se ahogaron más tarde. La estatua fue encontrada por la Patrulla Fronteriza de los EE.UU. mientras sobrevolaban sobre la zona. Los agentes, acostumbrados a ver incontables cuerpos de inmigrantes mexicanos en el río, no pensaron nada y llamaron por radio a las unidades de tierra para que investiguen. Los agentes de tierra de la Patrulla Fronteriza se sorprendieron al descubrir la figura impresionante de Jesús sin su cruz.

Como nadie lo había reclamado y a causa de este misterioso descubrimiento en el río donde muchos inmigrantes mexicanos indocumentados han muerto, los cristianos de Piedras Negras, México, del otro lado del río de Eagle Pass, Texas, adoptaron a la estatua como un mensaje religioso enviado por Dios. El Jefe de la Policía de Eagle Pass, Juan A. Castaneda, una persona muy religiosa, dijo que él la estaba adoptando como “El Cristo de los Indocumentados”. “La fe me ha llevado a creer que esto es una señal”, dijo.

El Padre James LOIACANO, párroco de Nuestra Señora del Refugio, de Eagle Pass, donde los Oblatos están a cargo de tres parroquias, está de acuerdo. En una entrevista sobre la inmigración ilegal presentada en el programa de la red pública de radiodifusión televisiva, “Religión y Ética”, reflexionó: “Creo que en un sentido real tal vez podríamos ver esto como un mensaje de Dios a nuestra nación. ¿Cómo debemos tratar a aquellos que llegan a nuestra frontera y qué significa verdaderamente el muro? ¿Qué dice? – ¿Jesús quédate fuera?”

La estatua ahora se encuentra en la Iglesia de Nuestra Señora del Refugio, en una pequeña capilla donde hay un ir y venir constante de personas que adoran al Santísimo Sacramento y rezan su devoción a la “Divina Misericordia”. Como dice el Padre Loiacano: “Este es nuestro Cristo indocumentado.” La gente llega de cientos de millas para verlo; rezan ante Él. Nadie sabe de dónde viene…pero nos recuerda que Cristo, también, es un refugiado y que todo desconocido que llega a nuestra puerta es un hijo de Dios”.