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Dedicación de la Plaza Juan Pablo II
Asunción

El origen de la parroquia San Eugenio de Mazenod en la Arquidiócesis de Toronto se remonta al 1990, cuando quedó claro que la parroquia San Maximiliano Kolbe ya no podía satisfacer las necesidades de la grande comunidad católica polaca residente en Mississauga. Este hecho, junto con el deseo de la comunidad polaca de Brampton de construir otra iglesia más, convenció al Padre Stanislaw BAK y a los miembros de la comunidad laica de que el proyecto era una necesidad. Monseñor Terrence Prendergast se mostró de acuerdo con dichas observaciones durante su visita pastoral en 1996. Poco después, el Padre Adam FILAS fue nombrado párroco de la parroquia San Maximiliano Kolbe y tomó a su cargo la planificación de la nueva parroquia en Brampton. El Padre Peter NOWAK habla de la dedicación de una gran estatua del Santísimo Papa Juan Pablo II en una plaza frente a la nueva iglesia.

Esta celebración puede ser considerada como el toque final del voto del milenio en Brampton. En los últimos doce años, la estatua de Juan Pablo II, el “peregrino de la paz”, al parecer ha tenido una peregrinación en sí misma.

Cuando llegó por primera vez en suelo canadiense, se quedó un rato en nuestra “tierra sagrada” en la que hemos construido la iglesia San Eugenio de Mazenod. Luego, velaba sobre nosotros, de pie cerca de la casa parroquial. No se quedaba de brazos cruzados, ya que nos seguía recordando lo benditos que somos de haber recibido el don del Papa Juan Pablo II. Después de su muerte, nos desafío a seguir viviendo su ardiente deseo de ver el mundo abrir sus puertas a la esperanza que viene de aceptar Jesús como nuestro Señor, Rey, Maestro y Curador.

Ahora la estatua de Juan Pablo II da la bienvenida a los peregrinos a nuestra parroquia desde la Plaza Juan Pablo II, bendecida a través del trabajo de muchos de nuestros fieles, fuertes en la oración y en el compromiso a los valores católicos de nuestro párroco, el Padre Adam Filas. Era justo que la ceremonia de apertura de la Plaza Juan Pablo II fuera presidida nada menos que por el Cardenal Stanisław Dziwisz, la mano derecha de nuestro amado Papa. Le hemos honrado nombrando a la carretera que conduce a la plaza desde la Avenida Polonia “Cardenal Dziwisz Street”. En cambio, el Cardenal nos ha bendecido con un don sin igual, la reliquia de primera clase de la sangre del Beato Juan Pablo II.

A través de las intercesiones de los fieles, Dios nos ha bendecido con un hermoso día soleado y con la presencia de Monseñor Matthew Ustrzycki y muchos dignitarios (tanto a nivel federal y civil del gobierno, polacos y canadienses por igual). Una atmosfera llena de plegarias ha impregnado a todos los que se reunieron en esta celebración y entre aquellos que fueron testigos del momento en que, en las escalinatas de la Plaza Juan Pablo II, veneramos la reliquia de sangre de nuestro Beato Papa no hubo quien no se emocionará hasta las lágrimas. (Provincia de Asunción, News and Views, noviembre de 2011)