El Padre
Yoland OUELLET, director del Santuario de Nuestra Señora de El Cabo en Canadá,
vio la devoción hacia la Santísima Virgen en el contexto de una cultura
diferente.
El Padre Joseph CHARLES ha logrado promover la
devoción hacia Nuestra Señora de El Cabo, llevando a la Virgen Peregrina
destinada a la diáspora norteamericana y a Haití, desde el norte hacia el sur
de su país. Esta visita de María alcanzó su punto álgido en el carismático
congreso que se celebró en Port-au-Prince, del 13 al 15 de abril de 2012. El
congreso fue televisado en todo el país y también en la diáspora
norteamericana-canadiense. Miles de personas escucharon la historia de Nuestra
Señora de El Cabo, antes de verla en una procesión de más de 200.000 personas.
María se ha ido para ayudar al pueblo haitiano a mantener su lámpara encendida
(tema del congreso, Salmo 18:115); ¡para mantener el coraje en la miseria y la
confianza en el Señor que la reconstruirá! (Salmo 102:17). Me quedé muy impresionado
con la organización, con los numerosos comités de jóvenes voluntarios que
ofrecían diversos servicios. El programa con los varios coros juveniles y
diversos artistas que llegaron al evento me ayudaron a establecer una relación
con ciertos grupos de cantantes que esperamos escuchar un día en las plazas de
la basílica de El Cabo.
La plegaria del congreso estuvo, por supuesto,
dirigida a María: “!Virgen del Amor Hermoso, ayúdanos a mantener nuestras
lámparas encendidas para que Nuestro Padre pueda transformar nuestro país en un
pequeño rincón del cielo!” Haití se está recuperando todavía de los efectos del
terremoto. El Padre Charles me mostró la ciudad destruida y los rostros de esa
terrible desgracia. Pero el escuchar a
estas personas rezar y cantar su fe me ha convencido que, con el Amor Hermoso
que nos sigue dando la Virgen, este pueblo está comenzando a reconstruirse y
¡puede convertirse en un pequeño rincón del cielo! (INFO OMI, 1 mayo de 2012)