En una nación donde las divisiones sectarias
están en “fuerte crecimiento contínuo” una persona como el P. Charles BURROWS
se convierte en un “buen ejemplo”, por así decirlo, de cómo un “misionero extranjero
puede mostrar su compromiso de amor hacia los demás, a pesar de su identidad
islámica”. Por esta razón, el Profesor Syafi’i Maarif, académico y fundador del
Instituto Maarif, ha concedido el galardón de 2012 al mismísimo P. Charles, Misionero
Oblato de María Inmaculada de ascendencia irlandesa (nacido en Dublín). Desde
1973 vive en Cilacap, provincia de Java Central, sudeste de Indonesia. Se
dedicó en particular al trabajo misionero con los habitantes pobres del Delta
de Segara Anakan, una zona costera de amplia mayoría musulmana, muy pobre y
carente de recursos básicos.

Syafi’i Maarif es una figura prominente del
paisaje cultural de Indonesia: Decano de la Universidad de Estudios Islámicos
de Yogyakarta y antiguo presidente de la organización musulmana moderada “Muhammadiya”,
la segunda más grande del país. Decidió crear también el Instituto Maarif para
la cultura y la humanidad, comprometido con el trabajo de integración, diálogo
interreligioso y la promoción de la cultura nacional. Cada año, el centro
otorga el “Premio Maarif”, concedido a personas que se distinguen por su
trabajo en favor del desarrollo de Indonesia.
Entre las razones que llevaron a escoger al
P. Charles, se halla su “compromiso total” y su pasión por el bienestar de los
habitantes de Segara Anakan, sin distinciones ni exlusiones favoritistas, a
pesar de que ser predominantemente musulmanes. El sacerdote recibió el premio a
finales de mayo en una ceremonia pública tenida en la capital, Yakarta. El
sacerdote irlandés, promotor de la Fundación Social Bina Sejahtera, es la
tercera personalidad católica que recibe el premio.
Fajar Riza Ul Haq, director del Instituto
Maarif, alabó el “compromiso” del sacerdote con el trabajo caritativo y con la
mejora de la sociedad basándose en el “pluralismo”, trabajo con el que ha “podido
tender puentes” entre culturas. El P. Charles ha diseñado escuelas y centros
comunitarios y nunca usó su posición como sacerdote para atraerse a la gente. “Tiene
infinita paciencia y una profunda humildad”, sentenció la Sra. Atiek Wibisono,
una católica de Cilicap (www.asianew.it).