En la misión de la Iglesia de la Archidiócesis
de Cotabato, el regreso de los misioneros oblatos a sus antiguos lugares de
misión no es tan sólo una remota posibilidad.
Casi dos años atrás, se produjo el primer
retorno tras una petición de la comunidad local y de la diócesis a reasumir la
responsabilidad de la Escuela Misionera de Kulaman. De otro modo, la escuela
hubiera tenido que enfrentarse a la triste posibilidad de verse cerrada. El P.
Mon BERNABE OMI, entonces provincial, consideró la petición y aceptó ocuparse de
nuevo de la escuela.
La escuela es considerada como una escuela
pobre y como la más abandonada, por lo que entra en las prioridades de los
Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Hay también algo singular en la escuela
que hace de ella un ministerio especial para los oblatos. La singularidad de la
escuela reside en el hecho de atender a los pueblos indígenas de la sierra de
Daguma, provincia de Sultan Kudarat. Por dicha razón, el provincial oblato no
pudo rechazar la solicitud de reasumir la responsabilidad de la escuela.
Este año hubo un regreso similar de los
oblatos. El arzobispo Orlando QUEVEDO pidió a los oblatos asumir la atención de
la parroquia de Timanan, Upi del Sur. Los padres maristas, que habían pedido
años atrás al obispo una parroquia en las montañas para trabajar entre los
pueblos indígenas, abandonaban ahora definitivamente la diócesis y el obispo
pidió a los oblatos regresar a su antiguo puesto misionero.
El P. Lauro DE GUIA, el nuevo Provincial, aceptó
su traspaso el 30 de mayo de 2012. en una ceremonia presidida por el Arzobispo
Quevedo junto al Rev. P. Larry Sabud SM, Superior de la Delegación de los
Padres Maristas en Filipinas. Había cinco padres maristas y doce sacerdotes y
hermanos oblatos en la ceremonia.
El Timanan de los años pasados es muy distinto
del de hoy. En primer lugar, la carretera de Ciudad de Cotabato a la iglesia
parroquial de Timanan está totalmente pavimentada. En segundo lugar, hay energía
eléctrica en la ciudad, con todas las posibilidades de tener las facilidades de
la vida moderna: ventiladores eléctricos, refrigeradores y televisión por
cable. En tercer lugar, hay postes de comunicación que permiter usar los
teléfonos celulares e internet. Y, por encima de todo, hay un nuevo convento de
hormigón y un centro de jardín de infancia en los terrenos parroquiales.
El P. Lauro, al aceptar de nuevo la
parroquia, no pudo sino servirse de sus primeras experiencias misioneras años
atrás cuando, siendo postulante, vivió en Timanan durante tres meses. Eran
siete los postulantes que fueron allí para una práctica misionera en 1986,
alojándose en una pequeña habitación. El difunto P. Yves CAROFF era el párroco.
El fue quien introdujo a los postulantes en la difícil misión de las montañas
de Upi del Sur.
El P. Lauro compartió que “fue allí donde
saboreé el gusto de lo que tiene que ser un misionero: oración en comunidad,
cocinar y comer juntos, beber juntos y ser enviado de dos en dos a las
capillas. Fue también allí donde experimenté lo que es escalar durante horas,
montar a caballo o en motocicleta para alcanzar las remotas comunidades cristianas
de las montañas. Pero lo reconfortante era la hospitabilidad y la generosidad
de la gente sencilla que, en su pobreza, nos acogía abiertamente. Compartían
con nosotros sus casas para descansar y nos ofrecían sus mejores alimentos de
la mesa”.
Ahora
hay tres misioneros oblatos asignados a Timanan: el P. Raul BIASBAS, párroco,
el P. Jurambel SACIL, vicario, y el Hno. Matt BERTIS, en experiencia misionera a
la espera de su ordenación sacerdotal (www.omiphil.org).En la misión de la Iglesia de la Archidiócesis
de Cotabato, el regreso de los misioneros oblatos a sus antiguos lugares de
misión no es tan sólo una remota posibilidad.
Casi dos años atrás, se produjo el primer
retorno tras una petición de la comunidad local y de la diócesis a reasumir la
responsabilidad de la Escuela Misionera de Kulaman. De otro modo, la escuela
hubiera tenido que enfrentarse a la triste posibilidad de verse cerrada. El P.
Mon BERNABE OMI, entonces provincial, consideró la petición y aceptó ocuparse de
nuevo de la escuela.
La escuela es considerada como una escuela
pobre y como la más abandonada, por lo que entra en las prioridades de los
Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Hay también algo singular en la escuela
que hace de ella un ministerio especial para los oblatos. La singularidad de la
escuela reside en el hecho de atender a los pueblos indígenas de la sierra de
Daguma, provincia de Sultan Kudarat. Por dicha razón, el provincial oblato no
pudo rechazar la solicitud de reasumir la responsabilidad de la escuela.
Este año hubo un regreso similar de los
oblatos. El arzobispo Orlando QUEVEDO pidió a los oblatos asumir la atención de
la parroquia de Timanan, Upi del Sur. Los padres maristas, que habían pedido
años atrás al obispo una parroquia en las montañas para trabajar entre los
pueblos indígenas, abandonaban ahora definitivamente la diócesis y el obispo
pidió a los oblatos regresar a su antiguo puesto misionero.
El P. Lauro DE GUIA, el nuevo Provincial, aceptó
su traspaso el 30 de mayo de 2012. en una ceremonia presidida por el Arzobispo
Quevedo junto al Rev. P. Larry Sabud SM, Superior de la Delegación de los
Padres Maristas en Filipinas. Había cinco padres maristas y doce sacerdotes y
hermanos oblatos en la ceremonia.
El Timanan de los años pasados es muy distinto
del de hoy. En primer lugar, la carretera de Ciudad de Cotabato a la iglesia
parroquial de Timanan está totalmente pavimentada. En segundo lugar, hay energía
eléctrica en la ciudad, con todas las posibilidades de tener las facilidades de
la vida moderna: ventiladores eléctricos, refrigeradores y televisión por
cable. En tercer lugar, hay postes de comunicación que permiter usar los
teléfonos celulares e internet. Y, por encima de todo, hay un nuevo convento de
hormigón y un centro de jardín de infancia en los terrenos parroquiales.
El P. Lauro, al aceptar de nuevo la
parroquia, no pudo sino servirse de sus primeras experiencias misioneras años
atrás cuando, siendo postulante, vivió en Timanan durante tres meses. Eran
siete los postulantes que fueron allí para una práctica misionera en 1986,
alojándose en una pequeña habitación. El difunto P. Yves CAROFF era el párroco.
El fue quien introdujo a los postulantes en la difícil misión de las montañas
de Upi del Sur.
El P. Lauro compartió que “fue allí donde
saboreé el gusto de lo que tiene que ser un misionero: oración en comunidad,
cocinar y comer juntos, beber juntos y ser enviado de dos en dos a las
capillas. Fue también allí donde experimenté lo que es escalar durante horas,
montar a caballo o en motocicleta para alcanzar las remotas comunidades cristianas
de las montañas. Pero lo reconfortante era la hospitabilidad y la generosidad
de la gente sencilla que, en su pobreza, nos acogía abiertamente. Compartían
con nosotros sus casas para descansar y nos ofrecían sus mejores alimentos de
la mesa”.

El p. Raúl Basbas, OMI, hizo su solemne profesión de fe
antes de su asignación como párroco
Ahora
hay tres misioneros oblatos asignados a Timanan: el P. Raul BIASBAS, párroco,
el P. Jurambel SACIL, vicario, y el Hno. Matt BERTIS, en experiencia misionera a
la espera de su ordenación sacerdotal (www.omiphil.org).