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Regalo de San Eugenio
Estados Unidos

Al querer encontrar la forma adecuada de celebrar el 150º aniversario de la muerte de San Eugenio de Mazenod, la Oficina de Enriquecimiento de la Misión y los Asociados Oblatos de Belleville, Illinois, han comenzado un proyecto para ayudar a antiguos prisioneros a reintegrarse en la sociedad. Los asociados preparan mochilas con objetos de higiene personal: una toalla y una toallita de manos, champú, desodorante, pasta y cepillo de dientes, calcetines, etc. Estas mochilas se entregan a ex convictos pobres cuando son liberados de la prisión.

Este ministerio especial está hondamente enraizado en la vida de Eugenio de Mazenod. Mucho antes de ser “San Eugenio” e incluso antes de ser el “Padre de Mazenod”, ejerció en Francia el ministerio de las prisiones como joven laico. Escribiendo a su padre, Carlos Antonio, el 19 de enero de 1807, dijo: “El que cumple este ministerio de la caridad no ve en estos criminales (…) nada más sino a desgraciados necesitados de ayuda. Es deber de la justicia declarar culpable, tanto con equidad como con severidad; nuestro deber es aliviar sus sufrimientos por todos los medios en nuestro poder…”.

A unos 15 minutos en vehículo del lugar del ministerio oblato de Bellevile, hay un edificio que durante muchos años fue el Colegio de la Asunción (un colegio católico masculino de enseñanza secundaria para la zona este de San Luis, Illinois. En agosto de 1995, abrió sus puertas como Centro Correccional del Sudoeste de Illinois, un establecimiento de mínima seguridad para hombres adultos; la cifra diaria habitual de prisioneros es de 672.

El Centro Correccional del Sudoeste de Illinois está plenamente dedicado a tratar el abuso de sustancias. Todos los convictos de estas dependencias asisten a grupos de tratamiento de abusos de sustancias cinco días a la semana durante un mínimo de 15 horas al mes. Se libera a unos 40-50 hombres al mes tras haber cumplido sentencia.

El Alcaide, James Davidson, es un graduado de la antigua Escuela de la Asunción. Los Asociados Oblatos le están agradecidos no sólo por que valore la dignidad de cada persona y por su disposición de permitir este programa de ayuda, sino también por el modo en que anima a su personal a que apoye esta iniciativa. Cada mes, se llevan veinte mochilas a la prisión. No todos los exconvictos reciben una: sólo los que la necesitan más. El día de su liberación, tras haber cumplido sentencia, cuando salen de la prisión, se llevan uno de los “Packs de cuidados San Eugenio” (Geri Furmanek, Director del Enriquecimiento de la Misión OMI y de los Asociados Oblatos).