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Los distritos oblatos
Thomas M. Cassidyo.m.i.
Las comunidades localesentidades oblatas de base reconocidaspor las constituciones y reglasson de dos tipos: las casas y los distritos.En el momento del capÃtulo general de 1992el 25% de los oblatosde la congregación vivÃan en comunidades locales de distrito.Actualmente en Canadá y Estados Unidossin contar los oblatosjubilados yas comunidades de formaciónmás de la mitadde los oblatos viven en comunidades locales de distrito.
Sin embargoen una encuesta hecha en 1994 en preparacióna mi tesis de doctorado en derecho canónicoel 1905% de los provincialesnorteamericanos con comunidades locales de distrito han expresado la opiniónde que los superiores de estas comunidades representaban un nivel de autoridadinnecesario entre el provincial y los miembros. Ademásel 30%de los mismos provinciales no pensaban que fuera centralizar demasiadoel poder y desconocer la subsidiaridadsi todos los miembros estabanen comunicación directa con los provincialespara todas las cuestionesoblatas. Por lo que se refiere a la preparación para su cargoel 47% de los superiores de comunidades locales de distrito han dichoque nunca la habÃan tenido y el 66% de los que la han tenido lahan encontrado inadecuada. Aunque el 57% de los provinciales han dichohaber proporcionado una preparaciónel 80% la han encontrado inadecuada.Un provincial decÃa que «si alguien es buen oblatosimpáticoy sociableno necesita cursoy si la persona no tiene estas cualidadesno hay curso que valga».
Históricamente los distritoscomo entidadesde gobierno local oblatohan sido fundados en las misiones de Ceilánpor mons. Étienne Séméria y aprobados por el p. JoséFabresuperior generaly su consejoel 1 de diciembre de 1865unosaños después de la muerte del fundador. Estos distritoseran mucho más que entidades de gobierno. Funcionaban como estructurascomunitariascaracterÃsticas del tiempoy eran los precursoresde las comunidades apostólicas según el Vaticano II.
Es opinión corriente que estas comunidades localesde distritotales como se fundan en los años 90son productode la teologÃa de la comunidad religiosa apostólica segúnel Vaticano II. Según este punto de vistaesta nueva teologÃaha renovado la vida religiosa oblata de comunidad reproduciendo un conceptode gobierno (distritos) anticuado e ineficazque quedaba de los antiguosintentos hechos para mantener el control de los misioneros en las regionesno cristianas y el contacto con ellos. Esta posición puede parecerinteresantepero no tiene el aval de los hechos.
Es cierto que los distritos no existÃan en tiempode san Eugenio de Mazenod. Sin embargoteniendo en cuenta los antecedentesfamiliares del fundadorsu insistencia pertinaz en una vida de comunidadvibrante en su institutoasà como su actitud de rechazo a todolo que perjudicaba la vida de comunidadno es de sorprender que se hayaencontradoen menos de cuatro años después de su muerteuna solución innovadora al importante problema misionero de laimposibilidad de establecer casas canónicas en los territoriosde misióny esto antes de que el problema pudiera ser un obstáculopara el apostolado en auge de los oblatos.
Con todas las formas de vida religiosason necesariasuna actualización continua de las estructuras y su renovaciónpara que la vida no se convierta en simple máscara. Las comunidadeslocales de distrito no son en esto diferentes de las demás. Siguiendola exhortación de los padres del Concilio Vaticano IIno se puedeemprender con éxito un estudio completo y una renovaciónde los distritos como comunidades apostólicas sin conocer las intencionese ideas de los fundadores. En el caso presente de las comunidades localesde distritohubo tres fundadores:
- Eugenio de Mazenodcarismático fundador delos oblatosenseñaba la primacÃa de la comunidadhastael punto de que si la vida de comunidad no tenÃa prioridad inclusosobre el ministeriola congregación tal como la concebÃadesaparecerÃa.
- Étienne Sémériaobispo misioneroformado por el fundadorescogió una estructura ya existente (distritosdiocesanos rurales con sus vicarios foráneos)y la adaptócon la ayuda de sus misioneros para responda a las necesidades del estilode vida religiosa oblata misionera de modo que pudiera seguir realizándosela intención de mons. de Mazenod en un nuevo ambiente.
- José Fabresuperior generalsucesor inmediatodel fundador y administrador experimentadovio en esta estructura misioneraun modo de preservar el concepto mazenodiano de la primacÃa dela comunidad. Consideraba que era una estructura que podÃa emplearseen otras partes donde la congregación se extendÃa rápidamente.
Las comunidades locales de distritocomo forma activay alternativa de comunidad apostólicahan conocido un nuevo nacimientouna renovación y reestructuración a la luz del ConcilioVaticano IIdel código de derecho canónico revisado y delas constituciones y reglas oblatas actualizadas. No sonsin embargoun invento de la vida oblata contemporánea... Las dos nacierondel espÃritude la vida y de los escritos de Eugenio de Mazenodtales como han evolucionadocomo se encuentran en la vida actual delinstitutoy como seguirán en el futuro.
El código de derecho canónico y las constitucionesy reglas oblatas que se nos proponendan ya al superior de las comunidadeslocales de distrito la autoridad necesaria para llevar a cabo su tareasegún el derechosin necesidad de una autoridad suplementaria.Lo que el superior no tienecomo muestra la encuesta en muchos casoses un poder suficiente para ejercer su mandato.
En el sentido del párrafo anterior la autoridadpara gobernar (causa formal) viene de arribapor el derecho y el nombramientopara la función eclesiásticaindependientemente de losinteresados. El poder (causa instrumental del gobierno)que esel medio para utilizar esta autoridadviene de abajo. El poder se ganasupra legempor él superior del distritoes otorgado porlos hermanosapoyado por los compañeros y ayudado por las medidaspositivas del provincial. Sin este tipo de poderla función esnominal y sin eficacia.
Sin un superior con este poderel distrito como comunidadlocal decaerá. Si esto sucede muy a menudopereceráasu vezla provinciala región y la misma congregación.
El capÃtulo general debe tomar medidas concretaspara consolidar su visión del sistema de comunidad tal como pasadel nivel general al nivel provincial. A veces se pierden demasiadas cosasen el camino. Los consejeros generales deben hablar a los miembros delas comunidades de distrito y no vacilar en recordar su tarea al provincialsi hay fallos. La congregación no debe simplemente suponer queuna vida de comunidad renovadaa veces con cambios fundamentales en elestilo de vidase va a hacer por ósmosis.
A veces se debe recordar a los provinciales que un superiorde comunidad local de distrito desempeña una función eclesiásticacon poder propio y ordinarioexactamente lo mismo que el superior deuna comunidad local de casa. El superior no es ni el delegado del provincialni el primero en una asociación entre iguales.
Además de la definición propuesta de unacomunidad local de distritotres puntos deberÃan formar partede las constitucioneso ser reforzados por ellas: la necesidad de estatutosparticulares provinciales para las comunidades locales de distritolapreparación de superiores locales y la celebración de encuentrosde comunidades de distrito.
Sin estatutos o normas particulares (regla 86)unaregla general para todas las comunidades locales de distrito de la provinciay reglas especÃficas para las que las necesitanlas comunidadeslocales de distrito serán como barcos sin timón destinadosa errar en la noche y terminar en desastre. Por medio de estos estatutosinspirados en directrices de la administración generalpuestosen marcha por el provincial en consejo y basados en la experiencia delas comunidades locales de distritose obtendrá un equilibrioentre una centralización excesiva y una independencia injustificada.Estas directricesbasadas directamente en la definición de unacomunidad local de distritodeberÃan encontrarse en el directorioadministrativo general.
Una necesidad crucialampliamente sentidaes la preparaciónadecuada de los superiores locales. El problema ha sido siempre su realización.Puede hacerse mejor en el ámbito de la región. Esta necesidadexige la creaciónen el plano regional o interregionaldel puestode formador de superiores locales como formando parte del sectorde la formación permanente de la región. TendrÃala responsabilidad de organizar y dirigir regularmente cursos por lenguas.SerÃa un cargo a tiempo parcialque le irÃa bien a un antiguoprovincial con buena percepción de las necesidades de los superioreslocalescon excelente experiencia administrativadotes de enseñanzay buenas relaciones de trabajo con la administración general. Sise considera que este cargo no debe introducirse en las reglasdeberÃaestar en el directorio de la administración general y no dejarsesimplemente a la buena voluntad de provinciales sobrecargados. El fundadorno pedirÃa menos.
Las mismas comunidades locales de distritoy sus superioresdeben comprender que el éxito de su existencia como comunidadesapostólicas sólo se logrará a través de laparticipación y el compartir interno. La lógica es sencilla:sin compartirsin encuentros de comunidadno hay comunidad local dedistrito. El compartir inicial se hace en el plano de la comunicaciónhumana de base: compartir historias tanto personales como apostólicas.Al principio es necesario un mÃnimo de confianza y al aumentarla confianzaaumenta también la base para una comunidad viva.Despuésel compartir se ampliará a los diferentes aspectosde la vida y de la salud fÃsica y espiritual. El compartir se extenderánaturalmente hasta cubrir las zonas de problemas en la comunidad y enel apostolado. Las finanzas y demás recursos se compartiránpor de pronto dentro de la comunidad localy luego con la provincia.Finalmente todo esto se mantiene firme gracias a la vida oblata que creceen los miembrosgracias al compartir en la oraciónespecialmentela eucaristÃaa los tiempos de ocio y de fraternidad... Este compartires la base de la vida religiosa desde el tiempo de san Benito; es la esenciadel pensamiento del fundador; y es el termómetro de la vida o muertede los distritos. Se llama vita fraterna.
La leypor sà mismaes ineficaz si la congregaciónpor su capÃtulo generalsu superior generalsu consejo generalsus provincialessus superiores locales y sus miembrosno tiene la clarividenciay la capacidad necesaria para hacer que los distritos cuenten y funcionenes decirsean vivos y vibrantes.
Los misioneros oblatos de Maria Inmaculada han sidolos primeros en establecer formalmente los distritos como entidades decomunidad y de gobierno local y en recibir para ellos la aprobaciónde la Santa Sedehaciendo de los distritos elementos de nuestra propialey. La sociedad del Verbo Divino lo ha hecho igualmente y con másdetalle. Al prepararnos para los cambios futuros en nuestras constitucionesy reglas a propósito de los distritoslos oblatos deberÃamosleer la experiencia de la sociedad del Verbo Divino y sacar provecho.No hacerlo significarÃa una gran laguna para nuestro instituto.
La definición propuesta en mi tesis incluye elementosde derecho canónicoestá de acuerdo con las normas de lasconstituciones y reglas oblatas (1982/87)e incluye asimismo algunoselementos de las propuestas para el capÃtulo general de 1998. Sesugiere que las constituciones y reglas oblatas incluyan en una constituciónalgunos elementos de esta definición-clave:
Un distrito es una comunidad apostólica localconstituida legÃtimamente como una entidad de gobierno local consus normas particulares. El distrito es distinto de una casa establecidao canónicaen el sentido que es una comunidad apostólicade vida comúnen la cual los miembros viven o bien juntos en diversaspequeñas entidades residenciales separadaso individualmentedentro de una zona geográfica determinada. Está bajo laautoridad de un superior localdesignado según las normas delderecho. Cada distrito debe ser de dimensión (en extensióny personal) tal que sean posibles y se fomenten la comunicaciónordinaria y las relaciones interpersonalesque pueda crecer y alentarsela vita fraternaespecialmente a través de los encuentros comunitariosy donde hay al menos un oratorio en el que se celebra y reserva la eucaristÃa.
Esta definicióntal como espuede que paraun oblato contenga elementos evidentes por sà mismos. Sin embargoal ser formulada en mi tesis para servir a todas las comunidadesinclusoa aquellas que no tienen tradición de comunidades de este géneroen su institutose pensó en una definición no tan especÃficamenteoblata. La intención es tener en las constituciones una definiciónque no cambiarÃaaun cuando un próximo capÃtulogeneral hiciera algunos cambios en las reglas o reglamentos para su aplicación...
El núcleo o esqueleto de la definiciónes el enunciado siguiente:
«Un distrito es una comunidad apostólicalocal de vida comúnen la cual los miembros viven o bien juntosen diversas pequeñas entidades residencialeso individualmentedentro de una zona geográfica determinadabajo la autoridad deun superior».
Sin embargoun esqueleto sin carne es algo sin vida.La definición sin todos sus componentes está tambiénmuerta. Los elementos adicionales en la primera y más completadefinición no son accidentalesen el sentido aristotélicode la palabrasino sustanciales. Desde un punto de vista oblatoy teniendoen cuenta tradiciones presentesse podrÃan omitir en la definiciónelementos como 'un distrito es una comunidad local apostólica'no porque los oblatos saben que todas las comunidades locales son apostólicassino porque esto se ha dicho antes en las constituciones. Lo que ha detenerse presente es que cada uno de los elementos enumerados másarriba es esencial y debe estar sea explÃcito en la definicióno implÃcito al estar ya explÃcito en otra parte de las constituciones.
Lo que es nuevo en esta definición es que estoselementos: las normas particulares ('estatutos' de la regla actual 86)la dimensión reducidael personal y más especialmente lanecesidad de los encuentros comunitariosson todos elementos constitutivos(constituciones) más bien que útiles añadiduras (reglas).El número mÃnimo de miembros en un distrito podrÃaser accidental (una regla).
Consideramos las reuniones de comunidad como un elementoesencial de la definición. Por una partelas reuniones de comunidadson muy útiles para el gobierno de una casay tal vez hasta esencialespara el crecimiento saludable de la vida comunitaria de la comunidad apostólicaen esa casa. Por otra partelos encuentros comunitarios en una comunidadapostólica de distrito son esenciales para la existencia mismade la comunidady hasta para la salud de la vita fraterna Unavez más: sin compartirsin encuentros comunitariosno hay comunidadlocal de distrito.
Un elemento importante que resulta de la encuesta de1994 sobre las comunidades oblatas de distrito en América del Norteinvita a estudios e investigaciones más a fondo... Cuando se estudianlas 173 páginas de las 79 respuestas al cuestionario sobre losdistritosque constituyen la base del capÃtulo quinto de mi tesissobre los distritos oblatosse ve claramente que hay ahà una minade otras informaciones escondida en estos documentos. Esto merecerÃaun análisis cientÃfico completo por parte de un investigadoroblato que podrÃa aplicarles los instrumentos de la sociologÃade la vida religiosa comunitaria. El estudio deberÃa hacerse bastanteprontoantes que la información ahà recogida pase a sersimplemente un recuerdo para la historia. Los materiales de investigaciónse pondrÃan a disposición de esta persona.
Aun cuando lo decretado por el capÃtulo generalse sitúa en el plano estructuralno hay garantÃay nodeberÃa haberlade que una estructura renovada de comunidad dedistrito produzca una comunidad local apostólica tan buena o mejorcomo la casa institucional de antiguo estilo. Un éxito talhoycomo siempredepende del empeño y la oración que el superiorde la comunidad local de distritoel consejo y sus miembros quieran poneren este ejercicio; y lo mismo sucede en los dos planos superiores de gobierno.Las estructuras pueden ayudarpueden cambiarpero sólo las personaspueden construir una comunidad. Ha sido asà en el pasadoasÃserá en el futuro.
"¡Vosotros no solamente tenéis unahistoria gloriosa para recordar y contarsino una gran historia queconstruir.! Poned los ojos en el futurohacia el que el EspÃrituos impulsa para seguir haciendo con vosotros grandes cosas." (JuanPablo IIVita consecratan° l10).
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El CapÃtulo reafirma que la comunidad de distritoes una expresión auténtica e importante de la comunidadlocal. Esto supone que «adopta un ritmo de vida y de oraciónque mejor responda a su fin y a su apostolado; que establece un proyectocomunitarioconfiado a la vigilancia del superior; que "organizareuniones regulares..." (cf. C. 38); y que comparte realmente enlo financiero. Se trata de evaluar las experiencias actuales en lo quea comunión e interdependencia se refiere a fin de no estancarseen formas rutinarias y mediocres que tienen de la comunidad de distritosólo el nombre.
Testigos en comunidad apostolica23S CapÃtulogeneral de l992
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