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num. 238 - febrero 2001

Oblatos entre bastidores
Recordando el Jubileo
Proyectode solidaridad Abidon Z. Mtchotsao.m.i.
Daniel Szwarco.m.i.
Jóvenesde todas partes (Delegación de Haití) Lourdy Dorismondo.m.i.
DeJohannesburgoSudáfrica
a Roma
Nicole Anthony
DeZambia a Pescara y Roma Brian Chama et Frederick Chilufya Pikiti
Voluntariospara el Jubileo Edward Carolano.m.i.

Epilogo

El 6 de eneroel PapaJuan Pablo II cerraba solemnemente la Puerta Santa de la basílicade san Pedro y clausuraba el Gran Jubileo del año 2000. A lamañana siguienteRoma recuperaba su ritmo normal de prisas yagitaciónpero con alguna diferencia. Más calma en tornodel Vaticano. Pequeños grupos de peregrinos iban a la basílica–la escena de todos los días - y la plaza se iba quedandosin las sillas de plástico y ‘adornos’ de madera quehabían sido algo suyo durante el año entero. Se habíanido también los miles de voluntarios del jubileo con sus batinesazules y gorros de béisbol. Funcionarios de la ciudad y el Vaticanohacían estadísticas e informes de evaluación. Multitudde genteque había pasado inadvertida y actuado entre bastidorespodía mirar hacia atrás no sin satisfacción porlo que se decía de éxito espiritual y de organización.También muchos oblatos podían hacerlo y sentirse orgullosos...

InformaciónOMI en su Nº 393 de sept. 2000ha informado ya de la peregrinaciónoblata de 900 jóvenes de todo el mundo que participaron en laJornada Mundial de la Juventud. El presente número de DocumentaciónOMIademásde poner de relieve el papel relevanteentre bastidores que han tenido algunos oblatos en la Jornada Mundialde la Juventud (JMJ)ofrece también impresiones de otros jóvenesoblatos y la experiencia del p. Edward Carolanvoluntario del Jubileoquien nos habla del papel importante de los voluntarios en las actividadesdel Año Santo.

JMJ - 2000 – Oblatos entre bastidores
Varios oblatosparticiparon activa pero discretamente en la organización y realizaciónen muchas fases de la Jornada Mundial de la Juventud 2000. A la competenciay buen hacer del p. Alfredo FERETTIle era encomendada la tarea de idearplanificar y supervisar la realización de los tres acontecimientosprincipales de la Jornada Mundial de la Juventud: la ceremonia de aperturala peregrinación a la tumba de san Pedroy la vigilia y misa declausura en los campos de Tor Vergataen las afueras de Roma. El p. Alfredocomo se recordaráfue varios años coordinador de juventudy de la liturgia en Lourdes. Actualmente es director del Centro juvenilJuan Pablo II en Loreto.
Ceremonia de apertura

La cérémonied’ouverture solennelle et tout à la fois joyeusecoloréeet animéetémoigne de l’imagination du pèreFeretti. Après avoir salué une foule de plusieurs milliersde jeunes Italiens réunis sur la place située devant labasilique Saint-Jean de Latranle Pape s’est rendu en cortègeautomobile à travers la ville jusqu’à la place Saint-Pierre.La télévision couvrait par hélicoptère l’événementet le transmettait sur des écrans géants installéssur les deux places. Le parvis de la basilique Saint-Pierre a servide scène pour la cérémonie d’ouverture. Quatrejeunes ont allumé des lampes devant les statues des apôtresPierre et Paul qui ornent ce parvis. Des fleurs et de l’encensont alors été apportés pour honorer l’icônede MarieSalut du peuple romainl’image de Marie et de l’EnfantJésus la plus vénérée des Romains. Un garçonoriginaire de la république de Guinée et une jeune coréennesont venus ensuite saluer le Pape. «Nous avons grandi avec vousa rappelé le garçonla plupart d’entre nous avonsl’âge de votre pontificat!»

Le Saint-Père asouhaité la bienvenue à tous et à chacun en proclamantle nom de chacun des 159 pays représentés. Les jeunesde chaque continent désigné répondaient par desacclamations et agitaient des cartons de couleur pendant que leurs représentantscouraient autour de la place avant de monter sur le parvis en portantdes drapeaux et des banderoles de la couleur attribuée àleur continent: vert pour l’Afriquerouge pour l’Amériquejaune pour l’Asiebleu pour l’Europe et orange pour l’Océanie.

Vigilia y misa enTor Vergata

La ceremonia deapertura solemne y festivavibrante y llena de color de la Plaza sanPedrofue una prueba de la creatividad del p. Feretti. Despuésde un saludo a los varios cientos de miles de jóvenes italianosque se habían reunido en la explanada de la basílica deSan Juan de Letránel Papa se trasladaba en caravana a travésde la ciudad hacia la Plaza san Pedro. Helicópteros por el airey pantallas gigantes en ambas plazas cubrían el recorrido. El sectormás altoante la fachada de la basílica de san Pedroconocidocomo el sagratosería el escenario para la ceremonia deapertura. Cuatro jóvenes colocaban lámparas encendidas antelas estatuas de los Apóstoles Pedro y Pablo en las esquinas delescenario. Flores e inciensoen homenaje a MaríaSalus PopuliRomaniicono de la Virgen y el Niño más venerado delos romanos. Saludo al Papa de un joven de la República de Guineay de una joven de Corea. El joven le recordaba: “¡Hemos crecidocon Usted; la mayoría de nosotros somos tan viejos como su pontificado!”

El Santo Padre daba labienvenida a los 159 países presentes. A cada nombre anunciadolos jóvenes respondían con vivas y agitando banderinesde color. Representantes de cada continente se encaminaban hacia elsagrato con pancartas y banderas del color asignado: verde losde Áfricarojo los de Américaamarillo los de Asiaazul los de Europa y naranja los de Oceanía.

Momento significativopor la tarde fue la lectura del Prólogo del Evangelio de sanJuan – el tema de la JMJ era “el Verbo se hizo carne y pusosu tienda entre nosotros”. Dentro de una tienda simbólicaa modo de barco velerosuspendida de una cruz gigantesca de metal aun lado del sagratoun joven proclamaba el Evangelio en españolmientras los representantes de cada continente se iban colocando alrededorde la cruzsimbolizando la unidad de todos en Cristo. El p. Ferettirecuerda la gran ayuda de Alfonso MOTTOLADaniele POLI y Sandro MAUROescolásticos italianospara la instrucción y guíade grupos que tuvieron un papel en la ceremonia.

Esos tres escolásticoscitados anteriormenteayudaron también a los grupos que intervinieron en la vigilia ymisa de clausura de Tor Vergata dondesegún cálculoshabíamás de dos millones de personas. Ellos contaron tambiéncon la ayuda de otros tres escolásticos del escolasticado internacionalNéstor ETCHEPARE (Uruguay)Alberto HUAMAN (Perú) y AbidonMTCHOTSA (Zambia)encargados estos últimos de la coordinacióndel grupo de 300 jóvenes de países en situación deguerra o de conflicto. Estos jóvenes habían sido invitadosy apadrinados por la Conferencia episcopal italiana y ocuparon un lugarde preferencia al lado del Santo Padre. Algunos de estos jóvenesparticiparon también en la procesión de apertura de la vigilia...Los representantes hicieron un informe de su experiencia.

Peregrinación a la tumba de san Pedro

Le pèlerinage autombeau de Pierreune nouveautéa constitué une étapeimportante de la Journée mondiale. Pendant trois joursun flotde jeunes pèlerinsplus de 200 000 par jouront faitdansun silence respectueuxle parcours qui allait de la place Cavour jusqu’àla place Saint-Pierreen passant par le château Saint-Ange etle long de la rue de la Conciliationpour entrer ensuitepar la Portesaintedans la basilique et prier sur le tombeau de l’Apôtre.Des haut-parleurs placés le long de la route et dans la basiliquediffusaient une musique doucedes textes de méditationdesprières et des acclamations sur le thème des Béatitudes.Les jeunes pèlerins pouvaient suivre grâce au livre deprières qui faisait partie de la trousse du pèlerin. Lepère Gennaro Cicchese avait collaboré à la rédactiondes textes. La musique était l’œuvre du pèreFrancesco Volpintestaqui en assurait lui-même l’exécution.Pour l’aspect technique de l’enregistrement et de la reproductionil avait l’aide des pères Angelo Capuano et Pasquale Castrillitous membres de la province d’Italie. Pour la direction et l’animationde ces trois joursils ont eu la collaboration de Sabatino MigliaccioGiancarlo IolloAntonio D’Amore et Cosimo Marinoscolastiquesde Vermicino.

Novedad y momento significativo de la JMJ-2000 fue la peregrinacióna la tumba de san Pedro. Durante tres díasoleadas de jóvenesperegrinosmás de 200.000 cada díasalían silenciososde la Plaza Cavour por el Castillo Sant’Angelo y Via della Conciliazionea la Plaza san PedroPuerta Santa e interior de la basílicaparaorar ante la tumba del Apóstol Pedro. Música suaveoracionestemas de meditación sobre las Bienaventuranzaseran difundidospor altavoces a lo largo del recorrido. Los jóvenes peregrinospodían seguir todo por el libro de oración que era partede su equipaje. El p. Gennaro CICCHESE había ayudado en la preparaciónde los temas. La música había sido compuesta por el p. FrancescoVOLPINTESTAcontandopara la parte técnica de grabacióny reproduccióncon la ayuda de los padres Angelo CAPUANO y PasqualeCASTRILLI. Todos miembros de la Provincia italianacontaron con el apoyode Sabatino MIGLIACCIOGiancarlo IOLLOAntonio D’AMORE y CosimoMARINOescolásticos de Vermicinopara la dirección y animaciónde estos tres días.
Proyecto de solidaridad

Abidon Z. Mtchotsao.m.i. (Zambia)
[Abidon Mtchotsa es un escolástico oblato de Zambiamiembrode la comunidad del escolasticado internacional de Roma.]

Fui uno de los tres escolásticosdel escolasticado internacional que participó el verano pasadoen la Jornada Mundial de la Juventud. No éramos simples peregrinosestábamos en la organización. Entrábamos en el‘Proyecto de solidaridad’ de la Conferencia episcopal italiana.Dicho proyecto era parte del gesto jubilar de la Iglesia de Italia conmuchos jóvenes que viven en condiciones de extrema pobreza. Comprendíaa los que viven en países en guerra o en situaciones de conflictoreligioso y político. La Conferencia episcopal había apadrinadoa 300 de estos jóvenes quepor su situación de pobrezani soñando hubieran podido imaginar asistir a este encuentro.

El seminario menor deSan Massimo de Verona sirvió de base y punto del encuentro. Todoslos continentes estuvieron representados: IndiaSri LankaCroaciaYugoslaviaSierra LeonaRepública democrática del CongoRuandaBurundiUgandaColombiaMéxicoIrakBangladeshKosovoAlbaniaLibiaPerú. Para facilitar las cosas y la comunicaciónse dividieron en seis grupos según la lengua. Cada grupo teníaun vehículo a disposición con uno o dos seminaristas deguías. Mi grupocon jóvenes de Sri LankaIndiaCroaciaMontenegro y Filipinasera un grupo de habla inglesa.

Como preparaciónpreliminar y parte de la peregrinación a la JMJ en Romafuimosen peregrinación por diferentes diócesis de Italia. Éramoshuéspedes de católicos italianos y sus obispos. Durantenuestra visita a las diferentes diócesistuvimos encuentrosde oración con la juventud de la diócesisy reunionesde jóvenes en las que se compartían experiencias personalesde fe. Visitamos también y rezamos en santuarios y tumbas famosos.Estuvimos en las diócesis de BoloniaAltamuraBarien el santuariode Ntra. Sra. de Loretoen la tumba del beato Padre Pío en SanGiovanni Rotondoen el santuario de san Antonio de Paduay en la basílicade San Marcos de Venecia.

El punto culminante denuestra larga peregrinación de un mes fue el concierto de lavigilia y la celebración eucarística de clausura de laJMJ con el Santo Padre en Tor Vergata. Nuestro grupo estaba tambiénimplicado en la preparación litúrgica para esta celebración.Tuvimos el privilegio de tener un lugar en el estrado con el Santo Padre.En su alocuciónel Papa subrayaba el hecho que nos distinguecomo cristianosde otras religiones“... la seguridad de queel hombre Jesús de Nazaret es el hijo de Diosla palabra hechacarne... de que el invisible está vivo y presente en la personade Jesús”. Pidió a los jóvenes sacar fuerzasde Jesús; no tener miedo de ser los santos del nuevo milenio;ser contemplativosamar la oraciónser coherentes con su fey generosos en el servicio de sus hermanos y hermanas; ser miembrosactivos de la Iglesia y constructores de paz. El Santo Padre nos recordabatambién las dificultades que tal vez tendríamos en elcaminopero nos animó a confiar en la Palabra hecha carneenJesús encarnado.

El programasin embargono terminaba en Tor Vergata. Nuestra peregrinación prosiguiópor la parte central de Italia. Mi grupo estuvo en la diócesisde Fano. Aquí fuimos testigos de los acontecimientos de la JMJ.Tuvimos una serie de encuentros con jóvenes donde contamos nuestrasexperiencias de la JMJ y dimos el mensaje del Santo Padre.

Mi experiencia con estosjóvenes dejó grabado en mí el sentido de nuestramisión oblata: ser profetas de los más abandonados ensus múltiples aspectos. En realidadéste era un grupocuya vida lleva el sello de la inseguridad por la situación enque se vive en sus paísessituaciones de guerraconflictospolíticos y religiososataques contra los cristianos. Éstosson los pobres con los que he tenido el privilegio de estar todo elmes de agosto.

¿De dóndeson?

Daniel Szwarco.m.i. (Polonia)
[Daniel Szwarcescolástico oblato de Polonia en el escolasticadointernacional de Romaacompañó al grupo de jóvenesde Turkmenistán en su peregrinación a la JMJ.]

  • “¿De dónde son?¿Sólo una bandera?”preguntaban dos muchachosdespués de la misa en el Circo Massimo.
  • “Somos de Turkmenistán”respondí.
  • “¿Dónde está?”preguntancomo hacen todos cuando oyen hablar del país.

Es ciertoéramoslos únicos del país llamado Turkmenistán. Un paíslejano y desconocidosituado en el centro de Asia a orillas del marCaspio. Un país bastante grandepero con pocos habitantesporqueel 80% de Turkmenistán es desierto.

Eran 46. Se podíadecir “de toda tribulenguapueblo y nación”. Despuésde casi 80 años de comunismocomo en toda antigua repúblicasoviéticaen Turkmenistán hay una gran mezcla de pueblos.Sólo en la capital hay turkmenosrusostártarosucranianospolacos y tantos otros. En nuestro grupo no eran sólo diferenciasétnicas. Estaban los bautizados que podían recibir lossacramentoslos bautizados que se preparaban a los sacramentosy loscatecúmenos.

Salieron de Asjabadcapitalel 1 de agosto. Primero en avión hasta Kievdespués enbus pasaron por UcraniaPoloniaRepública checa y Austriay llegaban a Italia. El 10 de agosto estábamos en Pescara paraprepararnos con otros grupos oblatos para el encuentro con el Papa.Todos habían deseado muchísimo venir a Roma para la JornadaMundial de la Juventud (JMJ) y ver al Papa. Para esohabíantenido que hacer muchas cosassolicitudesobtener permisos y visados.Y lo lograronporque lo deseaban de verdad. Una mujer tuvo que operarsedos semanas antes del viaje. Y con la anestesiagritaba: “¡Quieroir a Roma! ¡Ojalá!”. Y vino. También vino otraembarazada de seis meses. “Bajo su responsabilidad”le habíadicho el médico. “El clima me vendrá bienes másfresco”respondía. Era verdad. Cuando salían deAsjabad el termómetro marcaba 46º grados centígradosa la sombra.

Eran 46. Jóvenesy adultos. Padres con sus hijos. Venían de otra culturade otroambiente. Islamtotalitarismopetróleodesiertoson las característicasde su país. “Hay tantos cristianos aquítantas iglesiasallí de donde venimos ni una”decían. Los oblatoscelebran misa por las casas.

El 15 de agostocon Yelenaprofesora de rusoescuché el discurso del Papa por un transistor.“La vida se ha hecho tan difícil para nosotros que no sabemosturkmenoespecialmente ahora después de la reforma de la lengua”dice y sonríe. Me pregunto por qué sonríeporquepocos sonríen cuando hablan de sus problemas. Pero poco a pococomienzo a comprender. Ahora están en Romael Papa les hablay son muy conscientes de lo más importante. Dentro de poco volverána su paísa la rutina de cada díaa sus problemasperoaquí y ahora están en la ciudad santa y viven este momento.Estoy seguro de que el recuerdo de estos días lo guardaránsiempre; también porque tuvieron la oportunidad de encontrarsepersonalmente con el Papadurante la audiencia general.

Otro mundootra vidapero la gente es la mismacon la misma gran necesidadla necesidadde Jesucristo. Por esotenían que venir a Romapara buscarla presencia de Dios en el Pedro de nuestros tiempospara oírsu voz. ¡Lo que encontraron permanecerá siempre en el fondode sus corazones!

Jóvenesde todas partescon Cristo y el Santo Padre”

P. Lourdy Dorismondo.m.i. (Haïti)
[El p. Dorismond nos habla de las dificultades que la delegaciónhaitiana ha tenido en su peregrinación a la Jornada Mundial dela Juventud.]

Jóvenes haitianoscon dirigentes de pastoral habían decidido ir a Roma para elGran Jubileo de los jóvenesconvocado por el Papa Juan PabloII. Dos años de preparación no bastaron para evitar inconvenientespero la fuerza de nuestra fe y nuestra determinación de acudira la invitación del Papa pudieron con todo.

Las dificultades comenzaroncuando faltaban menos de quince días para el viaje. Y comenzaronlos problemas para los jóvenes y sus dirigentes. El consuladoamericanoal conceder visados de tránsito sólo para 75haitianosfue el primero en complicar las cosas. Había que pensaren otra solución. La moral de la delegación fue puestaa prueba. En el último minutohubo que encontrar medios parapagar los visados por la República Dominicananuevo lugar detránsito. La Iglesia de Haití es pobre y no puede afrontarlo imprevisto. No había más opción que recurrira la solidaridad de los jóvenes de Haití. Pero las dificultadesdel viaje no terminaron aquí. Éramos un grupo de 250 jóvenesnúmero suficiente para llenar un aviónpero por desgraciaíbamos a llegar a Roma en días y horas diferentes. Todoun problema.

Éstos son algunosde los problemas de nuestro viaje. El primer grupo que llegaba a Parísno encontró lugar de alojamiento. Ni que decir tiene que algunosjóvenes no podían pagar ni los gastos de un díacon todola estancia en Francia iba a ser de 6 días. Era comopara desmoralizar a cualquiera...

En Roma la experienciano fue tampoco de lo mejorcito. Un grupo tuvo el privilegio de tomarel avión en Parísy al llegar a Italia fue recibido porel Comité italiano que los ayudó a llegar a Cassanoladiócesis que iba a recibirlos. Otros no pudieron conseguir billetede aéreoy llegaron dos días después en tren.Después de cierta confusióneste grupo iba finalmentea Lamezia en el sur de Italiaa más de seis horas en tren desdeRoma. Finalmenteel último grupo de veintiuno fue recibido porel superior de la casa general de Via Aurelia290. Sinceramente nuestraexperiencia en la casa de los oblatos fue estupenda. Nos impresionósu acogida y en particular la del p. superior que fue tambiéna esperarnos al aeropuerto.

En lo positivo hay quedestacar también la bondad de nuestro Padre del cieloofreciéndonossiempre en toda dificultad y problema una posibilidad de solución.Para la delegación de Haití la experiencia de la JMJ fuea la vez difícil y positiva. No vamos a detenernos en las dificultadesy problemas que tuvimossino en recordar especialmente los diferentesmodos mediante los cuales Dios vino siempre en nuestra ayuda...

Hay que decir que la experienciade esta pequeña delegación haitiana en la JMJ 2000 tendráun eco en los anales de la historia de la Iglesia en Haití. Creemosque nuestra Iglesia es universal; es una en su diversidad. Hemos participadoa pesar de las dificultadesen este gran encuentro de la Iglesia universal.Hemos respondido “presente” en el acto de pasar lista a lospaíses de los cinco continentes durante la ceremonia de aperturaen la Plaza san Pedro. Hemos asistido a las catequesis. Participamosen la peregrinación por las calles de Roma. Fuimos en peregrinacióna Tor Vergata a más de diez kilómetros de Roma para lavigilia con el Papa y los jóvenes de todo el mundo. Estuvimosallí para la Eucaristía. En resumennos sentimos orgullososde nuestra Iglesia y hemos participado en la Jornada Mundial de la Juventud2000la hemos vivido plenamente con la gracia del Altísimo.Volvemos a casa contentos y dispuestos a compartir lo que hemos recibidocon nuestras hermanas y hermanos haitianos que nos acompañarondurante esta peregrinación con la oración.

De JohannesburgoSudáfricaa Roma

Nicole Anthony
[Nicole es sobrina del p. Reginald Anthonyoblato de la Provincia deTransvaalactualmente estudiando en Roma. Nicole venía con ungrupo diocesano de Johannesburgo.]

Cuando el 8 de agosto2000me sentaba en el avión esperando el despegueme preguntabacómo en tierra iba a contener mi ‘emoción’y cómo soportar 10 horas de vuelo. Me anticipaba mucho a lo queItalia nos tendría reservadopero me entusiasmaba el viaje.Traté de tranquilizarme imaginando lo estrecha que es Italialas calles adoquinadasruinas de monumentos a un lado y cafeteríasal otroel olor del café exprés... ¿Quémejor escenario para la Jornada Mundial de la Juventud?

Con algún esfuerzolos representantes de Johannesburgo y yo misma logramos sobrevivir alvuelo y a la escala en el Cairo. Cuando llegamos a Nápolesteníamoshambrellegábamos con retraso y cansados. Esperábamosque nos recibieran con un simple bocadillo y un lugar para dormir. Sinembargoel recibimiento fue algo estupendo. Alegría y cantosde nuestros anfitriones en nuestro recorrido en autobús al conventodonde pasaríamos una semana. Era la una de la mañanapero nos esperaba una ‘cena’ caliente de pasta y conejo asado.

Los días que pasamosen Nápoles fueron de lo mejor y más divertido del viaje.Pasábamos el tiempo contemplando bellezas... Nápoles nosdio también la oportunidad de preparar las celebraciones queiban a tener lugar en Roma del 15 al 19 de agosto 2000. Todas las tardesnos juntábamos los de Johannesburgo con jóvenes de otrosquince países para encuentros festivosorganizados en terrenosespaciosos o en canchas de baloncesto.

Lo más memorablefue nuestro baile “Jesus”-Toyi-Toyi y el canto Shosholozacon cientos de extranjerosdespués de misaen ‘il Duomo’(catedral de Nápoles). [El Toyi-Toyi original es un bailecon mucho brío utilizado por obreros y estudiantes durante lasprotestas en los años de apartheid. La Shosholoza es una canciónpopular de los mineros sudafricanos que se hizo famosa cuando Sudáfricaganó el Copa del mundo de rugby en 1995.]

Cuando llegamos a Romanos dimos cuenta de que la fiesta había terminado. ¡Elcaos! Un enjambre de más de un millón de jóvenesentusiastas para las celebraciones de la juventud. Nuestro itinerariocomprendía catequesismisa diariaperegrinación a labasílica de san Pedro y paso por la Puerta Santala tumba desan Pedro y la cúpulay el Vía crucis de 14 km. Aunquehabía algún tiempo libreno era fácil el turismo;andar por la ciudad con el transporte público era toda una proeza.Había que luchar a brazo partido al subir y bajar de los autobuses.

El punto culminante dela peregrinación fue la misa y celebraciones en Tor Vergata.Dos millones y medio de personas llegaron a Tor Vergata (un campo enorme)el sábado por la mañana. Allí estaríamospara la vigilia de esa noche y la misa que iba a celebrar el Papa JuanPablo II a la mañana siguiente.

Lo que más me impresionóera el hecho de encontrarnos en presencia de la primera figura de laIglesia católicaysin embargono había nada de laetiqueta férrea e implacable que algunos asocian con el catolicismo.Jóvenes y jóvenes de verdad cantabanbailabanse bronceabanal soly disfrutaban del acontecimiento por todo lo alto. Dos millonesy medio de gente de toda lenguacultura y naciónunidos poruna fe en Dios. ¡Mayor lección espiritualimposible!

Por desgraciael bronceadoha desaparecido y casi todo el italiano que había aprendido...Sin embargolo vivido y conocidolos amigos que he tenidoy otrasmuchas cosas no quedarán en simples recuerdos. Mi experienciade la Giornata Mondiale della Gioventù ha dejado una huellaimborrable en mi vida. Después de todo¡no puedes menosde ‘ensanchar’ tus horizontes!

De Zambiaa Pescara y Roma
Brian Chama y Frederick Chilufya Pikiti
[Brian Chama y Frederick Chilufya Pikitidos prenovicios de Zambiafueronhuéspedes de la casa general durante la JMJ y se unieron a la peregrinaciónoblata de jóvenes desde Pescara a Roma. Hablan de sus impresionesen carta al director de Información.]

Frederick ChilufyaPikiti

“El Espírituirrumpe en el mundo. El Espíritu llena la Iglesia”. Un cantoque cantábamos a menudo en la casa de formación y despuésde mi experiencia en Roma durante la Jornada Mundial de la Juventud2000. He llegado a creer que el Espíritu se mueve en nuestraIglesia... Creo que el Espíritu Santo guiaba todas las actividadesque se organizaron tanto en Pescara como en Roma. En Pescarame encontrécon muchos jóvenes de varias lenguascaracterísticasy razas. A pesar de estas diferenciasdisfrutamos al máximode todo lo que organizaron los oblatos... Su participación enlas actividades fue para mí una inspiración. Trataronde ayudarnos a actuar como seres humanosluego como cristianos y nosanimaron a ser los santos de este siglo.

Tuvimos tambiénmisa con mons. Zagoquien nos animó a aprender del ejemplo deMaría Madre que compartió la vida de Jesús hastasu Ascensión al cielo. Nos habló de experimentar la vidade Cristo en nuestras vidas durante la peregrinación y después.

En Tor Vergatala multitudde jóvenes fue tan asombrosa (más de dos millones) queno podía creer que nuestra Iglesia fuera tan grande. Lleguéa darme cuenta de que el Santo Padre no es una simple personasinoel verdadero sucesor de san Pedro. Una simple persona no podíareunir esa multitud de gente. Nunca había visto tanta en mi vida.Diría a los jóvenes que abandonan la Iglesia católicapara ir a otras Iglesiaspensando que la Iglesia se derrumbaque pierdensu tiempoporque somos una gran Iglesia escogida por Cristo mismo.

... Estuvimos en la casageneral donde nos encontramos como muchos oblatos de diferentes países;la hospitalidad fue estupenda. Quisiera dar las gracias al p. Hubertsuperiorquien nos hizo sentirnos en casa. Gracias también alos oblatos de Zambia que hicieron posible nuestra peregrinación.

Brian Chama

Era asombroso y maravillosoestar con nuestro Santo Padre Juan Pablo II en la noche del 19 de agosto2000 y a la mañana siguiente en Tor Vergata. Tuvimos una experienciabreve pero muy agradable e instructiva con más de dos millonesde jóvenes.

Ante todoera interesanteoír y comprender las homilías de nuestro Santo Padre insistiendoen cómo es posible ser santovivir dando buen ejemploamary perdonar. Esperamos compartir siempre nuestra experiencia con la genteque encontremos en nuestra vida.

[Los dos jóvenesquedaron impresionados por la invitación del Santo Padre a sersantosy lo citaron literalmente.]

“Queridos jóvenes¡tenedla gran ambición de ser santos como Él es santo! ¡Jóvenesde todos los continentesno tengáis miedo de ser los santosdel nuevo milenio! ¡Que el Evangelio sea vuestro tesoro másprecioso! ¡Que la santísima Virgen os dé fuerzay sabiduría para poder hablar con Dios y de Dios!”

Voluntarios para el Jubileo

p. Edward Carolano.m.i.

Para los que vivimos enRomalos largos preparativosrasgo distintivo de la vida de la Iglesiay especialmente de la ciudadse rodearon de inconvenientes cuando veíamosavanzar lentamente las obras y leíamos los pronósticospesimistas de lo que estaría o no estaría terminado atiempo. Hay que decir que el pesimismo era en gran parte infundado.Las mayor parte de las obras quedaron terminadas: la extensióny remodelación del metroel aparcamiento del Janículolos túneles y pasos de peatoneslos edificios pintados. La ciudadtiene buen aspecto.

No se dieron tampoco losgrandes atascoscomo algunos se temíanpor la cantidad de genteque entraba y salía de la Plaza san Pedro. Eso se debíaa la presencia masivapero discretade la policía y carabinierique era manifiesta en las grandes ocasiones. Había tambiénotra presencia igualmente discreta y manifiesta: los voluntarios parael Jubileo. Sus batines azules como uniforme y sus gorros de béisbollos delataban cada día en la Plaza de san Pedro y las Basílicasmayoresen las catacumbasen el aeropuerto de Romaen la estacióncentral de ferrocarrilen las áreas de aparcamiento para cochesde peregrinos en la periferia de la ciudaden los centros de comidaspara pobres yen realidaden todos los lugares de grandes concentracionesde peregrinos.

¿Quiénes eran estos voluntarios? Muchosmeses antes del Año Santoel Comité central para el Jubileodecidía hacerse con los servicios de personas de diferentes diócesispara el buen desarrollo de los acontecimientos. La campaña dereclutamientoextendida a todo el mundodio como resultado sesentamil personas de dieciocho años para arribadispuestas a dedicaral menos catorce días en el curso del año a este servicio.Hubo un curso de preparación adaptado a las necesidades y circunstanciasde los voluntarios. Éstos procedían de EuropaEstadosUnidosCanadáAmérica central y del surFilipinas.Aunque había precios especialestenían que pagar el viaje.Aquí en Romasi era necesariose les procuraba alojamientopor lo general dormitorio o saco de dormiry las comidas mientras estabande servicio. Las autoridades públicas italianas fueron muy servicialesen este sentidoponiendo instalaciones militares a disposicióndel Comité del Jubileo. Otras instituciones hicieron tambiénsu parte: casas religiosas y parroquias en particular.

Más por curiosidadque por espíritu de sacrificiome ofrecí como voluntariopara el Jubileo. Era en el otoño de 1999. Rellené el formulariotuve la firma de mi superioradjunté dos fotografíasy envié todo a la Oficina central del Jubileo. En diciembrehabía un curso nocturno intensivo de una semana. Se nos hablódel significado del Jubileo y su historiade este Jubileo 2000 en particularde la manera de responder a las necesidades de los peregrinossi eranrobadossi estaban enfermosetc. Teníamos que actuar al ladode las fuerzas del ordenpero nunca en su lugar. Había que estardisponibles en el día asignado y en los lugares indicados; dispuestosa hacer todo lo necesario para el buen funcionamiento del Jubileo. Éstaera en resumen la tarea del voluntario en el Jubileo.

Un grupo de unos treintahombres jóvenescon cometido especial en lugar del serviciomilitar obligatoriocirculaba por los diferentes puntos clave de laciudad donde los voluntarios se encontraban. Su tarea era encontrarsecon los grupos de voluntarios y acompañarlos a sus lugares detrabajoexplicando lo que había que hacer y demás. Enla víspera de cada día de trabajocada voluntario telefoneabaa la Oficina central para saber dónde tenía que ir y sipor la mañana o por la tarde. El turno de servicio era normalmentede seis a ocho horas.

El 17 de mayoteníaque estar en la Plaza san Pedro de las dos a las ocho de la tarde. Duranteel Año Jubilarla plaza se había convertido en un inmensoanfiteatrodividido en seis corrales y con treinta y cinco mil sillasde metal y plástico en fila. Entre los corraleshabíaanchos corredores por donde pasaba el Papa en su “papamóvil”al fin de cada ceremonia o audienciapara que la gente pudiera verlode cerca y él responder a su saludo. Naturalmente las filas desillas quedaban en desorden después de cada acto. Precisamentetocaba a nuestro grupo de voluntarios ponerlas en orden ese miércolespor la tardebajo un sol abrasador. Al día siguiente iba a serel Jubileo de los sacerdotes.

El jueves nos incorporábamosal servicio a las 6.30 de la mañana. La multitud comenzaríapronto a llegar peropor el momentotodo estaba tranquilo. La seguridadpide quecuando el Papa va a estar presente para una ceremoniatodoel que entra en la Plaza tiene que pasar por el detector de metalesalgo así como en el aeropuerto. Se habían instalado alrededorde la Plaza san Pedro veinticuatro puertas con detector de metales yescáneres para equipajes. En cada una había un policíaa la pantalla para el equipajeun carabiniere a la puerta para verificaren caso de sonar la alarmay dos voluntarios del jubileo que poníanorden en la gente a medida que se iba acercando a la puerta.

A las ocho en puntolariada había comenzado. Eran unos seis mil sacerdotes de todoel mundocada uno con su bolso de ornamentos -ya que iban a concelebrarcon el Papa-muchos con máquinas fotográficas y algunoscon teléfonos celulares. Había también grupos deperegrinos extranjeros y de muchas diócesis y parroquias de Italiaque habían venido a pasar por la Puerta Santa y hacer su peregrinación.Por el momentosu puerta santa sería la puerta del detectorde metales. Pronto se llegó a saber el motivo de tanto sonarla alarma: llavesmáquinas fotográficaspulserasrelojesy teléfonos celulares. El voluntario descubría que habíaque desarrollar un lenguaje de signos para poder indicar ‘presencias’de estos objetos en los bolsos de los peregrinos.

De repenteaparecióun grupo de escolaresacompañado de sus maestros. Eran comoun rebaño de conejos con uniformes grisesque intentaban pasartodos al mismo tiempo. La alarma sonaba continuamente. El carabiniereparecía confundido. Detuvo a la tropa. Cada muchacho llevabasu teléfono celular... tenía que estar en contacto conmamá... Poco a poco se iba adelgazando la fila... Y en estoaparece sor Sapientia con su toca y hábito tradicional de sufamilia religiosa. Llevaba un bolso bastante grande y estaba sorprendidade que también ella tuviera que dejar su bolso a merced del escánermientras ella pasaba modestamente por la puerta. El policía ala pantalla se puso un tanto nervioso. No había más remedio.Tenía que registrar el bolso. Tras un examen minuciosose topócon unas tijeronas. ¡El cuerpo del delito! Las tijerasdel tamañoque seanestán en la lista de objetos prohibidos. La monja tuvoque dejarlas allí y recogerlas al término de la ceremonia.

Al concluir la ceremoniaMauriziojefe del equipoaparecía en escena para reunir a losvoluntarios y llevarnos hasta la puerta principal de la basílicadonde habían estado el altarel coro y los obispos. Habíaque quitarlo y ordenarlo todo para dejar despejadopara por la tardeel paso a la Puerta Santa.

El sábadoel servicioera en el aeropuerto de Roma. Allí era cuestión de estarcuando salían los peregrinos de la aduana. Muchos estaban intrigadospor esos batines azulesgorras de béisbol y otros másque estaban en las puertas. Había que orientarlesindicarlescómo llegar a la ciudaddónde tomar un taxiquéera el Jubileola razón de ser voluntario para el jubileo.

La tarea del 20 de mayoera diferente. Esta vezel lugar era el comedor para pobres que lacomunidad de San Egidio había establecido en el sector de Trastevere.A las 3.30 de la tardese reunía la tropa del jubileo con susbatas azules y listos para las instrucciones. Había mesas endos grandes salones. A cada voluntario se le asignaba una o dos de cuatroa seis plazas cada una. A las 4.30 el hambre comenzaba a reunir gente.Ellos saben que pueden contartres días a la semanacon unacomida como Dios manda: pasta o sopacarne y verdurafruta. Son lospobres: ancianosbarbudosy más jóvenesharapientosy mejor vestidoshombres y mujereschicos y chicas. Algunos son delsectorpero la mayoría son extranjeros; vienen de paíseslejanos a la “tierra de promisión” en busca de mejorvida y no es fácil encontrarla. Nos ateníamossiguiendoinstruccionesa ser firmes pero respetuosos. No estábamos allípara dar limosnasólo comiday había que hacerlo comocon clientes en un restaurante. La diferencia es que al final el camarerono tiene que preparar la cuenta.

Harold es un viejo cronometrista.Su inmensa barba entrecana le da un aire de venerabilidad ya pesarde estar en mayolleva chaqueta gruesa y jersey de lana. Es un tantojaranero y a veces da golpes en la mesa con las palmas de la mano. Loque necesita es que le hagan caso; siempre hay alguien del personalfijo a su lado para hacerle compañía. Un cliente másjovencon un corte de pelo extrañoquiere saber si las salchichasson de cerdo. Le aseguro que son de ternerapero no se convence; diceque si son de cerdoseré responsable de su condenacióneterna. Uno u otro intenta repetirsepero no hay segunda veza noser de panque es abundante. Uno envuelve en papel dos trozos paramañana. La mayoría come y se larga. Y cuando se van unosllegan otros. Eran ya las nueve y se habían servido unas mildoscientas comidas. La gente sudando y cansada está lista parair a casa y al catre.

La tarea de un domingofue ayudar a ordenar un montón de ropa usada que habíandado para los pobres. Ropa de veranode inviernode hombrede mujery de niño. Se ordenabase clasificaba según categoríasse empaquetaba y estaba lista para llevarla o mandarla a los centrosde distribución en RomaEtiopíaRwanda u otra parte.

Otro día fue enla Basílica de Sta. María Mayorpor la afluencia de peregrinos.Había que responder a preguntasasegurar cierto orden cuandolos sacerdotes y peregrinos celebraban su misa de Jubileo. En la vigiliade PentecostésJuan Pablo II iba a presidir la misa en la Plazade san Pedro. Entrarían de nuevo en funcionamiento los detectoresde metalesyal término de la ceremonialos voluntarios enfila en la parte alta de las gradas de la basílicajunto conel personal de seguridad del Vaticanoinvitaban cortésmentea la multitud a ir abandonando sus puestos y dirigirse a sus casas.Una rajita de luna aparecía en los cielos de Roma... y las sillasse quedaban solas y en desorden. Mañana otro equipo de voluntariosdel Jubileo se encargaría de ponerlas en orden.

Epílogo

Como los generales victoriososde los ejércitos imperiales de Roma en tiempos antiguostambiénlos voluntarios tuvieron su laurel. Cuando el Jubileo había terminadoy el último de los 26 millones de peregrinos del Año Santohabía entrado y salido de san Pedro; cuando la Puerta Santa habíasido cerrada finalmente por el Papa Juan Pablo II en la fiesta de laEpifanía 2001un grupo representativo de siete mil voluntariosasistía en la mañana del domingo7 de eneroa la misaen la basílica de san Pedro. La misa era celebrada por el cardenalRoger EtchegarayPresidente del Comité para el Gran Jubileo.A mediodíatodos en la plaza para oír del Papa palabrasde agradecimiento. Despuéscon un sol esplendorosoel ejércitoazul desfilaba por las calles de la ciudadcon sus abanderados al frentecantando lo que había llegado a ser sintonía suya: “NuestroDios reina”. Llegados a la Plaza Miguel Ángelen lo altodel Capitoliofueron recibidos por el alcalde Rutelli y el concejomunicipal (S.P.Q.R.=Senatus Populusque Romanus)quienes tuvieron tambiénpara ellos palabras de agradecimiento. En un gesto final de solidaridadintercambiaban batines y descendían a la Via de los Foros Imperialespara una ‘merienda campestre’. ¡El Gran Jubileo 2000había terminado! Y... el saludo de despedida: “¡Hastael 2025!”.