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num. 267 - Octubre 2005



Los Oblatos, los inmigrantes y Europa

La Conferencia oblata europea de la misión tuvo su reunión bienal del 8 al 15 de junio de 2005. en el Centro misionero oblato de Crewe, Inglaterra. El tema del encuentro era el de la misión oblata ante las minorías étnicas recientemente inmigradas en Europa. El Padre Eduardo Carolan, quién sirvió de intérprete durante este encuentro, presenta aquí un resumen de las distintas situaciones encontradas por los Oblatos en los lugares donde ejercen su misión a través de Europa.


Participantes


Kevin MC LAUGHLIN (Inglaterra- Irlanda), Noel GARCIA (Birmingham, Misión en la secularidad), David LÓPEZ MORENO (España), Domingos PEREIRA (Francia), Roberto VILLA (Italia), Jorge VERVUST (Holanda-Flandes), Jarek ROZANSKI (Polonia), Jan JAROSZ (Escandinavia), Diego SAEZ (Ucrania), Mons. William Kenney, C.P. (invitado como experto, obispo auxiliar de Estocolmo), Luis Ignacio ROIS (Consejero General para Europa), Pablo MARX (que representa a los principales superiores oblatos), Andrés CHATAIGNER (secretario de ICE), Héctor ANDRICH (liturgia), Eduardo CAROLAN (intérprete).


Los Oblatos, los inmigrantes y Europa


Hasta hace un tiempo relativamente reciente, Norteamérica se veía como un gran crisol donde masas de inmigrantes venían a compartir las riquezas del Nuevo Mundo. Hoy día es aún verdadero. Los inmigrantes llegan a los Estados Unidos y al Canadá de todos los continentes y de todos los países. Este crisol, sin embargo, siempre ha sido tanto de carácter lingüístico como cultural. Tras algunas generaciones, todos hablaban inglés o francés según la región donde se establecían. Hay que prever que la oleada actual de hispanohablantes será absorbida por el medio ambiente lingüístico igual que sus antecesores.

Europa fue también, desde tiempos inmemoriales, un crisol, pero no lingüístico. Además, la prosperidad que conocieron los siglos XX y XXI, atrajo concentraciones crecientes de inmigrantes, de una manera inimaginable, después de la segunda guerra mundial. En Europa, se cuentan más lenguas que países y, dentro de muchos de éstos, se encuentra una multiplicidad de dialectos. Los inmigrantes venidos de Asia o África deben sentirse un tanto desorientados cuando tienen que pasar de un país a otro en busca de un trabajo o "de Eldorado" que esperan encontrar.

Hasta ahora, los inmigrantes de Europa constituyen, en la mayoría de los casos, un conjunto dispar de minorías. Sin embargo, si la población de origen europea sigue envejeciendo, como lo hace actualmente, y disminuyendo en porcentaje, algunos países conocerán una mayoría de inmigrantes en algunas pocas generaciones más. ¿Podrán acoger todos la cultura de su país de adopción o Europa conocerá una nueva cultura en varias de sus regiones como eso se produjo varias veces anteriormente? Durante siglos, la cultura de Europa fue básicamente cristiana. ¿Es que todo esto está a punto de cambiar? ¿Será que la secularización llegará a ser una moda y el sincretismo de la Nueva Época el evangelio del momento?

Las opiniones de los especialistas divergen sobre la descristianización de Europa y, en consecuencia, sobre su estado de preparación para cristianizar las nuevas oleadas de inmigrantes. Los apóstoles de la cristianización del pasado, los sacerdotes y los religiosos, son, un ejemplo de la población autóctona en general, en número decreciente. Varios de los lugares de oración tradicionales, los monasterios y los conventos se han cerrado o se convirtieron en museos. Otros movimientos o formas de culto y contemplación más modernas han hecho aparición, pero ¿serán lo suficiente numerosos para responder a las necesidades de la evangelización o igualmente fuertes para no ser ahogados por sus homólogos religiosos?

Cristianos y Oblatos, creemos tener un papel que jugar en esta nueva Europa. No debemos dejarnos oprimir por la tarea que nos espera. Varios de nuestros miembros, en el viejo continente, ya decidieron afrontar el reto o al menos estudiar el campo de batalla. Merecen nuestra cooperación, nuestro estímulo y nuestra oración. Nuestra experiencia de Congregación misionera y nuestro carácter internacional son ventajas de las que hacemos buen uso en una serie de casos.


Ucrania


Diego Sáez es un joven sacerdote oblato, originario de España. Hace apenas algunos años, sus superiores lo enviaron a Ucrania para encargarse del bienestar espiritual de los inmigrantes de lengua española en este país donde el Oblatos polacos ya estaban presente desde hace varios años.

Ucrania incluye una serie de minorías étnicas. Según la Comisión de Estadísticas del Estado, constituyen un 22,2% del conjunto de la población. La más importante, es de lengua rusa, con un 17, 3%. Hay, sin embargo, un número considerable de inmigrantes originarios de Bielorrusia, de Moldavia, Crimea, Bulgaria, Hungría, Rumania y Polonia. Desde hace unos quince años, se produjo un nuevo fenómeno de inmigración, en particular en la región de Kiev; inmigrantes originarios de África, Asia, y América Latina llegaron a Ucrania por distintos motivos.

En nuestras parroquias oblatas, la principal minoría es polaca. En el pasado, una gran parte de Ucrania formó parte de Polonia. En la actualidad, hay un buen número de habitantes de Ucrania que son de raíces o nacionalidad polaca. Es posible poseer la ciudadanía ucraniana y un pasaporte ucraniano, y conservar su nacionalidad polaca. Es en gran parte gracias a esta minoría étnica polaca que la Iglesia Católica romana pudo sobrevivir en Ucrania durante la persecución comunista en la antigua URSS. Varios de nuestros feligreses tienen origen polaco.

Kiev alberga varias minorías étnicas. Una de ellas está constituida por Latinoamericanos. La parroquia oblata cuenta con un pequeño grupo de hispanohablantes, cuya mayoría viene de los distintos países de América Latina y también de Guinea Ecuatorial, único país del África de lengua española.

Hay misas en polaco en todas nuestras parroquias. Se puede, en efecto, decir que se responde muy bien a las necesidades espirituales de este grupo. La gran mayoría de los sacerdotes católicos del país son polacos y el pueblo polaco es, en general, muy religioso, con un sentido muy fuerte de pertenencia a la Iglesia Católica y de compromiso con su zona. Las otras minorías tienen, quizá, necesidades mayores.

Hace diez años aproximadamente, un sacerdote mexicano del Nunciatura Apostólica se puso a organizar encuentros para los hispanohablantes de Kiev. Recientemente, se me pidió asumir esta responsabilidad. Hay una comunidad de tres religiosas, dos de Sudamérica y una de España, quiénes tienen una casa en un barrio. Juntos, intentamos responder a las necesidades de los inmigrantes. En la parroquia hay, el domingo, una misa en español, seguida de un encuentro. Se consagra este encuentro a veces a la catequesis; se presta también a debates sobre distintos problemas o la acogida a los recién llegados. En la casa de las religiosas, hay una misa en español casi todos los días y encuentros para los jóvenes todos los sábados. Una vez al mes, se celebran los cumpleaños con una fiesta. La casa de las religiosas es siempre un hogar de calurosa acogida.

En el trabajo de evangelización, cada grupo de inmigrantes expone las dificultades que le son propias. Bajo el régimen soviético, los polacos sufrieron mucho por su fe católica. Se les marginalizó y varios de ellos fueron expuestos a la muerte; pero terminaron por conservar su fe. Después de la caída de la Unión Soviética, lucharon para restablecer la Iglesia Católica y recuperar varias iglesias parroquiales que habían sido confiscadas para servir de fábricas. Sus sacrificios les habían dado un sentido de posesión. En la actualidad, encuentran difícil aceptar que las misas principales sean celebradas y el catecismo enseñado en ucraniano y no en polaco. Tienen la impresión de ser traicionados.

Hay obviamente misas y clases de catecismo en polaco en varias parroquias e incluso cursos de esa lengua. Además, hay actividades culturales polacas y conciertos dados por músicos polacos en algunas iglesias. Se conservan las tradiciones y las fiestas religiosas o civiles polacas. Las bibliotecas parroquiales tienen libros polacos sobre temas religiosos y profanos. Hay frecuentes peregrinajes a santuarios de Polonia y colonias de vacaciones. Las necesidades de las otras minorías, como los Húngaros, Checos y Moldavos, reciben menos atención.

El desafío que presenta la minoría latinoamericana, es el de su integración en la vida de la parroquia. Porque son nuevos, los Ucranianos no saben demasiado que hacer con ellos. Por otra parte, los Latinoamericanos no sienten que esta parroquia sea suya. Su punto de referencia es la comunidad de lengua española. Es muy difícil que se mezclen en las actividades parroquiales. Los que no asisten a la misa en español tampoco van a la misa en ucraniano.

La secularización no es aún un problema importante con relación a la situación de la religión en Ucrania, pero se tornará en una amenaza mayor en los próximos años. Después de la caída de la Unión Soviética, varias personas comenzaron a manifestar del interés por la religión. Sin embargo, un 38% de la población no tiene ninguna religión oficial. Varios se dicen ortodoxos, pero no practican y las ideas religiosas que pueden tener están relacionadas sobre todo con la superstición. Los que creen en Dios y practican su religión tienen una fe muy fuerte. Rezan, van a la iglesia y se implican en la vida y las actividades de su parroquia. Los inmigrantes latinoamericanos se nota que han sido más profundamente influenciados por la secularización en sus propios países. Para ellos, el proceso comenzó ya hace mucho tiempo. Varios ya dejaron de llevar a la práctica su fe. Tienen ahora la ocasión de comparar su fe con la de su comunidad de recepción y también con la de los otros inmigrantes. En general, el resultado les es beneficioso.

En cuanto a los Tártaros, casi todos son musulmanes y el contacto con ellos solo se hace a través de la ayuda humanitaria, proporcionando prendas de vestir, comida y otras cosas necesarias para los que están en la miseria. Hay que tener en cuenta que en muchas ciudades, que en los encuentros ínter-confesionales se abordan los problemas que conoce la sociedad multireligiosa y multicultural.

La Constitución 5 de los Oblatos afirma que nuestro "primer servicio en la Iglesia es de hacer de conocer a los mas necesitados quien es Cristo y su Reino". Las minorías de inmigrantes están ciertamente entre los abandonados, puesto que nuestro trabajo pastoral ordinario no los alcanza habitualmente.


Francia


Domingos Pereira es un sacerdote oblato originario de Portugal. Pertenece a la provincia de Francia y está muy comprometido en el ministerio con los presos e inmigrantes en Francia.

Francia durante mucho tiempo fue un país que acogió inmigrantes procedentes de varias regiones del mundo. El censo de 1999 revela que había entonces más de cuatro millones de inmigrantes legales en Francia, constituyendo así un 7,4% de su población. Hoy las condiciones de inmigración impuestas por el Gobierno se ponen más estrictas. Sin embargo, en 2003, 135.390 personas recibieron el permiso de residencia. De éstos, 11.787 venían de países de Europa situados fuera de la Unión Europea, 90.062 de África, 22.192 de Asia, 11.258 de América y Oceanía.

Los inmigrantes se establecen principalmente cerca de las grandes ciudades y sobre todo en la región parisiense. Entrar en acuerdo con la población local es a menudo problemático.

El primer reto de la Iglesia es el alcanzar a estos grupos étnicos. Se deben hacer algunas adaptaciones, utilizando, en particular, una lengua más simple que los extranjeros puedan entender. Para Elías Lagrille, un Oblato, “se debe tener en cuenta el origen de cada uno, sin por ello formar comunidades eclesiales particulares.” Debemos evitar formar comunidades separadas y fomentar la creación de vínculos entre los distintos grupos étnicos. La Iglesia debe defender los derechos de la persona y la dignidad en la manera de ser recibida.

Los Oblatos están presentes en medio de las minorías étnicas, en particular en las grandes ciudades: París, Marsella, Estrasburgo y Le Mans. Las minorías más representadas en estos lugares vienen principalmente de África del Norte, de una región conocida como el Magreb. En muchos lugares, estas comunidades poseen sus propias asociaciones y sus lugares de culto (sobre todo en los musulmanes). Los Oblatos mantienen relaciones amistosas con ellos. Toman parte, con ocasión, del diálogo interreligioso y en las declaraciones comunes sobre temas como la guerra y la paz. Hay oraciones comunes y los mensajes de los obispos en algunos casos se comparten. Algunas de nuestras comunidades oblatas (Marsella, Fontenay) tienen centros de recepción para los que buscan asilo, aunque los Oblatos ellos mismos no se comprometen directamente. Los que frecuentan estos centros vienen de distintos países de África, de Europa del Este, América Latina o Argelia.

Las comunidades oblatas de Francia a menudo están formadas por miembros originarios de distintos países que han vivido algunos años en Francia antes de entrar en la Congregación. Ellos mismos saben, por experiencia, lo que es ser un inmigrante. Otras comunidades, como las de Marsella, Estrasburgo y Aix, acogieron a Oblatos de Polonia y Haití.

Guyana francesa es un departamento de ultramar situado en Sudamérica. Los oblatos trabajan con los inmigrantes desde hace años, en particular con un grupo bastante importante de refugiados “hmongs” de la misión oblata de Laos. Otros grupos son de Haití, Brasil o del vecino Surinam.

Poco se tiene en cuenta el número creciente de inmigrantes ilegales en este país. Encontré un buen número en la prisión de Fresnes, dónde trabajo. Fueron presos por entrar droga en Francia.

Declara Elías Lagrille que no había pastoral organizada entre los inmigrantes. Es él que mantiene y que se encarga de este apostolado. Su misión es "formar una Iglesia, que sea una, en su pluralidad" entre los distintos grupos étnicos; aprender a conocer los inmigrantes y tratar que sean bien acogidos.


Italia


Roberto Villa es un sacerdote oblato italiano que tiene varios años de experiencia en parroquias (Prato, Pescara) que cuentan con un gran número de inmigrantes.

Para el observador, está claro que la situación de la inmigración en Italia ha cambiado radicalmente durante las últimas décadas. Italia, antes fue conocida como un país de emigrantes, es ahora el país de destino de numerosos inmigrantes. La tendencia migratoria se invirtió. Un creciente número de personas llega al país en busca de un refugio contra el hambre, la violencia o la guerra. En porcentajes, el mayor número viene de los países de Europa (53 %), principalmente el Este. Les siguen, en orden, los de África del Norte, Asia y continente americano. Estas estadísticas incluyen a la gente del circo y el espectáculo, así como los bohemios, los marineros y los trabajadores de aeropuerto.

Varias estadísticas nos dicen cuántos inmigrantes hay en Italia. Las estadísticas de 2004 sobre la inmigración avanzan la cifra a de cerca de tres millones. Esta cifra se aplica al conjunto de los extranjeros que no tienen la ciudadanía italiana y comprenden el 150.000 que pertenecen a la Unión Europea así como los del Canadá, Estados Unidos, Suiza, Japón y Corea del Sur que no entran en la categoría de los inmigrantes. Esta cifra incluye también a más de a 50.000 personas que están en Italia y en particular en Roma para estudios religiosos o con fines eclesiásticos. De una manera clara, el número de los extranjeros presentes en Italia por distintos motivos, a parte del de turista, constituye alrededor del 5% de la población.

La Iglesia se enfrenta a este fenómeno en evolución constante en sus causas, sus consecuencias, sus formas y sus dimensiones. Intenta dar una respuesta rápida y concreta a las distintas necesidades. El reto que hay que acoger es el de la facilidad con la cual las personas se desplazan hoy, haciendo posible que un gran número huya de las situaciones donde tienen que luchar por su supervivencia, solamente para caer en manos de criminales que se aprovechan de su situación y casi los reducen a la esclavitud. Otro desafío que se debe afrontar es que, a pesar de las pruebas y sufrimientos que su situación genera, los inmigrantes constituyen una fuente, no solamente de beneficios económicos para el país, sino también un enorme potencial cultural y espiritual, si se llega a canalizar este potencial. El mayor desafío de la Iglesia, sin embargo, reside en la necesidad de evangelizar a estas personas en el pleno sentido de la palabra.

En ciudades importantes como Nápoles y Palermo, el compromiso de los Oblatos de Italia con los inmigrantes, que se encuentran en gran número, reviste un carácter particular. Varios de estos inmigrantes pertenecen a dos etnias principales de Sri Lanka, los Cingaleses y los Tamules. La provincia de Italia pidió ayuda a los Oblatos de esta isla. Se proporcionó a dos padres originarios de este país, para cada una de estas grandes ciudades portuarias.

Por otra parte en Italia, los Oblatos ejercen su ministerio en Parroquias, misiones o prisiones, dónde se encuentran inmigrantes de una gran diversidad de orígenes: Indios, Paquistaníes, Senegaleses, de Gana, de Costa de Marfil, Argelinos, Marroquíes, Eritreos, Chinos, Filipinos, Polacos, Rumanos, Ucranianos, Albaneses, Bosnios, Serbios y Bohemios. La provincia oblata de Italia es plenamente consciente de que la mejor forma de recepción que puede proporcionar a esta gente es la evangelización en su sentido más estricto, lo que quiere decir proclamar la Palabra, incluso a los musulmanes. La única manera de hacerlo actualmente es acogerlos con los brazos abiertos, ayudándolos a integrarse, favoreciendo el diálogo y la comprensión mutua, recurriendo a los distintos medios de los que disponemos, para dar prueba de una caridad evangélica. Una vez hecho eso, corresponde al Espíritu de Dios proseguir, según sus vías misteriosas, el trabajo de revelar la cara del Cristo a los que lo buscan sinceramente. A menudo, son los propios emigrantes que corren el riesgo de manifestar su curiosidad y su interés, expresando así a su manera esta pregunta: "Querríamos ver a Jesús" (Jn, 12, 21).


El ministerio con los inmigrantes srilankeses de Palermo y Nápoles


David Emmanuel RATNARAJ es un sacerdote oblato del Norte de Sri Lanka. Ordenado hace seis años, ejerció distintos Ministerios en su de País de origen. A pedido del Provincial oblato de Italia y del cardenal arzobispo de Nápoles, él trabaja, desde julio de 2004, ante los inmigrantes srilankeses de Nápoles.

Después de haber pasado dos meses estudiando italiano, vivo en una comunidad de siete Oblatos en la ciudad de Nápoles. La comunidad me entrega un apoyo muy completo en mi trabajo con los inmigrantes, un apostolado que corresponde plenamente a las directivas de nuestro último Capítulo general.

Esta ciudad, con sus museos, sus archivos y sus lugares históricos tiene numerosos tesoros que ofrece a los aficionados de arte, cultura o historia. Es una ciudad muy tolerante con sus numerosos grupos étnicos procedentes de África y Asia. Además, las distintas capas de civilización han dejado una señal en esta ciudad a lo largo de los siglos, que proporcionan a los estudiantes una clave para incluir la evolución de la cultura. Su población de casi de tres cuartos de millón cuenta con 12.000 expatriados srilankeses que proporcionan una fuerza de trabajo doméstica. Vienen tanto del Norte como del Sur de su país. La población católica local manifiesta una enorme tolerancia y apoya enteramente esta misión con ellos. Acoge al extranjero, alimenta a los hambrientos y aloja a las personas sin hogar. Hay lugar para todas las culturas en la mesa del Señor.

Entre los inmigrantes Srilankeses, hay budistas, hindúes, musulmanes al igual que entre los católicos. Un Jesuita, antiguo superior provincial, y yo formamos un equipo para garantizar la liturgia en cingalés y en tamul.

La misión de los Jesuitas con los de Nápoles comenzó en los años sesenta con el padre Vicente Cali, antiguo misionero en Colombo, quién les ofrecía la misa y los sacramentos, y respondía a las otras necesidades de la comunidad cingalesa. Otros misioneros de vuelta al país prosiguieron con este ministerio hasta el final de los años ochenta; han invitado a sus colegas de Sri Lanka para hacer el recambio. El apostolado con los Tamules conoció sus principios en la iniciativa tomada por el difunto padre Pedro Rayappu, o.m.i., y algunos otros sacerdotes srilankeses, estudiantes en Roma. Eso se remonta a finales de los años setenta. En el primer tiempo, incluso los hindúes venían a la misa del domingo, ya que era la ocasión que tenían para reunirse. Soy el primer capellán que reside en Nápoles.

En Palermo, Sicilia, hay también una comunidad srilankesa de cerca de 6.000 inmigrantes que comenzaron a llegar hace una quincena de años. El padre Víctor JEYASINGHAM, o.m.i., es su capellán, designado por la conferencia de los obispos de Sri Lanka a petición del cardenal arzobispo de Palermo. Durante varios años, vino regularmente desde Roma los fines de semana. Vive ahora con la comunidad oblata local. Tenemos la intención de encontrarnos periódicamente para poner en común nuestra experiencia.

Al principio, nuestra misión reviste un carácter más social que pastoral. Ayudamos a los recién llegados a encontrar un empleo. La mayoría de ellos trabajan como empleados domésticos en familias italianas. La mayoría de éstas ha sido una gran ayuda para integrar a sus domésticos en su familia. En el ámbito pastoral, garantizamos la misa en su lengua materna. Además de la misa del domingo, celebramos también la misa en algunos hogares e intentamos visitar a cada familia, dando una formación bíblica en algunos casos. Hay también clases de catecismo para los niños y cursos después de la escuela. La mayoría de los niños frecuentan obviamente las escuelas italianas. Algunos voluntarios se ofrecen para ayudar a estos niños los fines de semana.

Hay otros grupos de inmigrantes en Nápoles: Polacos, Ucranianos, Chinos y Filipinos. Tomamos la iniciativa de reunir a los distintos capellanes cada tres meses para poner en común nuestra experiencia. En esa ocasión, organizamos una celebración eucarística en varias lenguas.


España


David López Moreno es un joven sacerdote oblato español que trabaja desde hace algunos años en el sur de España. Muchas regiones están muy aisladas, son bastante pobres, con muchos inmigrantes procedentes en particular del norte de África.


Durante los veinte últimos años, España fue testigo de un nuevo fenómeno, la inmigración. En apenas algunos años, el número de extranjeros en el país tomó enormes proporciones. El viajero del metro de Madrid encontrará gente de América Latina, del norte África, Asia y varios países de Europa del Este.

Es difícil determinar el número exacto; muchos de ellos, alrededor de 600.000, son inmigrantes clandestinos. El Gobierno intentó recientemente abordar esta situación. No se exagera al decir que hay al menos tres millones de extranjeros que viven en España, es decir, de 6 al 8% de la población. Las estadísticas oficiales dan cifras de más de 514.000 inmigrantes de América Latina (Ecuador, Colombia, Perú), 432.000 de África (principalmente de Marruecos), 406.000 de la Comunidad Europea, 154.000 de otros países de Europa (Rumania, Bulgaria, Ucrania); 121.000 de Asia (principalmente de China) y 16.000 de Norteamérica.

En 2003, el Consejo Provincial se propuso el trabajo con los inmigrantes como una de las prioridades de la provincia.

Se hizo un trabajo bastante notable entre los gitanos de Badajoz. Nuestros padres fueron contratados en varios proyectos sociales; trabajan también con los toxicómanos y presos. En la comunidad de la calle Diego de León, en Madrid, el padre Ignacio ESCANCIANO está comprometido en el trabajo con los inmigrantes de América Latina; les ayuda a encontrar un empleo, habitualmente en el servicio doméstico. Alrededor de cincuenta inmigrantes se reúnen cada domingo para tener un período de reflexión, de compartir y celebrar su fe. La mayoría son católicos o al menos cristianos. Participan en distintas actividades y formaron una coral parroquial.

En la región agrícola de Jimena, cerca de Cádiz, dónde existe una nueva comunidad oblata, alrededor de mil de inmigrantes trabajan en las granjas de cinco pueblos; la mayoría de ellos vienen de Rumania o América Latina. Se emplean sobre todo para la recolección de las naranjas. Los Oblatos les proporcionan información relativa a la ley y a la sociedad. Colaboran también con los patrones y los funcionarios del Estado para regularizar la situación de los que tienen necesidad.

En otro lugar, en Aluche y Pozuelo (Madrid) por ejemplo, los Oblatos están al servicio de Cáritas para proporcionar a los inmigrantes ayuda jurídica. En Jaén, los Oblatos ejercen su ministerio junto a los empleados agrícolas estacionales y en las cárceles, dónde se encuentran una serie de extranjeros.


Irlanda


Kevin McLaughlin es párroco en la parroquia oblata de san Miguel de Inchicore, Dublín. Es también el secretario de la Conferencia oblata europea de la misión.

Por primera vez de su historia, Irlanda atrae inmigrantes en gran número. Su llegada fue causada por el desarrollo económico que conoce actualmente; es un fenómeno designado por la expresión "el tigre céltico". La gente desembarca en nuestras costas a la búsqueda de mejores condiciones de vida para ellos mismos y sus familias. Varios encuentran empleos poco remunerados y expuestos a la explotación. La mayoría es de Europa del Este y son más bien jóvenes y solteros. Su estancia en un lugar es habitualmente breve. Es pues difícil conocerlos.

Otros vienen de África y tienen más dificultades para obtener el permiso de residencia. Algunos llegan con sus familias o las traen más tarde. Hallan que los alojamientos, sobre todo en Dublín, son difíciles de encontrar y muy caros.

Las estadísticas son vagas, quizá sea el método irlandés, pero el cambio en la composición de la población es evidente, sobre todo teniendo en cuenta que ocurrió repentinamente. Un porcentaje bastante pequeño 7,2 en marzo de 2005, era de solicitantes de asilo. La mayoría de éstos esperan que sus solicitudes sean tomadas en cuenta permaneciendo mientras tanto en la incertidumbre jurídica. Países muy representados son Nigeria, Congo, Filipinas (se emplean varios en el sector de la salud), Rumania, Portugal, Polonia y China. Actualmente, más del 10% de los que residen en Irlanda nacieron fuera del país.

Debe aún elaborarse un plan global para la pastoral para responder a la situación, en la provincia oblata, que comprende también Inglaterra, Escocia y el País de Gales. Tradicionalmente hemos tenido éxito ante las oleadas de emigrantes irlandeses que llegaban a las ciudades de Inglaterra. Esta etapa de nuestra existencia parece tocar a su fin. El nuevo fenómeno, más cercano a nosotros, constituye el desafío del momento.

Mientras tanto, nuestra más reciente iniciativa, a solicitud de la Administración General, fue el establecimiento de una comunidad internacional en el Bullringde Birmingham, el mayor centro comercial de Europa. El medio podría difícilmente ser más internacional o señalado por la presencia de los inmigrantes. La parroquia de san Miguel, dónde se estableció la misión oblata en la secularidad, se sitúa en borde incluso del barrio. Juan STAAK (de Estados Unidos) es el superior del equipo que comprende también a León PHILOMIN (de Inglaterra- Irlanda), Kenneth THORSON (de Lacombe, Canadá) y Noel GARCIA (de Filipinas). Son ayudados por un equipo central formado por una religiosa y por dos laicos, mientras que debe formarse un grupo mucho más considerable de colaboradores, prontos para penetrar el medio muy secularizado en donde viven. La tarea actual es establecer "puestos de escucha" en el corazón de una ciudad moderna. El tiempo y la paciencia están en el centro de este apostolado.


DOCUMENTACIÓN OMI es una publicación no oficial
de la Administración general de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada
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