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num. 274 - Diciembre 2006


MISIÓN CON LA JUVENTUD – ESTUDIO

Parte Primera


Introducción: Notas de interpretación del estudio


Después de estudiar los documentos de Capítulo General, la Administración General de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada decidió crear un Servicio para coordinar la Misión con la Juventud en la Congregación, servicio que estaría integrado en la Comisión de la Misión de la Administración General. Se quería así señalar de manera visible que la Misión con la Juventud es una prioridad misionera para los oblatos hoy y es por tanto un ministerio plenamente oblato (T.E. Capítulo. 4; pg32 y 33) y enfatizar la dimensión de audacia misionera que debería tener esta misión más allá de cualquier otro vínculo o interés (por ejemplo, el reclutamiento vocacional).

Inmediatamente, el Servicio para la Misión con la Juventud planteó la necesidad de conocer exactamente qué se está haciendo en este campo en el conjunto de la Congregación. Conscientes de las dificultades que podría entrañar un estudio excesivamente pormenorizado, se optó por elaborar un cuestionario que, recogiendo las afirmaciones del Capítulo de 2004, preguntara sencillamente sobre lo que se está realizando en concreto en cada Unidad.

Este cuestionario fue enviado a todas las Provincias y Delegaciones. Nos pusimos en contacto con los superiores mayores pidiendo el nombre de un oblato que pudiera responder este cuestionario y posteriormente lo enviamos reiteradamente a estos oblatos.

De las 60 unidades de la Congregación (incluidas las misiones) hemos recibido 29 respuestas (48,33% de las unidades). De estas respuestas 5 son para excusar su colaboración por algún motivo o para prometer una respuesta que finalmente no llegó. Sin contar a estas 5 últimas unidades y teniendo en cuenta el número de oblatos de cada Unidad que ha respondido, las respuestas representan al 56,40% de los oblatos en la Congregación. A un nivel Regional podemos decir que en dos Regiones han contestado la mayoría de la Unidades, en otra la mitad y en dos de ellas hay una respuesta poco significativa.

Estas respuestas nos invitan a hacer una autocrítica y evaluar nuestro sistema de solicitar las respuestas y la posible complejidad del cuestionario presentado. A la vez nos hará ser muy prudentes en las afirmaciones que haremos en este estudio. No podremos generalizar. Como mucho podremos identificar algunas tendencias globales, pero evidentemente variará mucho la percepción de estas tendencias, según la Región e incluso la Unidad desde donde se escriben o se leen. Además, algunas unidades han optado por intercambiar su información sin responder exactamente a las preguntas que se planteaban.

Dicho lo anterior, consideramos importante hacer público este estudio por varias razones: en primer lugar, es la primera vez que se intenta hacer algo así a nivel de toda la congregación. Este puede ser un punto de partida que nos ayude a evaluar este campo de nuestra misión. En segundo lugar, porque hay muchas iniciativas creativas y novedosas que merece la pena que sean conocidas y compartidas entre todos los oblatos, especialmente entre aquellos que viven su misión con los jóvenes. En tercer lugar, porque este estudio nos ayuda a identificar ciertos desafíos y necesidades que reclamarán alguna acción misionera en los diversos niveles: comunitario, provincial, administración general.

Como primer paso para plantearnos a un nivel global cómo responder mejor a la llamada misionera que percibimos en los jóvenes, nuestra pretensión es que cada oblato se sienta invitado a leer directamente todas las respuestas. No queremos confundir a los lectores presentando muchos números y porcentajes. Por eso nuestra exposición tratará de dar a conocer las conclusiones más importantes a la vez que presenta una descripción global de las respuestas recibidas. Así será en la primera sección de esta publicación. Cada apartado vendrá encabezado con la referencia al documento del Capítulo General al que hace referencia la pregunta del cuestionario enviado. Para finalizar la primera sección hemos elaborado un capítulo de resumen en que señalamos las urgencias misioneras que, a nuestro juicio, se desprenden de las respuestas recibidas. Esta primera parte se editará en las tres lenguas oficiales de la congregación.

La segunda parte se compone de un directorio con los nombres y direcciones de los oblatos que han elaborado la respuesta al cuestionario en cada unidad. Muchos de ellos son los responsables de la Misión con los Jóvenes de su Unidad. Después, presentaremos cada una de las respuestas tal como las hemos recibido. Para finalizar esta sección, incorporamos todos los programas y proyectos de misión con la juventud que nos han sido enviados hasta hoy. Esta segunda parte es una invitación a la comunicación directa con las personas que están trabajando en la misión con la juventud para intercambiar y conocer mejor sus experiencias. (La segunda parte se encuentra en el sitio www.omiworld.org.)

Creemos que en esta introducción os hemos ofrecido las claves para interpretar este estudio. Es la hora de agradecer la colaboración a todos los que tan amablemente han cooperado en este estudio, respondiendo el cuestionario o ayudando a su redacción y edición final. Tenemos la esperanza de este primer paso no sea el último que se da en el conjunto de toda la congregación para revitalizar la misión de los oblatos con la juventud.

Descripción de los jóvenes y sus valores


Testigos de Esperanza cap. 4, pg. 32 y 33

...los problemas de los jóvenes, cada vez más pobres, desamparados, sin trabajo, sin puntos de referencia y sin futuro: reclaman nuestra atención y nuestra presencia.
...los jóvenes cristianos tienen un papel especial que desempeñar, sobre todo con relación a su propia generación (EPTM Nº 5 y Nº 13)

Según nuestro Fundador, la presencia en medio de los jóvenes es crucial para la Evangelización.

La pobreza de los jóvenes de hoy no es cuestión de privación material, sino que es sistémica (desempleo, drogas y adicciones, manipulación, explotación sexual, explotación laboral de niños ,ausencia de esperanza en el futuro, familias destrozadas, VIH Sida etc.) A pesar de todo esto creemos que la juventud tiene una enorme capacidad para transformar la situación, gracias a las virtudes evangélicas encarnadas en su generosidad frente a los desafíos, su apertura a la internacionalidad, su sed de espiritualidad, su disponibilidad ante el cambio, su sentido de la justicia y muchos otros valores.

Como Oblatos, estamos conmovidos por la situación de los jóvenes y en forma semejante a nuestro Fundador queremos responder a este llamado, afirmando que la misión con la Juventud es un ministerio plenamente Oblato. Las consideraciones prácticas tales como la falta de dinero, la obtención de visa en algunos países, la imposibilidad de los jóvenes de asumir estos costos, y otras dificultades no debieran ser obstáculos para nuestra misión con ellos.

Por todo esto, el 34º Capítulo General ha reintroducido la Misión con los Jóvenes en la Regla 7b de nuestra Constituciones y Reglas.”


Mientras algunas respuestas dan datos precisos sobre la situación de la juventud en su sociedad, otras se limitan a dar respuestas vagas o simplemente expresar opiniones de los oblatos implicados. Se perciben las lógicas diferencias culturales según la procedencia de cada respuesta. En este apartado más que en cualquier otro tendremos que juzgar las afirmaciones teniendo en cuenta estos condicionantes. Sería deseable que cada Unidad hiciera un estudio serio sobre la realidad del joven en su propio país. Este estudio podría realizarse con otros agentes que trabajan con los jóvenes en distintos niveles (educación, salud, sociedad, religioso, etc.)

La percepción de los oblatos que están en misión con la juventud es que el ministerio con los jóvenes es una opción por los más abandonados y que la juventud es el sector de la población que más sufre el abandono e injusticia de sus propias sociedades. También en este sentido hay diferencias según el sector de la población al que se atiende y en un mismo país, hablando en términos económicos, podemos encontrar oblatos trabajando con jóvenes que sufren la pobreza más severa (incluidos a aquellos desplazados por conflictos bélicos, políticos o religiosos) y otros que lo hacen con jóvenes en una situación muy acomodada entre los alumnos de algunos de nuestros colegios.

Hablando de los valores de los jóvenes y a pesar de las diferencias señaladas, llama mucho la atención la coincidencia en una serie de coincidencias que se identifican al contrastar las respuestas recibidas: los jóvenes son abiertos y necesitados de comunicación, de ser escuchados; alegría; cierta honestidad y disponibilidad; generosos y solidarios. Entre las dificultades más comunes se dice que los jóvenes no son muy perseverantes, viven al día, tienen problemas familiares, ven difícil su futuro por la falta de trabajo o de perspectivas, lo que les lleva a la desesperanza y a atentar contra la propia vida o la ajena, cayendo en diversas adicciones o grupos sectarios. Se percibe además diversas culturas o subculturas juveniles muy afectadas por la globalización de los medios de comunicación social que funcionan como trasmisores de valores y contravalores que fácilmente asimilan los jóvenes de todas las partes del mundo.

En cuanto al hecho religioso se constatan diferencias: en algunos lugares los jóvenes parecen cerrados e incluso contrarios a la experiencia religiosa, al menos al nivel de participación en una Iglesia determinada. Hay una sed de espiritualidad pero se construye una religión “a su medida”. En otros lugares, al contrario, se está abierto a la experiencia religiosa vivida como algo natural y normalmente se está abierto a participar en actividades de diversas religiones e iglesias. Es evidente que todo depende del grado del proceso de secularización que esté presente en esa sociedad concreta.

En cualquier caso, parece que hay un hambre de novedad y autenticidad en la experiencia religiosa.

El número de jóvenes y su edad: No hay una definición unánime de juventud en lo que respecta a su edad y sus condicionamientos. En algunas respuestas la edad más temprana para considerarlos afectos a la misión con la juventud es de 13 años y en algunos casos se sigue considerando como jóvenes aquellos que han alcanzado los 35 o 40 años. Mientras en algún país ya se consideran adultos después de un matrimonio a temprana edad 16 a 18 años, en otros países se continúa un trabajo en grupos juveniles con matrimonios que han alcanzado los 30 años. Tampoco hay un acuerdo sobre su inserción al mundo laboral o su independencia del seno familiar ya que son datos muy variables según el país desde el que se responde. Hablando de una forma general los oblatos consideran destinatarios de la misión con jóvenes a los situados entre los 14 y los 25 o 30 años.

En general, en nuestras misiones, el porcentaje de jóvenes en referencia con el resto de la población es el mismo o algo mayor que en el conjunto de la sociedad. Este es un dato a tener muy en cuenta también para ver en qué medida afectan las otras acciones sociales al sector juvenil que junto con el infantil es uno de los más abandonados social y religiosamente. Casi todas las respuestas presentan la necesidad de situar la misión de la juventud vinculada a la misión con las familias, un campo en el que será necesario profundizar más.

Hemos pedido a los oblatos que hagan una estimación del número concreto de jóvenes a los que alcanza su misión. Sumando los datos ofrecidos por las unidades que han contestado se está trabajando directamente con más de 42.000 jóvenes (a tener en cuenta que aquí se han contado muchos de los alumnos de diversas escuelas cuya responsabilidad es de los oblatos) e indirectamente nuestro trabajo puede afectar a más del doble de esta cifra por las distintas misiones temporales o acciones en las que se contacta de forma ocasional con los jóvenes. Además es imposible calcular aquellos alcanzados por las distintas actividades para los jóvenes que se desarrollan en los Santuarios donde los Oblatos tienen alguna responsabilidad. A esta cifra podríamos añadir un número considerable de jóvenes en aquellas unidades que no han contestado explícitamente a este apartado pero que por la descripción de sus actividades se percibe un impacto significativo.

Teniendo en cuenta todo lo anterior podemos decir que la misión con la juventud es y será muy importante para la misión de la congregación tanto desde el punto de vista numérico como de posibilidades de trasformación de las sociedades en donde estamos sirviendo. Esta afirmación contrasta significativamente con las respuestas que se están dando a un nivel institucional, que nos hacen poner en duda si en la práctica es una verdadera opción misionera para todos los oblatos.

Misión de los oblatos, valores de los oblatos


Testigos de esperanza nº 18.

18. Los Oblatos desarrollen una pastoral misionera con los jóvenes que incluya algunos de estos elementos:
• Una relación auténtica con los jóvenes para respetarlos en su propia identidad.
• Apertura, respeto y sensibilidad con relación a su identidad y a su inmersión en la cultura de medios de comunicación y de la tecnología.
• Promoción de sus valores para ayudarlos a crecer.
• Interpelarlos a ensanchar los horizontes limitados
• Ganar su propia confianza, así como la de sus familias;
• Invención de nuevas maneras de reunirlos allí donde están.
• Creatividad en la liturgia y las celebraciones.

Cuántos oblatos y cómo se sienten: En las Unidades de las que disponemos datos hay unos 200 oblatos que están implicados en las diferentes misiones con los jóvenes. Son más o menos el 15,58% de los oblatos de sus unidades. Pero la inmensa mayoría de ellos lo están sólo a tiempo parcial ú ocasionalmente. De hecho a tiempo pleno sólo hay unos pocos y en unas pocas unidades (menos del 1%).

Los oblatos misioneros con los jóvenes expresan algunos sentimientos: algunos parecen positivos, por ver que es una misión en línea con el carisma, porque están trabajando con ilusión y les gusta el ministerio. No se sienten especialmente preparados para el ministerio ni han recibido una preparación específica. En el post-noviciado han participado de algunas actividades con jóvenes y esto ha sido suficiente siendo esta la política general en la actualidad. En unas pocas provincias se reúnen a compartir y coordinar sus experiencias y en algunas (la minoría) se provee de una formación e incluso se programa anualmente.

Valores oblatos identificados: Los más repetidos son: estamos cercanos a los jóvenes y ellos nos sienten cercanos, fraternos y disponibles. Además de esto se señala el respeto a los jóvenes, especialmente a sus expresiones culturales, y el interés por escucharlos. En algunas provincias hay una preocupación por la formación de los jóvenes. En muchos casos el trabajo de los oblatos les lleva esperanza y les ayuda a ampliar horizontes.

Entre las carencias Se tienen dificultades por la inestabilidad de los jóvenes, dificultades de financiar los proyectos con ellos. Sobre todo se aprecia una falta de colaboración y cooperación entre los oblatos que ejercen su misión con los jóvenes dejando todo al trabajo personal de cada uno. A veces se reconoce que hay una falta de creatividad y audacia en nuestras acciones y algunos se sienten incomprendidos por parte de otros oblatos o no tienen un apoyo institucional satisfactorio según su opinión.

Colaboración con otros agentes: Muchas de las respuestas indican que se colabora con otros agentes: religiosas, movimientos, programas diocesanos. Ciertamente no se explica mucho este nivel de colaboración en la mayoría de las respuestas. En diversos lugares los propios jóvenes se comprometen e incluso dirigen y animan las actividades misioneras con los jóvenes. Algunos se asocian al carisma oblato creando nuevas asociaciones juveniles. Es interesante constatar que en algunas provincias estas asociaciones tienen ya bastantes años de experiencia mientras que en otras todavía hoy están surgiendo nuevos grupos con estas características.

Cabe destacar que en algunas Unidades los Equipos de misión de la juventud de la Provincia están compuestos por algunos oblatos y algunos laicos completamente comprometidos con esta misión. Se expresa un nivel muy satisfactorio de esta colaboración.

Descripción de las diferentes misiones: Parece que la mayor parte de nuestra misión con los jóvenes se desarrolla en torno a las Parroquias. Esto reclama un mayor estudio a muchos niveles: cómo ser más misioneros en este campo, qué relación y coordinación tiene esta misión con los otros niveles y acciones misioneras que se desarrollan en las parroquias, etc.

Los colegios tienen una importancia capital y en ellos se contacta con la mayor parte de los jóvenes con los que hacen misión los oblatos. Algunos están bajo la responsabilidad exclusiva de los oblatos y otros bajo un programa común con la Diócesis o en colaboración con otras instituciones privadas. Llama la atención que la mayoría de los colegios no parecen tener un programa misionero específico para los jóvenes, pero los que sí los tienen resultan muy interesantes y creativos y se ve que los oblatos no se conforman con ser meros propietarios del colegio. Una vez más, un campo en el que se reclama mayor reflexión y audacia misionera.

La predicación de Misiones también aparece en la mayor parte de las respuestas recibidas. En este campo se suele ser muy creativo y los programas son muy amplios. Algunas de esas misiones son celebradas específicamente, dirigidas y animadas por y para los jóvenes. También hay misiones se desarrollan en los colegios.

Por último, es interesante el trabajo que se desarrolla con los jóvenes en los Santuarios bajo la responsabilidad de la congregación o con ocasión de peregrinaciones o celebraciones, de encuentros para jóvenes que se convocan a nivel diocesano, nacional o internacional. Para algunas Unidades, coordinar su misión con la juventud en torno a estos eventos ha supuesto una renovación de la misión con jóvenes.

Otras acciones dependen de las situaciones sociales en las que se desarrolla la misión. En terrenos de extrema pobreza no es extraño encontrar que el programa de misión de los oblatos atiende esta situación intentando formar a los jóvenes o reunirlos. Son muy interesantes las iniciativas con los emigrantes o desplazados por conflictos(guerras, catástrofes naturales,…), con los jóvenes sometidos a diversos tipos de adicciones, así como las experiencias de diálogo interreligioso que se dan en Asia y América. Hay también experiencias de diálogo ecuménico. También en este campo creemos que se puede profundizar más la reflexión y la audacia misionera.

En bastantes unidades la misión con la juventud esta integrada y tal vez fuertemente afectada por los programas de pastoral vocacional. Otras, después del Capítulo, se esfuerzan por definir mejor los vínculos y diferencias específicas de estas dos acciones misioneras. Una vez más se señala la vinculación que tiene la misión con los jóvenes con la que se hace con la infancia y la familia.

Comunidad, Unidad: programas


Testigos de esperanza, nos. 19 y 20

19. Cada Comunidad apostólica es invitada a:
19.1 Garantizar que el ministerio con los Jóvenes sea un esfuerzo comunitario, más bien que una iniciativa individual;
19.2 Desarrollar un proyecto misionero orientado hacia juventud y la familia, con un oblato determinado para animarlo.
20. Cada Unidad oblata es invitada a:
20.1 Establecer un plan de misión para la juventud;
20.2 Hacer hincapié en el acompañamiento personal de los jóvenes como un ministerio importante al que se quiere sensibilizar y formar;
20.3 Incluir el ministerio con los jóvenes en los programas del período de regencia de la primera formación;
20.4 Colaborar con otros que trabajen con la juventud.

Este es uno de los apartados en que se aprecian mayores diferencias entre las afirmaciones del Capítulo General y la realidad de las Unidades que han respondido a este cuestionario. La mayoría de las respuestas dicen que la Misión con los Jóvenes es una prioridad en su Unidad e incluso la mayoría de las que tienen un Proyecto Inmensa Esperanza o similar, declara esta prioridad como una de las más importantes. Sin embargo, es la minoría de estas unidades que dedican a esta misión personal a tiempo completo, o las que tienen un oblato encargado de coordinar esta misión a nivel provincial o las que trabajan con programas provinciales. La pregunta surge espontánea: ¿es una prioridad verdadera o es una simple declaración formal?

Si esto lo decimos a nivel de una Unidad (Provincia, Delegación o Misión) tenemos que decirlo con más fuerza en el nivel de la comunidad local. Son excepción las comunidades que tienen un proyecto definido de misión con los jóvenes. Una buena noticia es que sí hay algunas comunidades que tienen este proyecto (incluso en alguna provincia se pide que forme parte del proyecto comunitario de cada casa) y que hay algunas comunidades cuyo único proyecto es la misión con los jóvenes. En este sentido es interesante conocer sus programas, sus reflexiones y su evolución.

A pesar de lo anterior, hay una gran creatividad y diversidad de respuestas misioneras. También se aprecia una cierta audacia en algunas experiencias y en todos está el deseo de llegar a los más abandonados según la circunstancia de cada uno. Es decir, el deseo de pasar de una pastoral juvenil a una misión en el que el conjunto de las acciones esté en función de llegar a los que todavía no han sido alcanzados por el anuncio y de comprometer a los jóvenes más cercanos a nuestras comunidades a hacer este movimiento “hacia fuera” a la vez que se es semilla de trasformación.

Por decirlo de alguna manera, hay un número de oblatos muy “carismáticos”, que están impulsando una nueva manera de vivir y hacer la misión con los jóvenes. ¿Cómo se puede hacer para que, dejando libertad a estos oblatos, haya una función institucional de apoyo, reflexión y búsqueda de solidez y permanencia de las experiencias que ellos impulsan? ¿Cómo hacer un discernimiento a nivel comunitario y provincial?

Hemos recibido programas muy elaborados, los cuales se pueden encontrar incluidos en este estudio. Parece que en las unidades donde hay alguna persona liberada para el trabajo exclusivo en la misión con los jóvenes, se desarrollan programas a nivel comunitario y de cooperación en el interior de la misma unidad. También es interesante que donde están estos oblatos coordinando la misión de la unidad se da más un trabajo en equipo y una colaboración mayor con los laicos y otros agentes de misión con la juventud. Donde no hay nadie liberado, o al menos designado para este fin, el trabajo está más a expensas de la creatividad de cada uno y no se ejerce una seria evaluación y reflexión sobre esta misión. Debemos reflexionar sobre la necesidad o no de ser misioneros de una forma más programada y evaluable si afirmamos que esta es y será una opción misionera de futuro.

Coordinación Regional o Internacional


Testigos de esperanza, nos. 21 y 22.

21. Cada Región oblata es invitada a:
21.1 Coordinar las iniciativas para el ministerio con los jóvenes;
21.2 Crear y apoyar comunidades internacionales de Oblatos en sitios estratégicos (como la de Lourdes).
22. El Consejo General es invitado a:
22.1 Organizar en colaboración con las Regiones un Congreso Internacional sobre la Misión con los jóvenes, (para promover un compartir de información y diálogo con ellos, especialmente los que trabajan con nosotros, como colaboradores) según el espíritu del carisma oblato.
22.2 Crear una cartera o un servicio para la misión entre los jóvenes en la Administración
General.

Cuando se pregunta sobre el nivel Regional o del conjunto de la congregación se expresan deseos y necesidades. La primera necesidad expresada es la de compartir información. Esta parece ser la mayor urgencia detectada a este nivel.

Unos pocos señalan que existe una colaboración internacional en programas concretos. Estas experiencias realizadas se valoran positivamente y se desea desarrollar más este tipo de colaboración. Hay inquietud por conocer y colaborar en lo que se está haciendo en las unidades más cercanas. Algunos expresan las posibles complicaciones: económicas, diversidad cultural, diversas líneas misioneras, etc.

A un nivel Regional, tan sólo una Región tiene una “respuesta institucional”: Una comisión para la misión con los jóvenes de la Región. En esa comisión se comparten las experiencias de las diversas unidades, se invita a los oblatos y a los jóvenes a participar en los programas de otras provincias y se han desarrollado proyectos comunes. Algunos piden la creación de una especie de oficina de coordinación regional para su propia Región mientras que otros declaran la dificultad de esta coordinación regional: tiempo, dinero, viajes.

Lo que se espera de la Administración General es que coordine una respuesta a la primera necesidad señalada, es decir, que facilite la información de lo que se está haciendo, el intercambio y la colaboración. Algunos esperan también animación y formación. Para ello ven bien que se cree a nivel de la administración general una oficina o un portafolio, como lo requiere el Capítulo General. Aunque la mayoría está a favor de celebrar un congreso internacional algunos ven muchas dificultades a la hora de efectuarlo.

También a este nivel parece que hay un largo camino que recorrer. Existe el deseo de comenzar a dar esos primeros pasos pero se dan pocas ideas concretas. Quizás, la experiencia de colaboración en otros aspectos de la vida y misión oblata de cada Región podría ayudar a encontrar los medios más adaptados para cada caso.

Algunos retos, resumen


Al comparar la situación real de las unidades que han contestado con las declaraciones hechas en los documentos del capítulo general aparecen algunos retos para la Misión con los Jóvenes. Queremos ahora resumirlos y presentarlos.

1.- Necesidad de estar más cerca de los jóvenes. Conocer más su mundo y descubrir (y hacerles descubrir a ellos mismos) sus valores. En este sentido creemos urgente estudiar permanentemente (y científicamente) la realidad de los jóvenes para poder identificar mejor sus necesidades y responder mejor a las llamadas misioneras. Creemos importante desarrollar las cualidades de los oblatos que les permitan estar con los jóvenes y recorrer con ellos un camino evangélico.

2.- Potenciar la formación de los oblatos: Creemos que hay un déficit en este campo y simplemente se piensa que por ser joven ya se está preparado para esta misión. En especial se señala la necesidad de la formación para hacer un acompañamiento personalizado a cada joven. Abogamos por una formación específica, muy práctica pero que necesita su tiempo y calidad.

3.- Identificar y promocionar los valores oblatos: En este campo creemos que es urgente identificar aquellos valores oblatos que sirven a la misión con la juventud. Una vez identificados podemos estudiar cómo desarrollarlos.

Un segundo apartado de este capítulo hace relación con los propios jóvenes. Hemos visto como algunos piden asociarse en torno al carisma o vivir y cooperar más intensamente con la misión de los oblatos. Aunque es imposible dar una misma respuesta en las diversas situaciones (incluso las respuestas concretas actuales tienen una diversidad maravillosamente amplia), sí creemos que es necesaria una reflexión común que permita a los mismos jóvenes responder a una posible asociación a la vida y misión de los omi.

4.- Colaboración con otros agentes: Aunque se reconoce esto como un valor nos parece que son muy pocos los que lo hacen de una forma sistemática y organizada y menos los que esta colaboración adquiere un nivel institucional. Consideramos que hay buenas experiencias que se pueden compartir para incrementar esta colaboración con laicos, otros religiosos o religiosas, y otros agentes sociales o eclesiásticos. Interesante subrayar las experiencias de colaboración con otras religiones u otras Iglesias cristianas.

El segundo aspecto es el nivel de protagonismo que damos a los mismos jóvenes en esta misión. Si el ideal es que el protagonista de la misión con los jóvenes sea el propio joven, creemos que debemos profundizar reflexionando y buscando los medios para implementarlo con eficacia.

4.- Implementar las grandes afirmaciones. Si todas las Provincias declaran la misión con los jóvenes como prioridad se deberían implementar políticas coherentes con esta afirmación que al menos supongan: personal dedicado a esta misión; programas concretos y evaluables; posibilidad de coordinación a nivel de la unidad. Desde estos mínimos caminar a la implementación de los ideales del Capitulo a nivel de la comunidad local.

5.- Animar a la audacia misionera. Hay que agradecer el trabajo que se está haciendo pero en orden a revitalizar esta misión consideramos necesario hacer una llamada a la audacia misionera, a tomar riesgos para llegar a los más abandonados. Una necesidad señalada es la función de los nuevos medios de comunicación social en este campo en el que se aprecian pocas iniciativas como respuesta por parte de los omi.

6.- Cooperación entre unidades: Hay un largo camino que recorrer para incrementar la cooperación entre las unidades. Hay que clarificar qué se quiere y buscar los medios adecuados para conseguirlo. Habría que fomentar un conocimiento “in situ” de las diversas experiencias. Donde sea posible una cooperación y coordinación de acciones; estudiar la viabilidad y utilidad de crear estructuras para este fin. Hay que ser creativos para intercambiar formación, reflexiones y experiencias.

7. Nivel congregación. Se identifican necesidades a este nivel pero no se han encontrado propuestas prácticas, lo cual reclama una reflexión posterior. Por ejemplo, a nivel de la AG se pide que coordine el intercambio de información (algunos incluso piden el intercambio de personal), que anime y forme a los omi, que intervenga en la cuestión de ayudas financieras. Evidentemente hay que pensar cómo hacerlo y si realmente esto ayudará a hacer que la misión con los jóvenes tenga una mayor calidad a nivel efectivo. La experiencia de otras congregaciones pueden iluminarnos en este apartado.


Parte Segunda

DOCUMENTACIÓN OMI es una publicación no oficial
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