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Diccionario de valores oblatos... (54)



OBLACIÓN

INTRODUCCIÓN

1. VOCABULARIO

El Dictionnaire de spiritualité asimila "oblación" y "ofrenda" [1]. Por otro lado, distingue las nociones vecinas: don de sí, abandono y consagración. "La oblación designa el acto por el que el cristiano, bajo la inspiración del Espíritu Santo, se entrega a Dios. El don de sí es el estado al que llega el cristiano cuando, sostenido por la gracia, entrega a Dios, de manera constante y en la medida en que puede, toda su persona: pensamientos, voluntad y acciones. El don de sí supone evidentemente la oblación. La consagración es una oblación. Pero es un acto que compromete el porvenir y lo pone en las manos de Dios, ya por una decisión interior, ya por un acto externo oral o escrito. El abandono es una actitud de consentimiento y de sumisión a todo evento, a toda situación permitida por el Señor que pone en juego toda nuestra existencia" [2].

Podríamos añadir como nociones próximas a la oblación las de sacrificio, inmolación, holocausto, etc. Todas ellas se encuentran en la literatura mazenodiana: "Sublime sacrificio, purísimo holocausto" cantaba el cántico de oblación desde 1844. Con todo, no habría que buscar demasiada precisión en esas nociones, teniendo en cuenta que el oblato, igual que su Fundador, no es "un hombre dado a analizar sus devociones" [3]; él era "un hombre de acción, de decisión, un apóstol más que un teólogo. Se revela y se expresa en sus actos y en sus opciones más que en sus escritos" [4].

2. OBLACION CRISTIANA

Los evangelios sinópticos nos revelan que Cristo definió "en su persona un nuevo tipo de oblación. Esta abarca todo el ser humano, pues se trata nada menos que de dar la vida en rescate por la multitud (Mc 10, 45). Al mismo tiempo Cristo da a entender que su discípulo debe tender a una oblación total del mismo género (Mc 10,39; 16, 24-25 y paral.).[…] La materia de la oblación es siempre Cristo en persona […] Esta oblación salvífica es única. Sigue siendo siempre actual, sacramentalmente, en la Eucaristía (1 Cor 10,16-21; 11, 23-30) […] Y ahora únicamente es posible y lícito hablar de oblación de parte del hombre en relación con la oblación de Cristo. Toda oblación tiene fundamento cristológico" [5].

"El ofrecimiento de sí forma parte da la vida cristiana bajo una u otra forma […] La hora privilegiada del mismo es la celebración eucarística "fuente y cima de toda la vida cristiana" [6]. […] La oblación es un elemento de la vida cristiana fervorosa .[…] El deseo de una oblación lo más total y permanente posible ha originado un estado de vida estable, la vida religiosa. Los votos expresan la voluntad que anima al religioso de efectuar la oblación de su persona total y definitivamente" [7].

Hay numerosos testimonios concretos, entre ellos algunos que tuvieron influencia en Eugenio de Mazenod. "En los Ejercicios espirituales Ignacio de Loyola lleva al ejercitante hasta la oblación de su propia persona, y la propone total, ilimitada". Con la Escuela francesa, "la oblación pasa a ser una práctica, un ejercicio de piedad […] una donación total de mi ser y de mi vida, de mi estado y mis afectos" [8]. Una fórmula significativa de esto es la oración O Domina mea, esa 'oblación mariana' cotidiana que el Fundador de los oblatos conservó para sí mismo y para los suyos [9].


[1] "Offrande", en Dictionnaire de Spiritualité, Beauchesne, París, 1982, t. XI, col. 720-733.
[2] Ib. col. 731.
[3] JETTÉ, F., "Ensayo acerca del carácter mariano de nuestra espiritualidad": SEO, 16 (1985) p. 3.
[4] COURVOISIER, M., Eugène de Mazenod, 1975, "présentation".
[5] Dictionnaire de Spiritualité, t. 5, col. 722, 723 y 727. Cf. SIMON, J.M.,"Essai d'une spiritualité oblate": Et. Obl. 15 (1956) 229-235; GILBERT, M., "Nuestra oblación y la oblación de Cristo sacerdote": SEO, nº10 (1983) p. 15-20.
[6] Vaticano II: LG, 11; PC, 6; CD, 30.
[7] Diction. de Spir., t. XI, col. 727, 729, 730. Cf. LAMIRANDE, E., "Espíritu de oblación. Ensayo histórico": SEO, nº 19 (1986) p. 10-13.
[8] Diction. de Spir. ib. col. 729.
[9] MEUNIER, O., "Aux sources de notre spiritualité": Et. Obl. 1 (1942) p. 38. COSENTINO, G., Exercices de piété de l'Oblat, Ottawa, 1962, p. 136.