CANADÁ-ESTADOS UNIDOS
Estados Unidos - “Pro Ecclesia et Pontifice”
Es un privilegio de los obispos presentar al Santo Padre los nombres de las personas que consideran merecedoras de un reconocimiento especial por su servicio a la Iglesia. El obispo oblato de San Angelo, Texas, Michael D. PFEIFER, ha anunciado que diversas personas recibirán la Cruz de oro
“Pro Ecclesia et Pontifice”. Hay dos Oblatos entre los que reciben esta condecoración: el P. Louis LOUGEN, Superior general y el P. Edward DE LEON, párroco de la parroquia oblata de Nuestra Señora de Guadalupe en Midland, Texas, así como delegado episcopal de liturgia de la Diócesis de San Angelo.
Reciben también la medalla el Oblato honorario, Mr. Thomas Benson, y su mujer, Gayle. Mons. Pfeifer indicó que recomendó a los Bensons para este galardón a causa de su larga, constante y destacada generosidad y servicio a los oblatos durante casi 50 años.
“Tom y Gayle son viejos amigos y benefactores de los oblatos y son capaces de sacar a la luz nuestras mejores cualidades” afirmó Mons. Pfeifer. “Son verdaderos amigos que no sólo hacen posible llevar a cabo muchas de nuestras mejores obras, sino que nos ayudan a sacar lo mejor de nosotros mismos, a ser valientes y decididos, generosos y compasivos, resueltos y creyentes: buenos oblatos misioneros. Descubro esto en ellos a nivel personal y comunitario. Su amistad ha sido una entrega personal a tantísimos oblatos.” Mons. Pfeifer apuntó que Mr. y Mrs. Benson, que ahora viven en New Orleans, han sido personas muy comprometidas con la Iglesia Católica tanto en New Orleans como en San Antonio, así como en otros lugares de los estados de Lousiana y Texas. Mr. Benson es el propietario del equipo de futbol americano New Orleans Saints.
Omi Lacombe - Con los jovenes en su propio ambiente
Como hermano mayor de tres hijos, el Hermano
Daniel DIONNE fue educado como católico, pero se alejó en sus primeros años.
“Me interesé por los Oblatos por medio del contacto de los Oblatos con los
jóvenes gracias a los TEC (Adolescentes encuentran a Cristo, en inglés). Hallé
en mí el elemento divino que había dejado a un lado en mis años de juventud.
Por medio de los Oblatos fue como fui llevado a una religión que fuera un gozo
y una aventura. ¡Estaba enraízado en ello (los TEC)!”.
La primera experiencia con los TEC alumbró
una fe que comenzaba a crecer en lo hondo de su alma. “Quería saber cómo habían
logrado aquello que los mismos recursos de la Iglesia habían no habían logrado
(alumbrar mi fe). Y así comencé a estar junto a los Oblatos”.
Su llegada a los Oblatos no fue inmediata. No
fue sino tras cinco años de voluntariado en el norte de Manitoba en el
Territorio del Noroeste cuando entró al noviciado oblato de Winnipeg.
Al cabo de doce años, se une a Mike DECHANT
para ir a trabajar en el ministerio con los jóvenes en la parroquia de San
Carlos y luego en el Sistema de Escuelas Católicas de Edmonton. Los últimos
siete años los pasa en el Sistema de Escuelas Católicas de San Alberto.
Cuando se le pregunta qué significa
participar en el ministerio con los jóvenes, dice: “Hay que comprender lo que
es sagrado a los ojos de los jóvenes. Significa ser un abogado para los
jóvenes. Significa dar la posibilidad de que un joven trabaje con un joven y de
que un joven pueda confiar en un joven. Significa ayudarles a descubrir qué
significa comunicar ésto a los demás. Podría decirse que es crecer en una toma
de conciencia del mundo en que vivimos”.
“La familia es muy importante en la vida de
los jóvenes. Por medio de la familia es como comprendemos los orígenes de
nuestra fe. En la familia es donde nos encontramos a nosotros mismos y donde se
nos cuida. Siempre me asombro de ver hasta qué punto gano en conocimiento de
los jóvenes cuando llego a conocer a sus padres y hermanos.
La familia es cada vez más importante en el
ministerio con los jóvenes. Cuanto más se desarrolle mi ministerio entre los
jóvenes, más se convertirá en un ministerio hacia la familia. No creo que
podamos comprender a las personas sin comprender el ambiente en que viven. Esto
siempre ha sido cierto con todos los pueblos autóctonos, con las personas de
los distintos grupos étnicos, siendo también parte integrante de la naturaleza
de los jóvenes”. Debemos leer y comprender a los jóvenes precisamente en su
propio ambiente.
Aquí, en San Alberto, el equipo de Ministerio
Oblato con los jóvenes está comprometido con el Distrito Escolar Católico para
ofrecerse como líderes y para ser presencia en la educación religiosa, el apoyo
litúrgico, para el consejo, la evangelización y para ofrecer experiencias
espirituales que puedan llevar a la conversión. En una palabra, Dan resume el
trabajo del ministerio con los jóvenes del siguiente modo: “Un aspecto de lo
más importante es poder contar, como Iglesia, con un buen lugar de reunión”.
Dan tiene un sentido muy fuerte de que los
jóvenes se sientan bien acogidos en la Iglesia y está apasionado por ello. Es
difícil cuando hay resistencias por parte de los líderes pastorales en la
acogida que se ofrece a los jóvenes. Pregunta: “¿Se asustan de los jóvenes? ¿No
saben cómo hablar con los jóvenes?”.
“Yo mismo tengo la facilidad de hablar con
los jóvenes, sea en la ferretería o en la cafetería. Son las personas más
“habladoras” del mundo. Una joven me dijo: “Nosotros no somos complicados. No
tenemos grandes exigencias. Si ustedes quieren cuidar de nosotros y prestarnos
atención, ¡ahí nos encontrarán!”. Él mueve la cabeza: “¡Lo sabía!” (www.omilacombe.ca)