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num. 523 - Junio 2012

AMÉRICA LATINA

Paraguay - Las inundaciones afligen a los pobres

Padre Miguel FRITZ, consejero general para América Latina, explica los antecedentes de las terribles inundaciones que han padecido las misiones oblatas en el Chaco de Paraguay durante los últimos meses.

En 1925 a la llegada de los Misioneros Oblatos a Paraguay, muchas comunidades indígenas, particularmente nivaclés, vivían en base a sus actividades derivadas del río Pilcomayo el cual era su fuente de supervivencia, por tanto considerado como su “paraíso”. Allí los Oblatos establecieron sus primeras dos misiones donde llegaron a conformar tres parroquias, un hospital y escuelas, desde donde defendieron a los nivaclés contra los militares bolivianos en trabajo conjunto con otras dos congregaciones religiosas.

Hace 40 años, el caprichoso río inundó una de las parroquias en su totalidad. Posteriormente hace aproximadamente 20 años un gobernante argentino, con el apoyo de la Unión Europea, fingió un proyecto de desarrollo y construyó un canal el cual desvió el agua hacia el lado argentino. El gobierno paraguayo reaccionó construyendo de su parte un canal hacia el lado paraguayo, que durante el tiempo de lluvia regó esta parte y fue aprovechado por diferentes estancias, por medio de la construcción de represas, a lo que el gobierno reabrió los cauces antiguos, en contraste con el gobierno argentino que se mostró menos interesado a consecuencia de las numerosas inundaciones, lo que ocasiono el descuido del canal que habían construido.

Actualmente el río Pilcomayo desde el lado del Paraguay ha estado ocasionando diversos desastres, los cuales se deben a tres razones:

  • Lluvias más abundantes de lo normal.
  • Un descomunal aumento del río, desde sus orígenes en Bolivia.
  • Las estancias que desobedecieron las órdenes del gobierno de deshacer sus represas que impiden un drenaje por los cauces preparados.

El 7 de mayo, el P. Anuncio LÓPEZ envió al P. Fritz un e-mail con información acerca de la situación que vive.

Yo estoy trabajando en lo que se refiere a la inundación, debido a que el pasado mes de enero las intensas lluvias azotaron la zona de Mariscal, Santa Teresita y Mariscal Estigarribia. Esta última zona quedó inundada durante un mes; afortunadamente no hubo víctimas humanas que lamentar, debido a que la gente pudo tomar sus precauciones y conservarse a salvo. Posteriormente otra situación climática aconteció que ocasionó la lluvia de ochocientos a mil doscientos milímetros en algunas zonas. Debido a esta situación quedaron inundadas las zonas de Fischat, Esteros y General Díaz, esta última rebasó el muro de contención.

En las zonas de Campo Aceval, Línea 32 y Santa María, todos los caminos quedaron intransitables con lo que fue imposible poder llevar ayuda por tierra debido a la continuidad de la lluvia; solo por helicóptero fue posible trasladar ayuda. Como vicariato tomamos la decisión de no entrar a recibir aportes y distribuirlos, debido a que no contamos con los medios para poder hacerlos llegar, además de que pudiera crear problemas en las comunidades. Por lo que estamos canalizando todo tipo de ayuda a la Emergencia Nacional quienes están realizando satisfactoriamente su trabajo.

Desafortunadamente la comunidad de Fischat- San Leonardo sigue incomunicada por tierra, ya sea por Argentina o Paraguay. Los misioneros que se encuentran en el lugar se encuentran bien y tratando de salir delante de la situación que viven junto con la gente; han recibido algunos donativos por medio de helicópteros, pero no es suficiente la ayuda que se les ha brindado debido a que hay situaciones de extrema necesidad, como el caso de los enfermos que se busca sean evacuados de acuerdo a la necesidad que presentan.

Estamos solicitando ayuda para la reconstrucción de comunidades y mitigación de daños causados por la inundación. Esperamos que después que las comunidades se recuperen, nosotros comencemos el trabajo pastoral de acompañamiento y consolidación de comunidades a nuestro cargo, es a lo que los Oblatos como iglesia queremos responder. Nos encomendamos a sus oraciones.



Haití - Nuestra Señora de El Cabo en Haití

El Padre Yoland OUELLET, director del Santuario de Nuestra Señora de El Cabo en Canadá, vio la devoción hacia la Santísima Virgen en el contexto de una cultura diferente.

El Padre Joseph CHARLES ha logrado promover la devoción hacia Nuestra Señora de El Cabo, llevando a la Virgen Peregrina destinada a la diáspora norteamericana y a Haití, desde el norte hacia el sur de su país. Esta visita de María alcanzó su punto álgido en el carismático congreso que se celebró en Port-au-Prince, del 13 al 15 de abril de 2012. El congreso fue televisado en todo el país y también en la diáspora norteamericana-canadiense. Miles de personas escucharon la historia de Nuestra Señora de El Cabo, antes de verla en una procesión de más de 200.000 personas. María se ha ido para ayudar al pueblo haitiano a mantener su lámpara encendida (tema del congreso, Salmo 18:115); ¡para mantener el coraje en la miseria y la confianza en el Señor que la reconstruirá! (Salmo 102:17). Me quedé muy impresionado con la organización, con los numerosos comités de jóvenes voluntarios que ofrecían diversos servicios. El programa con los varios coros juveniles y diversos artistas que llegaron al evento me ayudaron a establecer una relación con ciertos grupos de cantantes que esperamos escuchar un día en las plazas de la basílica de El Cabo.

La plegaria del congreso estuvo, por supuesto, dirigida a María: “!Virgen del Amor Hermoso, ayúdanos a mantener nuestras lámparas encendidas para que Nuestro Padre pueda transformar nuestro país en un pequeño rincón del cielo!” Haití se está recuperando todavía de los efectos del terremoto. El Padre Charles me mostró la ciudad destruida y los rostros de esa terrible desgracia. Pero el escuchar a estas personas rezar y cantar su fe me ha convencido que, con el Amor Hermoso que nos sigue dando la Virgen, este pueblo está comenzando a reconstruirse y ¡puede convertirse en un pequeño rincón del cielo! (INFO OMI, 1 mayo de 2012)



Guatemala - Lorenzo Rosebaugh: a tres años después del asesinato

El 18 de mayo de 2009, un grupo de asaltantes mató al sacerdote Oblato de origen estadounidense, Lorenzo ROSEBAUGH. En el ataque también resultó herido el P. Juan Claudio Ngoma Ndewes, de origen congolés. A tres años de la muerte de P. Lorenzo, no se sabe absolutamente nada sobre el móvil y de quienes fueron sus asesinos. El Ministerio Público capturó el 28 de octubre de 2009 a: Pedro Choc, Miguel Xo Botzoc y Alfredo Xo. Sin embargo, después de casi 6 meses de juicio, el Tribunal de Sentencia de Cobán los encontró inocentes y fueron dados en libertad por falta de pruebas contundentes, a pesar de que la bala encontrada en el cuerpo inerte del P. Lorenzo, de acuerdo a los peritos en la prueba de balística, coincidía con una de las escopetas, calibre 22 automática Magnum, propiedad de Don Pedro Choc.

Lorenzo consagró su vida a favor de más pobres de Iberoamérica, en Brasil, El Salvador y Guatemala sobre todo. Su lucha por la paz y el desarme, su resistencia contra la presencia de EE.UU en Vietnam, su lucha contra el armamento nuclear, y su oposición al entrenamiento de jóvenes latinoamericanos en EE.UU. para la guerra…, lo llevarían reiteradamente a la cárcel. Pocos como él han vivido y compartido la “suerte” (o mejor dicho, la desgracia) de los más desfavorecidos. Melena desaliñada y luenga barba, vestía pobremente y se confundía con la gente de la calle. En ocasiones dormía debajo de los puentes con los sin techo y, con ellos, buscaba verduras desechadas en los mercados para alimentar con ellas a los pobres. En Brasil fue falsamente acusado de haber robado una carretilla con el que transportaba esos alimentos para los indigentes. Encarcelado en una celda miserable, fue maltratado e incluso golpeado por los demás reclusos.

Cuando los Oblatos dieron con su paradero y avisaron al obispo de Recife Dom Helder Cámara, éste intervino ante la justicia a su favor y lo liberaron. También trabajó entre los campesinos salvadoreños, aterrorizados por la guerra civil de El Salvador en los años 80.

Prosigue su trabajo a favor de los pobres en Guatemala, ministerio que interrumpió para volver a los Estados Unidos y estar al lado de la mamá moribunda. Al fallecer ésta, se quedó en EE.UU. un par de años para escribir su autobiografía, titulada: «Rumbo a la sabiduría a través del fracaso. Un viaje de compasión, resistencia y esperanza». En ella escribe: “De vuelta a los Estados Unidos, después de haber estado con los pobres y haber experimentado sus condiciones de vida, me siento como pez fuera del agua. Suspiro por el día en que pueda volver a Guatemala”.

Y a Guatemala volvió, para servir a la gente que amaba, y allí fui tiroteado el 18 de mayo de 2009, a los 74 años de edad.

Su funeral-homenaje, celebrado en Guatemala el 20 de mayo de 2009, fue presidido por Mons. Mario Alberto Molina Palma, O.A.R., obispo de El Quiché. (Ser misionero hoy, No 7)