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Nº 240 - mayo 2001
DOCUMENTACIÓN –OMI
Nº240 - mayo 2001
Espiritualidad del diálogo
Mons. Marcello Zagoo.m.i.
*I. Precisión de los términos
*II. Espiritualidad comúndel diálogo
*III. Espiritualidades específicasy el diálogo
*IV. Espiritualidad específicacristiana para el diálogo
*V. Actitudes para una espiritualidadcristiana del diálogo
*Conclusión

[Conferencia en 1998 de mons. MarcelloZago en la Asamblea plenaria del Consejo Pontificio para el DiálogoInterreligioso]

El diálogo es lagran novedad promovida por el Concilio Vaticano II. Ayuda a comprendery a realizar la misión en el mundo de hoy. Las potencialidadesde esta visión conciliar no se han desarrollado plenamenteprobablementeporque la espiritualidad subyacente se ha desarrollado poco. Sobre éstaquiere reflexionar el presente documento destinado a la preparaciónde la Plenaria del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.El documento tiene cinco partes. Se comienza precisando los términos.Después se recuerdan dos aspectos generales que ayudan al diálogo:la espiritualidad común inherente a la naturaleza humana y lasespiritualidades específicas de las religiones de los miembroscon los que se entra en diálogo. Las dos partes principalesla IV y la Vdesarrollan la espiritualidad cristiana que funda el diálogo.

I. Precisiónde los términos

Espiritualidad y diálogoson realidades que exigen aclaraciónprecisamente porque ambostérminos gozan hoy de gran popularidad y se emplean un poco entodos los sentidos y en todos los campos.

1.1 Concepto de diálogo

En campo eclesial el diálogopuede ser entendido de dos modos. Ante todocomo un espírituque puede cualificar toda actividad y llegar a ser así un métodopara realizarla. Es un espíritu que nace del respeto a los demásy a la presencia activa de Dios en ellos. En este sentido marca todaslas formas de la actividad eclesialcomo la presenciala evangelizaciónel testimoniola inculturación. Pablo VI en su encíclicaprogramática ve en el diálogo el modo de realizar todala misión en el mundo contemporáneo 1.

En un segundo sentidopuede ser entendido como una actividad específica de la misiónen cuanto se dirige a los miembros de las religiones no cristianas.Es el diálogo interreligioso 2. Coneste término se entiende no sólo el coloquio interpersonalsino toda relación interreligiosapositiva y constructivaconpersonas y comunidades de otros credos para un mutuo conocimiento yun recíproco enriquecimiento (cf. DM3). Se expresa enuna multiplicidad de modoscomo el diálogo de la vidade lasobrasde los intercambios teológicosde la experienciaetc.(cf. DM28-35; DA42-45). Gracias a él las finalidadesmismas de la misión son más amplias. Fin de la actividadmisioneraen efectoes no sólo la proclamación del evangeliocon miras a la conversión y a la fundación de comunidadese Iglesiassino también la promoción del Reino (cf. RM20). El diálogo como actividad específica llega a seruna de las formas de la misióna veces la única realizable(cf. RM4155-57).

1.2 Concepto de espiritualidad

Por espiritualidad seentiende un modo interior de ser de la persona y de la comunidad. Talmodalidad da origen a una determinada visión y a actitudesqueestimulan a relacionarse y a actuar de un determinado modo con respectoa Diosa los seres humanos y a las realidades cósmicas. Empleandolas categorías antropológicas se puede decir que estemodo de ser es plasmado por los valores fundantes de la estructura interiorde la persona y de la comunidad y que condiciona o facilita el mismoobrar. Se puede así afirmar que toda realidad personal o socialtiene una espiritualidad como móvil de visión y de acción.En la acepción común la espiritualidad dice siempre unamodalidad positiva radicada interiormenteque promueve el crecimientode la persona o del grupo. Es atribuida a las religiones o a los movimientosde tipo religioso.

Se puede hablar de espiritualidadgenérica y de espiritualidad específica. La genéricaes compartida por todo ser humano; es como el mínimo comúndenominadoren el cual todos pueden reconocerse. La específicaes propia de toda religión o de todo movimiento espiritualista.

Nuestro intento no espresentar la espiritualidad genérica o específica en suglobalidad como se ha hecho en la plenaria del P.C.D.I. de 1995 3sino detenernos en aquellos aspectos de tales espiritualidadesquefacilitan el diálogo especialmente interreligioso. Partiendode esta precisión limitativaes preciso recordar dos verdadesimportantes. Los aspectos que promueven el diálogo estánsiempre insertos en la totalidad de las espiritualidades específicasy de ellas sacan dinamismo. Ademástoda espiritualidad auténticacualifica el diálogo emprendido. El diálogo interreligiosoalcanza así el vérticecuando percibe y comunica lo quehay de más profundo en las religiones respectivases decirlas espiritualidades que las animan.

II.Espiritualidad común del diálogo
2.1 Los valores y el modo de ser

2.1 Todo hombreposee en sí valoresmodos de sermotivaciones que son aptospara favorecer aptitudes de diálogo con respecto a los otros.Hay un fundamento humano común que estimula al diálogo.La declaración del Concilio Vaticano II sobre las relacionesde la Iglesia con las religiones no cristianas se expresa así:

“En su misiónde fomentar la unidad y la caridad entre los hombres y tambiénentre los pueblosla Iglesia considera aquíante todoaquelloque tiene en común y les conduce a la mutua solidaridad. Todoslos pueblos forman una única comunidad y tienen un mismo origenpuesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre laentera faz de la tierra; tienen también un único fin últimoDioscuya providenciatestimonio de bondad y designios de salvaciónse extienden a todos hasta que los elegidos se unan en la Ciudad Santaque el resplandor de Dios iluminará y en la que los pueblos caminarána su luz. Los hombres esperan de las diferentes religiones una respuestaa los enigmas recónditos de la condición humana quehoycomo ayerconmueven íntimamente sus corazones. ¿Quées el bien y qué el pecado? ¿Cuál es el origeny el fin del dolor? ¿Cuál es el camino para conseguirla verdadera felicidad? ¿Qué es la muerteel juicio yla retribución después de la muerte? ¿Cuálesfinalmenteese misterio último e inefable que abarca nuestraexistenciadel que procedemos y hacia el que nos dirigimos? (NA1).

En este texto conciliarson indicadas dos series de motivacionesuna de tipo ontológicobasada en una visión teísta y otra de tipo existencialbasada en los interrogantes humanos y en la búsqueda innata delser humano.

2.2 Fundamentos ontológicos

Los fundamentos ontológicosindicados por Nostra Aetate son iluminados por la Palabra deDios ypor tantopor la visión de Dios creadorprovidenciay fin últimoque la mayor parte de las religiones admiten. Ciertamentela visión teísta de un Dios únicoque estáen el origen de todos y que es la meta última de todosrefuerzalos lazos entre los seres humanos y favorece actitudes de diálogo.Con tal que no se considere a Dios como propiedad propia exclusiva.Cuanto más profunda es la experiencia de Dios en los protagonistasdel diálogo tanto más provechosos son el diálogoy el acercamiento a las diversas tradiciones religiosas.

Las motivaciones ontológicasbasadas en una visión teísta no sonsin embargocompartidaspor todos. Hay movimientos religiosos no fundados en la fe en un Diospersonal. El budismo 4 y algunosmovimientos religiosos o humanistascomo la New Age y la Scientologyno se centran en un Dios personal. Admitensin embargouna misma naturalezahumanaque permite una misma comunidad. También éstoscultivan y se precian de una espiritualidad y moralidadque puedenfavorecer el diálogo.

Para todos los movimientosreligiososteístas o nola persona humana es relacional y progresahacia su madurez a través del intercambio. La persona se insertadespués en el todopor lo cual la búsqueda de la armoníaes fundamental. El fundamento de una espiritualidad universal para eldiálogo puede tenerpor tantoestos dos polos: la persona humanay la búsqueda de la armonía entre los seres. Las acentuacionespueden ser diversas según las culturas y las religiones. Estadoble sensibilidad es una actitud dominante en la religiosidad y enlas culturas de los diferentes pueblos de Asia. La persona y la armoníaglobal son valores abiertosque encuentran profundidad en las religionesteístas y plenitud en el cristianismo. Por esto se propone laarmonía como categoría cualificante de una teologíaasiática 5. Es preciso por eso desarrollarlas exigencias antropológicaspara que el diálogo lleguea ser una realidad operativa aceptada y promovida por todos. Asíes como todos los movimientos humanos pueden estar implicados en eldiálogo mismo.

2.3 Fundamentos existenciales

El argumento existencialde la problemática humana es más universalmente aceptado.No se trata sólo de preguntas teóricassino de una búsquedahumana fundamentalverificable no sólo en los creyentes sinoen todos los hombres (cf. GS1018). Llega a serpor tantodisposición para la confrontación con los demásfuente y objeto de diálogobúsqueda de espiritualidad6. Inspirándose en la Constituciónsobre la Iglesia y el mundola encíclica misionera afirma: “Entodo casola Iglesia sabe también que el hombreatraídosin cesar por el Espíritu de Diosnunca jamás serádel todo indiferente ante el problema religioso y siempre deseará...saberal menos confusamenteel sentido de su vidade su accióny de su muerte. El Espíritupuesestá en el origen mismode la pregunta existencial y religiosa del hombrela cual surge nosólo de situaciones contingentessino de la estructura mismade su ser” (RM28).

III. Espiritualidades específicas y eldiálogo

Toda religión tieneaspectos y valores de su espiritualidad que pueden favorecer actitudese iniciativas de respetode diálogo y de cooperacióncomo también pueden ser elementos que lo impugnen. Espuesimportante conocer y favorecer lo que puede promover el diálogoen el otro como en nosotros mismos.

Los aspectos de la espiritualidadespecífica de las diferentes religiones que favorecen el diálogopueden ser considerados según una doble dimensión:

- por los miembros dela religión misma que encuentran en ellos dinamismomotivacionesy caminos en el diálogo interreligioso. Éstesin embargopuede ser desviado por los mismos seguidores de esa religión.

- por los cristianos queen esos aspectos de la religión de los otrosencuentran motivosy caminos del propio dialogar con los demás. En generalse puededecir que los cristianos se sienten impulsados al diálogo conlos otros creyentes para comprenderlospara contribuir a un enriquecimientocomúnpara encontrar caminos de inculturación a la presenciaeclesial 7.

El diálogo en susvarias formas es sobre todo bilaterales decirentre dos personaso dos grupos. Espuesútil partir de esas dimensiones espiritualesque tienen afinidad para las dos partes. Aquí se busca sólosugerir alguna idea.

El diálogo conlos seguidores de las religiones tradicionales puede venir del deseode comprender la integración vital proveniente de la religiónla búsqueda de armonía entre vivos y muertosentre personasy cosmosel acuerdo social a través de la palabralos valoresde familiade comunidadde vida.

El diálogo conlos partidarios del hinduismoque admite diversos caminos para ir aDios y que respeta a los que los siguenencuentra en el cristianismomúltiples estímulos: descubrir el sentido de lo sagradoy lo divinola prioridad de la experiencia y del testimoniola búsquedadel verdadero yo que es interiorlas virtudes de la ecuanimidad haciatodos y todo y de la ahimsa o del amor universal.

En el diálogo conel budismoel cristiano puede ser estimulado por la búsquedade la liberación final en un Absoluto apofáticollamadoVacíocomo también por el desarrollo de la interioridada través de las múltiples formas de meditación.En la perspectiva budistalas actitudes interiores son más importantesque las acciones exteriores; el punto de partida y de llegada es laperfección interiorque determina el comportamiento exterior.La ética y la ascéticay en particular el altruismopueden llegar a ser campos de colaboración y confrontación.

El anclaje del diálogocon el confucianismo puede venir de la importancia dada a las diferentesrelaciones interpersonales y de la cohesión social.

En el diálogo conel islamel cristiano puede ser atraído por la fe en un mismoDios creador y juez de todospor la misma pretensión universalistaen cuanto a la revelación recibida y la salvación transmitidapor la coherencia práctica. La pertenencia a la comunidad islámica(la Umma) crea lazos especiales. Los miembros de las religionesde las escrituras judeo-cristianas son tenidos en consideraciónmientras que los pagano-politeístas o ateos parecen perder losderechos al respeto.

IV.Espiritualidad específica cristiana para el diálogo

En la espiritualidad cristianael diálogo brota de lo que es más esencial: la participaciónen la vida trinitariala inserción en Cristo y la pertenenciaeclesial. No es sólo tácticao respeto a los otrosoexpresión de caridad. Encuentra su fundamento en lo que cualificala identidad cristiana misma. Se trata de una espiritualidad trinitariay de comunión.

4.1 La Trinidad

El Dios en quien creemosno es un ser trascendente aislado e incomunicable: es Trinidadporsu naturaleza es relación recíprocaque se comunica tambiéna sus criaturas. La vida cristiana no es sólo aceptaciónintelectual de la naturaleza de Dios y conformidad con su querersinoque es sobre todo participación en la vida íntima de lastres Personasque es amor y relaciónque se derraman en lascriaturas. La relación misma con Dios a través de la oraciónllega a ser diálogoy la ley fundamental con los otros es lacaridad. La espiritualidad cristiana encuentra su fuente y sus modalidadesen la Trinidadtanto en su expresión global como en la animaciónde las diferentes actividades cristianas. La espiritualidad del diálogocristiano encuentrapuesorigenmotivaciones y modalidades en laTrinidad misma.

Las relaciones de Dioscon nosotros se han realizado en forma de diálogo. El ofrecimientodivino de salvación al género humano es hecho siemprede un modo dialogantees deciren el respeto a la persona y partiendode la situación concreta. “La revelaciónes decirla relación sobrenatural instaurada con la humanidad por iniciativade Dios mismopuede ser representada en un diálogoen el cualel Verbo de Dios se expresa en la encarnación y por tanto enel Evangelio... La historia de la salvación narra precisamenteeste largo y variado diálogo que nace de Dios y teje con el hombreuna admirable y múltiple conversación. Es en esta conversaciónde Cristo entre los hombresdonde Dios da a entender algo de símismoel misterio de su vidaunicísima en la esenciatrinitariaen las personasdonde dice en definitiva cómo quiere ser conocido:Él es Amor; y cómo quiere ser honrado y servido: amores nuestro mandamiento supremo. El diálogo se hace pleno y confiado;el niño a él es invitado y el místico en élse sacia” 8. Este diálogo divinose realiza no sólo en la historia de la salvación y enla revelación progresiva de Diossino también en la interioridadde todo hombre: “La conciencia es el núcleo más secretoy el sagrario del hombreen el que está solo con Dioscuyavoz resuena en lo más íntimo de ella” (cf. GS16).

4.2 El Padre y el Reino  

El Padre es el origende la caridad intratrinitaria y extratrinitaria universal. De este amorfontal nace el proyecto de Dios para la humanidadque es su Reino 9. Cristo nos ha revelado este planque se realiza en él y através de él y del cual la Iglesia es “germensignoe instrumento” (RM18). “La realidad incipiente delReino puede hallarse también fuera de los confines de la Iglesiaen la humanidad enterasiempre que ésta viva los valores evangélicosy esté abierta a la acción del Espíritu que sopladonde y como quiere” (RM20)... “La Iglesia es sacramentode salvación para toda la humanidad y su acción no selimita a los que aceptan su mensaje. Es fuerza dinámica en elcamino de la humanidad hacia el Reino escatológico; es signoy a la vez promotora de los valores evangélicos entre los hombres.La Iglesia contribuye a este itinerario de conversión al proyectode Dioscon su testimonio y su actividadcomo son el diálogola promoción humanael compromiso por la justicia y la pazla educaciónel cuidado de los enfermosla asistencia a lospobres y a los pequeñossalvaguardando siempre la prioridadde las realidades trascendentes y espiritualesque son premisas dela salvación escatológica” (RM20). Estavisión nos hace compartir el amor del Padre de modo activocolaborandoen la realización de su proyecto de salvación en Cristoa través del Espíritu.

La visión de laencíclica misionera podría decirse deductivaen cuantoparte del Padre. Pero se podría emplear también un métodoinductivopartiendo de cómo las personas y los grupos participanen tal proyecto divino. Admitiendo que la providencia divina guíala historia a pesar de las debilidades humanasparece normal reconocerque las religiones formen parte del plan divinodel que Cristo es centroy plena realización. En caso contrariose habría sustraídouna muy gran mayoría de la humanidad a su acción misericordiosa.

La visión del Reinoes el horizonte de la acción de la Iglesia con respecto a losno cristianos 10. La realización delReino podría constituir también el punto de confrontaciónde todas las religionesincluso el cristianismono obstante “elvínculo especial de la Iglesia con el Reino de Dios y de Cristodado que tiene la misión de anunciarlo e instaurarlo en todoslos pueblos” (RM18).

4.3 El Verbo hecho hombrepara la salvación de todos

El Verbo del Padre seencarnó en Jesús de Nazaretúnico salvador detodosrevelación definitiva y completa de Diosúnicomediador entre Dios y los hombres 11. Remitiéndosea los textos conciliares y en particular a las Constituciones sobrela Iglesiay sobre la Iglesia en el mundo (cf. LG13-17; GS22)Juan Pablo II subraya que esta obra salvífica de Cristollega a toda la humanidad: “Así como el Hijo de Dios consu encarnación se ha unidoen cierto modocon todo hombreasí también debemos creer que el Espíritu Santoofrece a todos la posibilidad de queen forma sólo de Dios conocidase asocien a este misterio pascual” (RM6). “Estagracia proviene de Cristo; es fruto de su sacrificio y es comunicadapor el Espíritu Santo: ella permite a cada uno llegar a la salvaciónmediante su libre colaboración” (RM10). No se excluyenmediaciones y medios salvíficos fuera de la Iglesiapero debenser entendidos en conexión con la única salvaciónde Cristo. “Aun cuando no se excluyan mediaciones parcialesdecualquier tipo y ordenéstassin embargocobran significadoy valor únicamente por la mediación de Cristo y no puedenser entendidas como paralelas y complementarias” (RM5).

Esta gratuidad divinano nos dejasin embargoinactivoscomo si todo el obrar correspondiesea Dios solo. “La salvaciónque siempre es don del Espírituexige la colaboración del hombre para salvarse tanto a símismo como a los demás. Así lo ha querido Diosy paraesto ha establecido y asociado a la Iglesia a su plan de salvación”(RM9). Tal participación en la obra salvíficano se limita a los que participan o son llamados a la misma fesinoa todos los hombres (cf. RM9). “Este pueblo mesiánicoconstituido por Cristo para una comunión de vidade amor y deverdades asumido también por él como instrumento dela redención universal y es enviado a todo el universo como luzdel mundo y sal de la tierra” (LG9). El diálogoes una de las maneras de tal influencia (cf. RM20)y mástodavía la santidad o unidad vital en Cristo (cf. RM7790).

4.4 El Espíritu protagonistade la salvación

El Espíritu Santoes el protagonista de la misiónen todas sus formas y es tambiénel coordinador 12. Él actúa demodo especial en la Iglesia y en los misionerossin limitarsesinembargoa ellosporque está presente y operante en todo tiempoy lugar. “La presencia y la actividad el Espíritu no afectanúnicamente a los individuossino también a la sociedada la historiaa los pueblosa las culturas y a las religiones. Enefectoel Espíritu se halla en el origen de los nobles idealesy de las iniciativas de bien de la humanidad en camino; con admirableprovidencia guía el curso de los tiempos y renueva la faz dela tierra. Cristo resucitado obra ya por la virtud de su Espírituen el corazón de los hombres” (RM28). “Larelación de la Iglesia con las demás religiones estáguiada por un doble respeto: respeto por el hombre en su búsquedade respuesta a las preguntas más profundas de la viday el respetopor la acción del Espíritu en el hombre” (RM29). “La acción universal del Espíritu no hay quesepararla tampoco de la peculiar acción que despliega en el Cuerpode Cristo que es la Iglesia. En efectoes siempre el Espírituquien actúaya sea cuando vivifica la Iglesia y la impulsa aanunciar a Cristoya sea cuando siembra y desarrolla sus dones en todoslos hombres y pueblosguiando a la Iglesia a descubrirlospromoverlosy recibirlos mediante el diálogo. Toda clase de presencia delEspíritu ha de ser acogida con estima y gratitud” (RM29).

Esta fe en la obra delEspíritu impulsa a descubrir su obra y a colaborar. Se tratade una verdadera espiritualidad. “Esta espiritualidad se expresaante todoviviendo con plena docilidad al Espíritu; ella comprometea dejarse plasmar interiormente por élpara hacerse cada vezmás semejantes a Cristo. No se puede dar testimonio de Cristosin reflejar su imagenla cual se hace viva en nosotros por la graciay por obra del Espíritu. La docilidad al Espíritu comprometeademás a acoger los dones de fortaleza y discernimientoqueson rasgos esenciales de la espiritualidad misionera” (RM87). La fortaleza está en la base del anuncio (parresíacf. RM24)y el discernimiento en la base del diálogopara captar la acción preveniente del Espíritu (cf. RM2960).

4.5 Cristo ejemplo de relaciones

El actuar de CristoDios-hombrees paradigmático para el actuar eclesial ypor tantopara todocristiano. Él no sólo revela que Dios ama al mundosinoque se da todo a sí mismo por amor. Este amor se expresa en todasu vidaen sus palabras y en sus acciones a favor sobre todo de lospobres (cf. RM13-15)En los contactos con los otros polemizasólo con los miembros de la propia religión; arremetesólo contra los fariseos y los escribas. Pero no polemiza nuncacon las tradiciones religiosas presentes en Palestinaque conocíay con las cuales se puso en contacto: romanoscananeossamaritanos.No sólo suscita la fesino que sabe también encontrarlaen paganos como el centurión o la cananea... Admirado por laspalabras del soldadoJesús afirma no haber encontrado en ningúnisraelita una fe semejante (cf. Mt 85-13). Admira tambiénla fe de la cananea (cf. Mt 1521-28).

En las relaciones conlos demás en Jesús prevalece el respetola escuchalaadmiraciónla ayudael alientoel diálogo. Algunoshechos evangélico más desarrollados por los evangelistasson emblemáticos de un método mayéutico y dialogante.Piénsese en el encuentro con Nicodemo (cf. Gv 3)conla samaritana (cf. Gv 4)con los discípulos de Emaús(cf. Lc 2413-33). Para las comunidades primitivas estos hechoseran ejemplares en las relaciones con los vecinos y en su testimonio.También el método interrogativo frecuentemente empleadopor Jesús con los discípulossobre todo en los momentosmás críticosrevela una relación dialogante conellos.

Nuestro modo de actuardebe ajustarse al de Cristo mismo que “proclama la buena nuevano sólo con lo que dice o hacesino también con lo quees” (RM13). Es la exigencia de la santidad como unidaden Cristo (cf. RM77)participando en sus sentimientos (cf.RM88) y en sus métodos (cf. RM89) 13.

La dimensión kenóticade Cristo asume un significado especial para una espiritualidad deldiálogo. No se trata de perder la propia identidadsino de entraren la condición y semejanza del otro. Juan Pablo II hace deltexto de Filipenses 25-8 la nota esencial de la espiritualidad misionera(cf. RM88). Es un amor humilde que favorece el diálogo.

4.6 La Iglesia comunión

El diálogo encuentrafundamento también en la naturaleza y la misión de laIglesia. El Sínodo extraordinario de 1985 ha subrayado que lacomunión es la noción central de los documentos del ConcilioVaticano II y la motivación de la renovación consecuente14. La comunión eclesial se funda enla trinitaria. Es signo e instrumento de comunión entre Diosy los hombrestanto en su interior como con respecto a la humanidad.El Concilio Vaticano II concluía su último documento invitandoa la fraternidad y al diálogotanto en el interior de la Iglesiacomo con los otros cristianoscon todas las personas religiosas y contodos los hombres. “La Iglesiaen virtud de su misión deiluminar a todo el orbe con el mensaje evangélico y de reuniren un solo Espíritu a todos los hombres de cualquier naciónraza o culturase convierte en un signo de aquella fraternidad quepermite y consolida el diálogo sincero”... Y concluía:“Como Dios Padre es principio y fin de todas las cosastodos estamosllamados a ser hermanos. Y por ellollamados por esta misma vocaciónhumana y divinapodemos y debemos cooperarsin violencia y sin engañoa la construcción del mundo en la verdadera paz” (GS92).

V.Actitudes para una espiritualidad cristiana del diálogo

El diálogo es favorecidopor algunas actitudes espiritualesque fomentan relaciones y accionespositivas y constructivas con respecto a los miembros de otras religiones.

5.1 Conciencia renovada 

La primera concierne ala conciencia de los fundamentos de la espiritualidad cristiana. Nose trata sólo de una visión correcta y teóricade la espiritualidadsino de una aceptaciónde una experienciay de una interiorización de la misma. Ciertamente la Iglesiaha creído siempre en la Trinidadha encontrado en ella la fuentede su vida. Los cristianos han sido siempre bautizadoses decirinmersosen la Trinidad. Pero hay que reconocer que en la Iglesia de hoy hayuna conciencia renovada de la Trinidad. Pensemos en el Concilio VaticanoIIque ha profundizado en la vida y la misión de la Iglesiapartiendo de la Trinidad (cf. LG1-9; AG1-5; GS1)en las tres encíclicas trinitarias de Juan Pablo II tomadasde nuevo por la Redemptoris Missioen el triduo anual trinitarioen preparación al tercer milenio. Hay una conciencia nueva dela centralidad de la Trinidad. Y es la visión trinitaria la queestá en la base de la acentuación de la Iglesia como comunión.La espiritualidad de hoy lleva su sello. Y en una Iglesia llamada aldiálogoesto es providencialporque tal espiritualidad es aptapara promoverlo sobre fundamentos sólidos y con métodosauténticos.

5.2 Identidad y apertura
El diálogoexige al mismo tiempo aceptación de la propia identidad y aperturaa los otros. Esto vale para todos los que aceptan relacionarse constructivamentecon los otros. Vale de un modo particular para los cristianos 15.La espiritualidad trinitaria y de comunión favorece las dos actitudes.Exige una identidad vivida siempre profundizadaque no se encierra ensí en ninguna forma de fundamentalismosino que se abre a losotros sin vallas separatistas. Dios es para todos. La Iglesia es paratodos. La Trinidad en su vida interior y en su misión exteriorfunda actitudes y obras de diálogo con todosconservando siemprela propia identidad que es la acogida plena del don de Dioscon una aperturauniversal adoptando el modo mismo de Dios con respecto a todos. Hablandodel diálogo Pablo VI escribe: “Sólo el que es totalmentefiel a la doctrina de Cristo puede ser eficazmente apóstol. Y sóloel que vive con plenitud la vocación cristianapuede estar inmunizadodel contagio de los errores con los que se pone en contacto” (ES9091). Es de esta doble actitud de identidad y apertura que nace larelación y la exigencia mutua del diálogo y del anunciounidos en los documentos conciliares y magisteriales 16
5.3 Centralidad de la caridad

La virtud fundamentaldel diálogo es la caridad. Toda forma de diálogo exigedesde luego respeto y amor al otro. Pero para el cristiano la caridadhacia los otros se injerta en la de Diosque comparte con nosotrossu amor. Es un amor divino que entró en el mundo y se encarnóen Cristo (cf. Jn 316; 131). También el diálogopor tantoalcanza y tiene en cuenta al hombre concretoaun cuandosu fuente está en la caridad divina. Y el diálogo asumelas cualidades mismas de la caridad: es universalgradualatentoferviente y desinteresadosin límites y sin cálculoscomprensivo y adaptado a todos (cf. ES71-85).

La encíclica misionerahablando de las diferentes actividades posibles concluía que“el alma de toda la actividad misionera es el amorque es y siguesiendo la fuerza de la misióny es también el únicocriterio según el cual todo debe hacerse y no hacersecambiarsey no cambiarse. Es el principio que debe dirigir toda accióny el fin al que debe tender” (cf. RM60). Concretamentehablando de la espiritualidadconcluía que el misionero debeamar a la Iglesia y a los hombres como los ha amado Jesús; debeser el hermano universal (cf. RM89). Esta caridad para contodos “que se inspira en la caridad misma de Cristo y que estáhecha de atenciónternuracompasiónacogidadisponibilidadinterés por los problemas de la gente”es fuente del celoy de todas las expresiones de la misiónincluido el diálogo(cf. RM89).

5.4 Discernimiento

Una actitud necesariapara vivir hoy la misión en general y el diálogo en particularparece ser el discernimiento que no hay que separar del celo como parresía.Cómo amar concretamente al no cristiano por el cual murióCristo exige discernimientoes decirel descubrimiento de cómoel Espíritu actúa y se manifiesta en élpara insertarsecomo cooperadores en su acción salvífica. La misiónen efectoy en ella el diálogono es obra ante todo humanaes decirfruto de nuestras estrategias sino que es obra del mismo Espírituprotagonistaes decirautor principal de la obra salvífica17.

Conclusión
Cómo favorecery cómo educar al diálogo auténtico es tarea de lospastores en los diferentes niveles. Es consolador señalar que nose trata de inventar nuevas visiones y nuevas estrategiassino de ira lo esencial de nuestro ser cristiano. En esta perspectivael diálogono es sólo el ensanchamiento de los horizontes y de las finalidadesde la misión (cf. RM20. 57)es también la profundizaciónde la espiritualidad cristiana.
Fuentes:

- Pontificio Consejo para el DiálogoInterreligioso: Il dialogo interreligioso del Magistero Pontificio(documentos 1963-1993) por Francesco Gioia. Librería EditriceVaticanaRoma1994.

- FABC: For all the peoples of Asia. TheChurch in Asia: Asian Bishops’ Statements on MissionCommunityand Mission. Manilavol. I1984; vol. II1997.

Abreviaturas:

DA= Dialogo e AnnuncioPontificioConsejo para el diálogo1991.
DM= Dialogo e MissioneSecretariatus pro non-Chiristianis1984.
GS= Gaudium et SpesConc. Vat. II11965.
NA= Nostra AetateConc. Vat. II1965.
RM= Redemptoris MissioEncíclica misionera de Juan PabloII1990.

Notas::

1Pablo VI: Ecclesiamsuamen el ‘Osservatore Romano’10-11 de agosto1964texto latinonos. 60-122.
2Secretariado paralos no cristianos1984: Dialogo e Missione en GioiaIl dialogointerreligiosopágs. 642-659.
3 Pontificio Consejopara el Diálogo Interreligioso: Asamblea plenaria20-24 de noviembre1995en Pro DialogoBulletin 921996/2.
4No entramos aquíen la cuestión de la búsqueda existencial del Absoluto enel budismo ni en la religiosidad popular de los budistas que veneran divinidadesdiferentes.
5Un documento dela comisión teológica de la FABC: Asian Christian perspectiveson Harmonyabril 1995 en For all the Peoples of Asiavol.2. págs. 229-298. El sector para el diálogo de la FABC haconsiderado en diversas reuniones internacionales el tema de la armoníaen las diferentes religiones en Asia: budismohinduismoislamconfucionismotaoísmo: cf. BIRA V/1 ib. págs. 143-177. Pienso que hayque subrayar también las exigencias del diálogo propiasde la persona humanalo que ha estado hecho por la tradición occidentaljudeo-cristiana.
6Pablo VIaudienciageneral12 de enero 1972en Gioia: Il dialogo interreligiosopágs. 191-195; Evangelii Nuntiandi53ib. 70-77.
7. Los aspectosindicados en esta parte han estado puestos en evidencia en algunos encuentrosdel Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso con los consultoresromanos. Los documentos de base han estado presentados por F. Machadopara el hinduismoD. Isizoh para las religiones tradicionales africanasy por E. Renaud para el islam.
8Pablo VI: Ecclesiamsuamnº 72.
9Juan Pablo II:Redemptoris Missio. El capítulo segundo está dedicadoal Padre ypor tantoal Reino de Diosnos. 12-20.
10Por esto precisamentela FABC ha desarrollado la teología del Reinocontribuyendo muchoa la comprensión de la misión eclesial. Su instituto parael Diálogo interreligiosoBIRAha profundizado más eneste aspecto. La encíclica misionera de Juan Pablo II lo ha tenidoen cuenta ampliamenteintegrando la noción del Reino en la comprensiónde la Iglesia y de su misión. Del Reino ha desarrollado despuéstodas las dimensiones y acepcionessin limitarse al Reino como realidadextraeclesial. La Redemptoris Missio da así cinco acepcionesdel Reino: como designio del Padrecomo realidad escatológicacomo realización plena en Cristocomo cumplimiento de la Iglesiacomo extensión extraeclesial. Ha recordado después los lazosentre Reino e Iglesia. Creo que esta extensión de la comprensiónde Reino incide positivamente en el diálogohaciendo ver su relaciónno sólo con las positivas contribuciones socio-religiosassinotambién con la salvación escatológica. El diálogode la Iglesia se hace fuerza que empuja hacia el Reino escatológico.De esta manera se ve cómo la Iglesia sea sacramento de salvaciónpara todosy cómo también el diálogo interreligiosopueda llegar a ser diálogo de salvación.
11Juan Pablo II:Redemptoris Missio. El capítulo primero está dedicadoa Jesucristo único Salvadornos. 4-11.
12Juan Pablo II:Redemptoris Missio. Éste es el título y el tema delcapítulo terceronos. 21-30.
13La FABC recuerdael ejemplo paradigmático de Jesús. Cf. Final Statementof the Sixth FABC Plenary Session en Manila1966en vol. IIpágs.6-10
14 Segunda asambleaespecial extraordinaria. Informe final IIC. 2.
15Los documentosde la FABC recuerdan esta doble exigencia. Cf. OESC: Dialogue betweenfaith and Cultures in Asiaen vol. IIpágs. 23-24.
16. Cf. RedemptorisMissionos. 55-57; Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso:Dialogo e Annuncio 1991en Gioiapágs. 696-741.
17 Un estudio recientede los teólogos de la FABC es un ejemplo de discernimiento. Cf.The Spirit at work in Asia Today en documentos de la FABCnº81pág. 96.

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