Este
documento es una síntesis de las respuestas al Cuestionario dirigido a todos
los oblatos con miras al Capítulo general (Cuestionario 1); a los oblatos en
sus cinco primeros años de ministerio (Cuestionario 2); y a los oblatos en formación
primera (Cuestionario 3). El porcentaje de participación en esta consulta ha
sido muy alto y damos las gracias aquí a todos los que han tomado parte. Esta
síntesis trata de ‘hacer justicia’ al mayor número de respuestas posible, procurando
al mismo tiempo que no sea una simple acumulación de informaciones. Por eso
su contenido se ha dispuesto de tal modo que ofrezca un conjunto coherente,
con el riesgo de perder un tanto la espontaneidad original de las expresiones.
El documento se compone de 4 partes:
I.
Síntesis de las respuestas al Cuestionario 1
II.
Elementos importantes con miras al Capítulo general
III.
Síntesis de las respuestas al Cuestionario 2
IV.
Síntesis de las respuestas al Cuestionario 3
Este
documento tiene el objetivo de contribuir a la reflexión preparatoria al Capítulo
y no tiene carácter oficial. En la segunda parte se proponen 10 (diez) elementos
importantes que se relacionan con el contenido y las prioridades expresadas
principalmente en las respuestas al Cuestionario 1 y, en menor medida, las que
responden al cuestionario 2 y 3. Estos elementos importantes van acompañados
de preguntas que podrán, llegado el caso, ayudar a proseguir la reflexión tanto
comunitaria como personal.
El
documento en su conjunto no es, por tanto, una nueva consulta y la comisión
precapitular no espera ninguna respuesta en esta etapa de la preparación al
Capítulo. Sin embargo, toda contribución a la reflexión preparatoria al
Capítulo será bienvenida. Una forma especial de hacer llegar al Capítulo estas
nuevas reflexiones sería presentarlas a los capitulares que van a ser pronto
elegidos.
I. Síntesis de las respuestas al Cuestionario
1
Pregunta
1: Mencionen 3 ó 4 campos entre los más significativos donde
piensan que, como entidad oblata, ustedes responden adecuadamente a las necesidades
misioneras de su sociedad y de su situación eclesial local.
· Presencia y ministerio
entre los más pobres y abandonados
Es
el campo más mencionado. Los compromisos descritos aquí son muy variados. Se
efectúan, en su gran mayoría, dentro del marco eclesial local o a partir de
éste (parroquia, diócesis, capellanía, peregrinación, etc...), pero a veces
también de forma independiente o en relativa autonomía.
Algunos
ministerios entre los mencionados más a menudo:
-
Ministerio con inmigrantes, gente desplazada o refugiados, sin documentos;
-
Participación en la vida de los más pobres y en su lucha por más justicia en
la solidaridad;
-
Ministerio de reconciliación con las víctimas (guerras, conflictos, situaciones
de injusticia).
-
Acogida y acompañamiento de los marginados, parados, jóvenes desorientados,
gente de la noche;
-
Visita y ayuda a los presos;
-
Visita y ayuda a los enfermos (especialmente de sida) en los centros hospitalarios
o a domicilio; los leprosos; ministerio con personas ancianas o minusválidos.
-
Compromiso en proyectos de desarrollo y de promoción humana;
-
Obras de beneficencia y de urgencia con los más necesitados.
-
Ministerio en lugares de búsqueda de sentido como las peregrinaciones.
Estas
numerosas actividades son prueba de una creatividad, audacia y generosidad impresionantes.
Surgen, sin embargo, interrogantes que se refieren, por una parte, al poco compromiso
comunitario de conjunto por la justicia con miras a una transformación de las
estructuras de nuestras sociedades que generan o mantienen las situaciones de
pobreza, y, por otra, al estilo de vida de los oblatos al servicio de los pobres.
Algunos lo expresan de forma radical: “¿Somos una Iglesia pobre al servicio
de los pobres o apóstoles instalados que van de visita a los pobres?”.
· Ministerio parroquial
y servicio a las comunidades cristianas
En
todas las regiones, es el campo donde se encuentra el mayor número de oblatos.
Las respuestas dejan, sin embargo, entrever situaciones un poco diversas. Algunos
lamentan que los oblatos sean a veces como prisioneros de las parroquias en
entidades que llegaron a ser verdaderas “diócesis oblatas”. De lo que resulta
una confusión entre la vocación de sacerdote diocesano y de misionero religioso
oblato. En tales situaciones, los oblatos pierden pronto su disponibilidad para
responder a las nuevas necesidades misioneras.
Este
campo de la pastoral parroquial es tenido por muchos como respuesta a las necesidades
misioneras actuales principalmente a causa del lugar del trabajo pastoral y
de las actividades que se llevan a cabo.
Algunas
expresiones entre las más frecuentes:
-
Elección deliberada de las parroquias en las zonas más pobres y a las que menos
llega la Iglesia local;
-
Voluntad de no aislarse en el “servicio público de religión”, sino hacer de
la parroquia un espacio de renovación espiritual, de encuentro en y por la paz;
hacer de ella “núcleos espirituales y misioneros aptos para la acogida y el
acompañamiento de las personas vengan de donde vengan”; hacer de ella “comunidades”
que actualizan el Reino de Dios que viene;
-
Formación de los laicos y compartir responsabilidades pastorales con ellos;
-
Formación de catequistas y otros responsables en pastoral.
-
Evangelización de adolescentes y de adultos ya bautizados (en las sociedades
secularizadas y donde ha prevalecido una cristianización de masa abandonando
toda preparación antes del bautismo);
-
Atención particular a los jóvenes, a la preparación al matrimonio, a la pastoral
de las parejas y de la familia;
-
Acompañamiento de los movimientos de acción católica y otros movimientos /grupos
que surgen de la estructura eclesial y de sus servicios en diversos niveles.
-
Misiones parroquiales, misiones populares;
-
Animación de peregrinaciones y predicación de retiros parroquiales.
-
Fundación de la Iglesia local y establecimiento de las estructuras parroquiales
o incluso diocesanas (en algunos lugares solamente);
-
Promoción de las vocaciones para el clero local.
· Apertura de nuevas
misiones
Citado
por algunas entidades, este campo expresa bien su preocupación por estar atentos
y responder juntos a las necesidades misioneras más allá de sus fronteras. Se
señalan aquí algunas características:
-
Estas nuevas fundaciones son el resultado de un largo proceso de maduración;
-
Estas “misiones” son abiertas y llevadas a costa de grandes sacrificios en personal
y en recursos materiales;
-
Se trata lo más a menudo de una obra común donde se expresa la solidaridad entre
varias entidades que no pertenecen siempre a la misma Región; se trata tanto
de “misión ad altera” (es decir, a otros/as) como de “misión ad extra”
(tal como se hizo en un pasado aún reciente).
Estas
actitudes de apertura y de solidaridad contrastan singularmente con los lamentos
a menudo expresados en otras respuestas concernientes a la “falta de apertura”
de algunas entidades. Relacionado con esta falta de apertura, varios plantean
el problema de las obediencias (particularmente la primera) donde la Provincia
madre tiene muy a menudo la prioridad. De modo bastante general se expresa el
deseo de más interdependencia y de contribución entre las entidades en la Congregación.
Otros
campos menos frecuentemente citados
Pastoral
de la juventud: Aunque citado como actividad dentro del marco eclesial (parroquia,
diócesis, interdiocesano), este apostolado, querido por el Fundador, lo es mucho
menos como ministerio específicamente oblato. Todos los que trabajan en él subrayan
sus exigencias: calidad de acogida, de respeto, de escucha; “arriesgarse a vivir
la fraternidad con los jóvenes y atreverse a proponerles a Jesucristo como su
Salvador”...
Formación
de los oblatos y del clero diocesano.
Pastoral
de los medios de comunicación.
Diálogo
interreligioso.
Testimonio
de vida de oración y de comunidad por los oblatos de edad.
Pregunta
2: ¿Cuáles son, a su modo de ver, los dos o tres factores que les
impiden responder de forma adecuada a las necesidades misioneras de su sociedad
y de su Iglesia local?
Para
mayor claridad en la exposición se distinguirán aquí los factores externos (provenientes
de la sociedad y de la Iglesia local) de los factores internos (provenientes
de la Congregación/comunidad local y de las personas).
q
Factores externos: sociedad y eclesiales
Sociedad/situación
social
Las
situaciones más abajo indicadas aparecen a la vez como obstáculos y desafíos
a los que los oblatos han de hacer frente. El fenómeno de la “globalización”
poco citado formalmente en las respuestas está, sin embargo, presente; se percibe
ante todo no como un obstáculo o un enemigo, sino más bien como la infraestructura
de todo apostolado hoy.
-
Situaciones de violencia: Conflictos armados que provocan la inseguridad
general, desplazamientos de población e inestabilidad de las familias, situaciones
todas que hacen imposibles en muchos casos las actividades pastorales, incluso
la formación de los oblatos en el mismo lugar; reacciones de agresividad entre
las religiones o entre grupos religiosos
(que
hacen el diálogo interreligioso tanto más difícil).
-
Situaciones de pobreza y de rápida transformación económica: Agravación
de la pobreza hasta situaciones de miseria muy patente en los lugares de apostolado;
carácter pandémico del sida /VIH y sus consecuencias en las sociedades afectadas
por la epidemia; precariedad del empleo y aumento del número de parados; globalización
del modelo capitalista liberal (principalmente norteamericano) que tiende a
convertirse en el modelo único que provoca la ruptura de los marcos de vida,
que impone su ley y lleva consigo la desaparición de las tradiciones y sabiduría
locales; complejidad de las situaciones humanas y sociales en general.
-
Situación de secularización: Avance de la secularización entre los jóvenes
en las familias, las escuelas; constatación de un “catolicismo que estaría en
fase terminal” en algunas regiones del hemisferio norte donde la voz de la Iglesia
ya no es tanto impugnada como considerada anticuada; vuelta a lo religioso bajo
una forma de “trascendencia sin Dios” y aumento de las sectas.
-
Situación política inestable o difícil: Incapacidad o no voluntad de
los gobiernos y de los elegidos locales para llevar los asuntos del país; corrupción
y situaciones de no derecho; ausencia de infraestructuras; actitud negativa
o incluso agresiva de algunos regímenes con respecto a la religión en general
y a la Iglesia católica en particular.
Iglesia/situación
eclesial
-
Abandono o retroceso con relación a las perspectivas del Vaticano II; poca atención
a las orientaciones de las conferencias episcopales regionales; elección escandalosa
de obispos conservadores;
-
Dificultades con la Iglesia local (sobre todo su jerarquía) que privilegia su
autoridad, sus intereses y sus necesidades territoriales; el no respeto a los
contratos pasados entre las diócesis y la Congregación;
-
Dificultades en las relaciones con “una Iglesia local que aparece a menudo como
una Iglesia establecida, replegada en asuntos internos”; la vuelta pronunciada
al clericalismo, a lo jurídico”; el apoyo a los institutos y movimientos netamente
conservadores;
-
Retroceso de la reflexión de fe – apoyo dado a los movimientos de fuerte componente
emocional;
-
Dificultades provenientes de las crisis y los escándalos que afectan a toda
la Iglesia y la hacen menos creíble.
q Factores internos:
colectivos e individuales
Se
pueden distinguir tres series de respuestas: La primera, la más importante,
concierne a la falta de personal; la segunda, a la falta de “perspectiva” y
de algunas cualidades; la tercera, por último, a los medios materiales/financieros.
Falta
de personal
-
Una falta de personal que impide renovar e incluso, en varios lugares, atender
a las necesidades existentes.
Es
el factor más citado, particularmente, pero no únicamente, por las entidades
del hemisferio norte. Hay unanimidad en constatar un cambio en la distribución
de los oblatos en la Congregación y del desequilibrio que se hará aún más sentir
en los años venideros: las vocaciones y las fuerzas vivas se encuentran sobre
todo en el Sur/Sur-Este así como en Europa central y oriental, mientras que
varias entidades del Norte/Norte-Oeste están casi en “vías de desaparición”;
“nuevos centros” emergen en la Congregación.
-
Tirantez entre la reducción del personal y una pastoral misionera extensiva;
“ya no se da abasto en nuestra dispersión y en la multiplicación de las pequeñas
entidades”.
Falta
de perspectiva y de algunas cualidades
-
Falta de discernimiento comunitario, de perspectiva común y de estrategia adecuada
tanto en el plano de las entidades como en el regional y general; muchas respuestas
no dejan de sopesar esta falta de perspectiva y de estrategia comunes con una
tendencia pronunciada hacia el individualismo en los compromisos apostólicos;
-
Falta de perspectiva común y colaboración entre oblatos dentro de una misma
comunidad; a veces incluso un repliegue en sí, conflictos generacionales, reacciones
de “racismo” y una difícil transmisión de poder a la generación siguiente;
-
Falta de disponibilidad, de celo apostólico, de audacia; mediocridad de la vida
espiritual; desaliento a causa de los escándalos y de los hermanos que se van;
-
Falta de programación para la formación permanente en el ámbito de las entidades,
pero también pereza intelectual de los individuos.
Falta
de medios materiales
-
Medios materiales/financieros insuficientes: bastante mencionado sobre todo
por las entidades del hemisferio sur (cf. respuestas a las preguntas 3 y 5).
Pregunta
3: Forman una entidad oblata en una Congregación con las dimensiones
del mundo, compuesta por más de 65 entidades vinculadas entre sí por las mismas
responsabilidades. ¿Cuáles son, a su modo de ver, las cuestiones prácticas
que emergen de una tal situación de interdependencia?
Se
subrayan especialmente y por orden de prioridad cuatro cuestiones prácticas:
Apertura y colaboración entre las entidades oblatas (en particular dentro de
una misma Región); mayor solidaridad económica y más real; la formación en contexto
internacional y, por último, la comunicación.
· Colaboración entre
las entidades oblatas y gobierno de la Congregación
Muchos
desean una mayor apertura y mejor colaboración entre las entidades dentro de
las Regiones e incluso en el ámbito interregional para responder a la situación
misionera de hoy. Está claro que no todas las entidades están en la misma fase
y existen ya algunas comunidades internacionales que viven con gozo y éxito
la internacionalidad desde hace varios años. Sin embargo, muchos lamentan aún
la falta de apertura y desean un cambio de actitud así como una reevaluación
de las estructuras de la Congregación y de su gobierno. Se pueden distinguir
aquí 2 series de respuestas, una concerniente a las actitudes y otra a las estructuras
de la Congregación:
Las
actitudes
-
Necesidad de más espíritu misionero ;
-
Aprender a acoger al otro en su diferencia; “aprender la internacionalidad en
lo cotidiano” viviendo en el seno de comunidades pluriétnicas, internacionales;
acoger las diversas maneras de vivir los valores oblatos;
-
Muchas entidades evolucionan todavía aisladas y se presentan incluso a veces
como “diócesis oblatas”. Habría que recibir a más oblatos del exterior y enviar
hacia otras entidades. Los oblatos en formación primera se expresan de modo
directo: “¿Por qué las primeras obediencias son siempre para la Provincia de
origen?”. “¡Entre nosotros, algunos jóvenes entran en los oblatos con la única
intención de quedarse en la Provincia o en su diócesis de origen!”.
Las
estructuras
-
Crear más comunidades pluriétnicas, internacionales;
-
Mantener los encuentros interprovinciales; prestar más atención a lo que sucede
en la Región o subregión;
-
Llevar a cabo una reforma de la Región, de su estatuto, de sus estructuras y
de su funcionamiento; ¿Cuál es el papel de los consejeros generales para las
Regiones?;
-
Llevar a cabo una “reforma en el gobierno de la Congregación sentido como muy
lento y muy alejado de la vida de las entidades”.
Algunas
expresiones más radicales, pero raras, van más lejos en su propuesta para paliar
en el inmovilismo o en la lentitud de los cambios esperados:
-
Hay que poner remedio a la extensión geográfica y a la multiplicación de entidades
muy pequeñas; a este respecto, se desea la intervención del gobierno central:
“¡A Roma corresponde decidir el camino a seguir: digamos, cerrar o abrir, lograr
intercambios de personal y el compartir financiero...!”.
· Por una mayor
solidaridad económica
Segunda
cuestión práctica planteada por la interdependencia: la solidaridad económica.
Muchas son las expresiones en favor de una solidaridad efectiva entre las entidades
oblatas, es decir, una mayor solidaridad financiera/material de los centros
tradicionales hacia los centros emergentes de la Congregación sin por ello generar
o mantener la dependencia. Aquí tampoco se puede generalizar porque existe ya
un compartir generoso por parte de algunas entidades del hemisferio norte que
también experimentan dificultades presupuestarias reales. Sin embargo, el deseo
de compartir es expresado masivamente por las entidades del hemisferio sur:
-
Redistribución y participación en los medios para vivir, para formarse y cuidar
de la salud;
-
Financiación de algunos proyectos urgentes para el apostolado como los vehículos
o los medios de comunicación.
Hay
que señalar, sin embargo, algunas advertencias importantes provenientes de estas
mismas entidades:
-
“La solidaridad económica es una buena cosa, pero corre el riesgo de encerrarnos
en un sistema de dependencia (que es encerrarnos más en el sistema capitalista).”
-
“Por cierto, los intercambios son ventajosos en el plano económico (para la
entidad/Región que recibe), pero esta entidad/Región corre el riesgo de no autofinanciarse
nunca.”
· La formación en
contexto internacional
La
tercera cuestión abordada más frecuentemente concierne a la formación en contexto
internacional. Algunas casas de formación viven la internacionalidad desde hace
ya mucho tiempo, otras están en los comienzos, otras, por último, la desean.
Tres puntos se subrayan más especialmente: Relación entre carácter internacional
y contextual en la formación, interdependencia en el ámbito regional, y algunos
puntos concretos:
Internacional
– local/contextual
-
Internacional no significa uniformidad o relación en sentido único de la periferia
hacia un solo centro: “¡Que las tradiciones y sabiduría locales se integren
mejor y se respeten en todas las fases de la formación!”; encontrar nuevos criterios
para la formación en contexto pluriétnico internacional; efectuar una reevaluación
de los programas de la formación primera y permanente, de los directorios y
de las normas generales para la formación;
-
Garantizar la preparación de formadores competentes en número suficiente para
establecer este equilibrio en la formación entre internacionalidad y contextualidad.
Interdependencia
-
Deseos de intercambios de formadores y de formandos, sobre todo dentro de una
misma Región, pero también más allá;
-
Reagrupamiento y unificación de las casas de formación: Esto permitiría una
mayor eficacia de trabajo para los formadores que son pocos, una mayor apertura
para los oblatos en formación así como un compartir financiero más real. Esta
reagrupación podría realizarse sobre todo en el ámbito de la Región o de la
subregión.
Algunos
puntos concretos
-
Intensificar el estudio de las lenguas extranjeras durante la formación primera;
-
Esforzarse en “coordinar mejor la formación y las estrategias misioneras desplegadas
en las entidades de una misma Región”;
-
Crear espacios comunes (internacionales) para la formación permanente (teología,
misionología, finanzas);
-
Tener en perspectiva la creación de un grupo internacional de teólogos oblatos.
Mejorar
la comunicación
Mejorar
la comunicación dentro de la Congregación (entre las personas, las comunidades,
las entidades y por parte del gobierno central mismo),
-
Para facilitar la misión y la animación de la Congregación en su conjunto;
-
Para estar más atentos a todo lo que tiene relación con el ministerio por la
Justicia, la Paz y la Salvaguardia de la creación; para ser más eficaces en
hacer oír nuestra “voz colectiva”;
-
Para hacer circular las informaciones y las experiencias a través de la Congregación;
para una mejor atención y utilización de la documentación ya existente.
Pregunta
4: ¿Cuáles serían sus sugerencias para que se prosiga, en continuidad
con el Capítulo general de 1998, el movimiento en favor de una participación
de los laicos en el carisma oblato?
Todas
las respuestas, sin excepción, están en favor del movimiento de los “laicos
asociados” en continuidad con el Capítulo general de 1998. Sin embargo, surge
un problema real a propósito de la identidad de estos “laicos asociados”: ¿Quiénes
son? ¿A quiénes se designa por este nombre? Muchos se lamentan de la imprecisión
de estos términos, y no se pronuncian. Otros piden expresamente que “nos entendamos
mejor sobre una definición de los ‘laicos asociados’ así como sobre los fines
perseguidos por este movimiento”.
Dos
escollos importantes se señalan en muchas respuestas:
-
Evitar una clericalización; “procurar no hacer de ellos semioblatos y herederos
de nuestras estructuras”;
-
Procurar no ir demasiado rápido hacia una centralización que aparece en muchos
aspectos inoportuna.
En
la misma línea, muchos se expresan en favor de proseguir este movimiento
de los laicos privilegiando el “local” y el respeto por las iniciativas que
vienen de los laicos mismos. Subrayan tres cosas:
-
Que la participación de los laicos se desarrolle por de pronto en el plano local
a partir de las comunidades que existen; que “se privilegien las relaciones
fraternas como punto de partida”;
-
Que se favorezcan diversas formas de asociaciones en el apostolado y en el carisma
oblato; que se programen encuentros en el ámbito local, subregional y regional
(respetando el primer punto); “que los laicos se encarguen, en sus iniciativas,
de vivir el carisma oblato. La jerarquía ha querido muy a menudo dirigirlo todo...
Tenemos los oblatos que aprender a escuchar y trabajar con los laicos sin fijar
de antemano estructuras.”
-
Sería preciso que “ nosotros (los oblatos) cambiemos nuestras actitudes con
los laicos, que aprendamos a colaborar con ellos, que nos renovemos en nuestra
eclesiología”.
En
contraste, algunos estiman que habría que
-
Estructurar el apostolado de los laicos; coordinar sus actividades; asegurar
su formación proporcionándoles documentos y el acompañamiento necesario; “crear
un organismo central de comunión, de formación y de aliento”;
-
Redactar un estatuto/directorio para definir el tipo de participación de los
laicos en el carisma oblato para el conjunto de la Congregación.
Más
allá de las divergencia de enfoque que podrían por otra parte revelarse
complementarias, se encuentran en las respuestas algunas propuestas concretas
para que se prosiga el movimiento de participación de los laicos en el carisma
oblato. Algunas expresiones entre otras:
-
Dar a conocer mejor y utilizar lo que se ha realizado ya (por ejemplo, el congreso
de Aix, otros encuentros...);
-
Dar pruebas de mayor audacia para actualizar y dar a conocer el “testamento
espiritual” de san Eugenio de Mazenod;
-
“Pasar de las declaraciones a la acción”; confiar responsabilidades efectivas
a los laicos; hacerles participar realmente en nuestras decisiones pastorales
(sin olvidar a los jóvenes, las familias, las parejas).”
Algunas iniciativas más precisas:
-
Dar mayor importancia a las fiestas oblatas en nuestro campo de apostolado;
-
Dar “color oblato” a los grupos y movimientos que existen ya;
-
Invitar a los laicos a participar en la semana oblata de oración;
-
Compartir con ellos la Palabra de Dios, la acción solidaria, la contemplación;
-
Proponer, donde es posible, una comunión de vida (momentos de vida comunitaria).
Hay
sólo una propuesta en favor de la presencia de los laicos asociados en el próximo
Capítulo general.
Pregunta
5: Indiquen cualquier otra cuestión que les gustaría proponer a la consideración
del próximo Capítulo general.
Se
han mencionado unas cuarenta “cuestiones” en las respuestas al Cuestionario
1-2-3, muchas coincidiendo con los temas ya abordados en las respuestas a las
preguntas 1 a 4. La lista de más abajo reagrupa también algunas respuestas a
la pregunta 3 de los Cuestionarios 2 y 3; respeta las prioridades expresadas
en las respuestas (1= la más frecuentemente mencionada; 12 = mencionada una
sola vez).
Formación:
Reevaluarla en su conjunto; las vocaciones tardías.
Los
Hermanos: Su vocación y formación; tomar en serio la elección de la vocación
de Hermano oblato sin ver en ella una desvalorización del sacerdocio o una
laguna en la formación dada; reconocer mejor el lugar y el papel de los hermanos
en la Congregación.
El
proyecto inmensa esperanza: “Hacer aterrizar el proyecto inmensa esperanza”;
compartir sus frutos en el plano regional y del conjunto de la Congregación.
Las
finanzas: ¿La situación y el futuro de la Congregación? ¿Qué estrategia
para una mayor solidaridad que anime a la responsabilidad y lleve a la autosuficiencia?
Estilo
de vida y testimonio de los oblatos en comunidades.
Espiritualidad
oblata y vida espiritual de los oblatos.
Reforma
del gobierno en la Congregación.
Ministerio
de JPSC y diálogo interreligioso: darle un nuevo impulso.
Medios
de comunicación dentro de la Congregación.
Misión
en un mundo secularizado/posmoderno/global.
Identificar
los nuevos pobres y desarrollar una gran apertura misionera.
II. Algunos elementos importantes con
miras al Capítulo
Diez
(10) temas importantes se proponen en esta segunda parte del documento. Cada
elemento va acompañado de una o varias preguntas que podrán, llegado el caso,
ayudar a proseguir la reflexión tanto comunitaria como personal. Sin embargo,
no se trata de una nueva consulta y la comisión precapitular no espera ninguna
respuesta (cf. Introducción: “Composición y fin del documento”).
§ Ministerio parroquial
y carisma oblato
El
ministerio parroquial sigue siendo el principal lugar de influencia y campo
de actividades apostólicas para la mayoría de los oblatos. Es forzoso constatar
a un mismo tiempo que la fase llamada de “plantación de la Iglesia” se ha terminado
prácticamente, habiéndose alcanzado globalmente sus fines. Una tal situación
¿no pide nuevas decisiones?
¿Deberían
los oblatos, en fidelidad a su carisma, dejar el ministerio parroquial y arriesgarse
más en otros ministerios más especializados? ¿Deben continuar considerándose
ante todo como los “hombres del obispo” que no solamente fundan sino que mantienen
aún las parroquias, dejando en la sombra su carisma oblato? ¿No están llamados
a buscar nuevas estrategias, en fidelidad al carisma oblato, para acompañar
a estas comunidades cristianas a fin de que lleguen a ser más proféticas y misioneras?
§ Un cambio demográfico
y sus consecuencias
La
Congregación sabe de cambios demográficos importantes: Nuevos centros surgen
en el Sur/Sur-Este así como en Europa central y oriental mientras que el personal
disminuye rápidamente en los centros tradicionales de la zona Norte/Norte-Oeste,
donde se encuentran aún los recursos materiales. Tales condiciones hacen previsible
y normal una transmisión de poder hacia la generación que viene de los oblatos,
muy especialmente en estos nuevos centros emergentes de la Congregación.
¿Qué
retos se derivan de tal constatación? ¿Cuáles son sus consecuencias en cuanto
al paso de poderes a la generación que viene y a la formación en las responsabilidades?
¿Qué actitudes impiden una transmisión real de las responsabilidades y a qué
conversión somos invitados para facilitarla?
§ Interdependencia
En
el conjunto de las respuestas al Cuestionario con miras al Capítulo se hace
una llamada a más apertura, más intercambios y participación en todos los niveles
de la Congregación que aparece cada vez más como una realidad que presenta muchos
aspectos, es compleja e interdependiente. La Congregación no es una cantidad
de entidades que sólo serían las emanaciones de un único centro.
Para
llevar a cabo una participación real en la interdependencia, se desean mayor
apertura de espíritu así como una manera de ver más atenta y respetuosa de esta
complejidad. ¿Cómo crecer en nuestra capacidad para ‘administrar’ la tensión
entre lo “central” y lo “local”? ¿Cómo lograr esta apertura y este compartir,
concretamente y con éxito, en todos los niveles de la Congregación?
§ Entre los pobres
– con los pobres
Oblatos
misioneros, nos reconocemos como “enviados para evangelizar a los pobres”, para
permanecer y trabajar allí donde viven y luchan los pobres.
¿Somos,
por nuestra vida y nuestro ministerio, agentes de transformación de sus condiciones
de vida social y religiosa, y testigos de una opción de vida “por el Reino”?
¿Somos despertadores y portadores de esperanza en estos lugares donde viven
y luchan los pobres, o bien vamos a menudo a ellos como apóstoles tranquilos
y satisfechos de nuestra caridad humanitaria? ¿Invitamos suficientemente a los
laicos, a aquellos con quienes trabajamos y a aquellos que, gracias a nosotros,
ocupan responsabilidades importantes en sus sociedades, a tomar partido por
los pobres?
§ Ministerio de
la caridad y la justicia
Los
oblatos se entregaron masivamente al servicio de los más pobres con mucha generosidad,
creatividad y audacia. Algunos se comprometieron también en un ministerio de
transformación de las estructuras de sus sociedades locales que generan a menudo
o agravan estas situaciones de pobreza. Pero, en la mayor parte de los casos,
son sólo iniciativas individuales.
¿Qué
estrategias emplear para que estos compromisos “personales” lleguen a ser más
frecuentemente compromisos y acciones “conjuntas”?
§ Por una reforma
del gobierno de la Congregación
Una
reforma del gobierno de la Congregación (estructuras y forma de gobernar) para
un mejor servicio de la misión en un mundo que cambia rápidamente: ¿Cómo llegar
a un sistema y a un modo de gobierno que esté más cerca de la vida de las entidades
oblatas y sea más eficaz en su administración?
Habida
cuenta de los cambios demográficos y de la existencia de nuevos centros emergentes
en la Congregación, ¿cómo proyectar una reforma de las Regiones: su número y
su estatuto, su papel y su funcionamiento?
El
estatuto actual de los consejeros generales ¿les permite una eficacia real?
¿Es necesario pensar en una redefinición de su papel?
§ Formación e internacionalidad
Las
casas de formación y las entidades oblatas, en su gran mayoría, se pronuncian
por un mayor respeto y una mejor integración de las tradiciones y sabiduría
locales en todas las fases de la formación. Desean también para ellas una mayor
apertura a la riqueza que representa el carácter internacional de la Congregación.
Se imponen al parecer condiciones para lograr tal objetivo:
-
Disponer de un número suficiente de formadores competentes;
-
Mayor cooperación entre las entidades de una misma Región e incluso entre Regiones;
-
Garantizar una mejor distribución de los recursos materiales cuya escasez es
sentida particularmente en los nuevos centros emergentes de la Congregación.
¿Qué
estrategias emplear para lograr este objetivo?
§ Los Hermanos
Testigo
de la fraternidad evangélica y libre con relación al estatuto clerical, el Hermano
oblato, misionero y religioso, aparece frecuentemente más en condiciones de
atestiguar la identidad oblata y de responder a las necesidades misioneras en
el mundo de hoy.
Tomando
en cuenta seriamente una tal situación, ¿qué hacer (y cómo hacerlo) para promover
la vocación del Hermano oblato, garantizar su formación y reconocer mejor su
lugar y su papel en la Congregación?
§ Finanzas
El
compartir financiero entre los centros tradicionales y los nuevos centros emergentes
de la Congregación es ya una realidad; por otra parte, la solidaridad entre
entidades oblatas ha tenido siempre lugar y sigue efectuándose bajo diferentes
formas. Claras indicaciones muestran que esta forma de proceder, en su forma
actual, es apenas pertinente en vista de los cambios demográficos que experimenta
la Congregación.
¿No
ha llegado el momento de poner en práctica un compartir más sano que favorezca
la autosuficiencia, anime a la responsabilidad y prometa una gestión mejor de
los recursos de la Congregación en todos los niveles?
Ministerios
especializados
Ejercidos
a menudo por muchos oblatos en el marco de la pastoral parroquial, pero menos
frecuentemente a tiempo completo por falta de personal o falta de tiempo, son
muchos los ministerios que pueden calificarse de “especializados”: movimientos
de acción católica, pastoral de la juventud, formación de los laicos y colaboración
con ellos; pastoral de los medios de comunicación; pastoral de los emigrantes;
ministerio de reconciliación con las víctimas de los conflictos; pastoral de
las cárceles; diálogo interreligioso; ministerio entre los enfermos del sida/
VIH, leprosos, minusválidos, etc. Se citan en la síntesis de las respuestas
a la primera pregunta del Cuestionario 1.
¿Habría
que darles más importancia, más tiempo y dedicar a ellos más personal? ¿Qué
estrategias emplear en este campo?
III. Síntesis de las respuestas al Cuestionario
2 (Oblatos
en sus 5 primeros años de ministerio)
Pregunta
1: Durante estos 5 primeros años de ministerio, ¿se han sentido estimulados
a llevar a la acción un celo apostólico siempre renovado, o bien encuentran
que esta experiencia no es bastante “misionera”?
Todos
reconocen haberse sentido estimulados durante sus 5 primeros años de ministerio.
Este reto es vivido de diversas maneras que se pueden reagrupar en tres puntos:
tiempo de creatividad, de integración en la vida apostólica a tiempo pleno,
tiempo de prueba en la fidelidad.
-
Reto de ser innovador, de no sentirse satisfecho del statu quo, de ser
“audaz incluso cuando la situación parece cerrada o cuando la comunidad oblata
apenas es ‘portadora’ durante este primer período de ministerio”; el riesgo
es grande de querer hacer demasiado y de venirse abajo con tantas actividades;
-
Reto de la integración en la vida activa en un mundo que cambia rápidamente:
puntos de referencia, mentalidades, ideologías, creencias; desafío de la aculturación:
aprendizaje de lenguas, acoger las diferencias culturales; aceptar los límites
de la formación recibida, aprender a estar y a escuchar; reto de “cuestionarse,
de asumir su vida, de ser responsable, de adquirir el sentido del trabajo, del
esfuerzo y del trabajo productivo (todas las cosas de que se habla tan poco
en la formación primera)”; aprender a vivir con hermanos oblatos mayores;
-
Llegar a ser un “testigo creíble de Jesucristo”; dar lo mejor de sí mismo permaneciendo
fiel a los valores evangélicos y a la opción de vida religiosa en pleno mundo;
aprender a vivir la diferencia entre la vida de sacerdote diocesano y la de
misionero religioso oblato.
Pregunta
2: Mencionen 2 (dos) alegrías y 2 (dos) dificultades que han afectado
su vida de misionero oblato durante estos cinco primeros años de ministerio.
Las
alegrías
Tres
grupos de expresiones pueden distinguirse aquí: alegría de la presencia entre
los pobres y los jóvenes; alegría por el éxito en el apostolado; alegría, por
último, por el apoyo de la comunidad oblata auque este elemento sea menos frecuentemente
mencionado.
Presencia
entre los pobres y los jóvenes:
-
Alegría de la presencia entre los más pobres, los más desprovistos, los pequeños
de la sociedad y los golpeados por la vida;
-
Alegría de “redescubrir con ellos (los pobres) el mensaje y el espíritu de las
bienaventuranzas, la práctica de Jesús de Nazaret y la espiritualidad oblata”;
-
Alegría de vivir con los jóvenes y acompañarlos en su búsqueda de sentido, de
constatar la esperanza que los anima y también su gran movilización por la paz,
contra los fundamentalismos y para construir juntos “otro mundo” (cf. Porto
Alegre, Génova, Evian... y otras concentraciones parecidas).
Éxito
en la misión:
-
Sentimiento de “ser aceptado por la gente que nos muestra su confianza”; alegría
de ser reconocido como sacerdote;
-
“Experiencia del poder de Dios a través de nosotros en el ministerio”; alegría
de ser testigo del nacimiento y crecimiento de las personas y las comunidades
en la fe cristiana; “alegría de la celebración eucarística como brote poderoso
de vida y de esperanza para nosotros y toda la comunidad”;
-
Sentimiento de “orgullo de estar en primera línea en situaciones y un mundo
hostil al Evangelio”;
-
Alegría del “éxito en el apostolado, de la colaboración extraordinaria con los
laicos, del acierto en la educación de la gente que se nos confía”.
Apoyo
de la comunidad oblata
-
“Reconocimiento de nuestras capacidades por los hermanos y los superiores oblatos”;
experiencia de una verdadera participación en la tarea apostólica;
-
Acompañamiento fraterno de la comunidad (material y espiritual).
Dificultades
Las
dificultades provienen del grupo oblato mismo, o de la situación exterior o
también de la situación personal:
La
comunidad oblata
-
Soledad generacional (único joven en la comunidad); dificultad de la entidad
oblata (Provincia u otro) para renovarse, ante lo desconocido (relación con
la edad de los hermanos);
-
Dificultad de integración y de “reconocimiento de los jóvenes sacerdotes oblatos
del país como colaboradores y hermanos de los mayores expatriados”;
-
Experiencia “de impotencia ante situaciones difíciles en la ausencia de un compañero
más experimentado que tenga a bien servir de guía y que tenga la competencia”;
-
Falta de perspectiva, de dirección clara por parte de los superiores, “perdemos
así una energía preciosa y una parte de nuestro dinamismo en sólo pensar lo
que hay que hacer;
-
Falta de propuestas para la formación permanente en relación con la situación
misionera;
-
Medios financieros muy limitados y poca confianza con los más jóvenes en este
campo.
La
situación exterior
-
Situación de conflicto, guerra o violencia interreligiosa; la situación de discriminación
o de hostilidad hacia la Iglesia católica por las autoridades civiles;
-
Indiferencia religiosa en aumento; falta de interés por la Buena Noticia;
-
Peso de la tradición, de la costumbre local como obstáculo al Evangelio.
La
situación personal
-
Dificultad de adaptación: lenguas, diferencias culturales, ritmos de vida, comida;
-
Falta de resultados visibles y “tentación de desaliento muy rápido ante la inmensidad
de la tarea”;
-
“Sentimiento de una maduración muy lenta para integrar la vocación recibida
(sacerdocio)”.
Pregunta
3: ¿Qué temas importantes les gustaría proponer a la consideración del
Capítulo?
NB.
Algunos de los “temas”propuestos se han reagrupado ya en la síntesis del Cuestionario
1 (pregunta 5).
Internacionalidad:
En el plano del personal y de la solidaridad financiera (“transformar las
procuras de misiones en ONG”; una solidaridad responsable Norte-Sur en la
Congregación.
Pastoral
de la juventud: Ponerla en el primer plano de nuestro carisma y en nuestras
Constituciones y Reglas.
Ministerio
de JPSC: Darle un nuevo impulso.
Formación:
Urgencia de una perspectiva y de un programa concertados para la formación
permanente.
Colaboración
con los laicos: Ser juntos misioneros.
Misión
en posmodernidad.
IV. Síntesis de las respuestas al Cuestionario 3 (Oblatos en formación primera)
Pregunta
1: Durante su tiempo de formación primera,¿se sienten suficientemente
estimulados a vivir como misioneros oblatos de María Inmaculada y miembros de
una Congregación con las dimensiones del mundo?
Una
inmensa mayoría ha respondido afirmativamente a esta pregunta centrada en el
doble desafío, el de vivir como misionero oblato y el de la internacionalidad.
Estimulados
a vivir como misionero oblato
Constataciones
positivas
-
La formación “nos ayuda a salir de nosotros mismos y abandonarnos al Señor,
en la alegría de estar a su servicio sea donde sea”;
-
Las “actividades pastorales regulares durante el tiempo del escolasticado entre
los más pobres y en zonas muy alejadas”; acciones de “solidaridad con los más
necesitados, por ejemplo, durante catástrofes naturales”;
-
Ventajas de los estudios de misionología, el estudio de las Constituciones y
Reglas, de la espiritualidad oblata y de los relatos concernientes a los primeros
misioneros oblatos;
-
“Nuestra oración que es misionera en su orientación”.
Reservas
importantes en 3 campos: Las obediencias, el estilo de los estudios y el
estilo de vida.
-
Una tendencia muy fuerte a pensar aún en “local” más bien que en misionero más
allá de las fronteras de la entidad: la Provincia de origen sigue siendo al
parecer prioritaria en las obediencias;
-
Demasiada centralización en los estudios académicos: aun reconociendo la importancia
de estudios sólidos, “se desearía más vida sobre el terreno y más confrontación
con las situaciones concretas;
-
Un marco y estilo de vida considerado “demasiado protegido, lejos de las realidades
del mundo”, “pocas cosas a cargo personal, la comunidad provee de todo (¡y en
abundancia!)”; algunos consideran el ambiente de la casa “demasiado cómodo y
muy alejado del estilo de vida de los pobres de los que nos decimos misioneros,
de ahí un sentimiento de ambigüedad”.
Estimulados
a vivir la internacionalidad
Hechos
positivos
-
Varias casas de formación viven ya en contexto pluriétnico (formadores y formandos),
y así se aprende a acoger y a respetar a cada uno en su diferencia; “se aprende
la internacionalidad en lo cotidiano”.
-
La visita de oblatos que vienen del exterior y comparten su experiencia misionera;
-
La experiencia de la estadía pastoral en el extranjero;
-
Apertura por los estudios, la información sobre las demás entidades oblatas,
utilización de la red, etc.
Algunos
deseos:
-
Deseo de más visitas de misioneros oblatos del exterior: misioneros de vacaciones,
escolásticos o formadores de visita o en vacaciones;
-
Dar más importancia al aprendizaje de las lenguas extranjeras;
-
Posibilidad de participar más a menudo en encuentros internacionales (en la
medida en que las finanzas lo permitan); “la experiencia de Mazenod en Aix,
¿no podría estar abierta a los escolásticos?”.
Algunas
quejas:
-
Que la “Provincia-madre de origen tenga siempre o casi siempre la prioridad
para las primeras obediencias”; en consecuencia, “ algunos sólo piensan en trabajar
en la Provincia o diócesis de origen en vez de estar disponibles para la misión
en otra parte”.
Pregunta
2: ¿Qué piensa de la estadía o del año de pastoral durante el tiempo
de formación primera? ¿Lo prepara para su trabajo misionero venidero y le proporciona
un tiempo propicio para el discernimiento antes de la profesión perpetua?
Con
sólo apenas una excepción, todas las respuestas son positivas con relación a
la estadía pastoral durante la formación primera. Se considera un tiempo bueno,
necesario, pertinente; es una buena iniciativa de la formación oblata. Es una
implicación concreta en la misión de los oblatos y una buena preparación para
las realidades que “nos esperan”; es un tiempo de “contacto directo con la vida
de la gente y sus asuntos reales, no sólo los de los libros”... Este tiempo
es apreciado también como tiempo de evaluación, de discernimiento y de profundización
en la vocación: “¡Se ven los votos en una luz diferente!”.
Algunos
deseos y críticas constructivas:
-
Este tiempo de estadía no debe absolutizarse ni imponerse “desde arriba”: que
se decida y efectúe a petición del oblato en formación; hay que respetar los
deseos y capacidades de las personas; hay que tener en cuenta la edad y la experiencia
de vida de la persona en cuestión.
-
La estadía pastoral no debe equipararse a un “período de retiro para solucionar
problemas personales” y menos aún verse como un tiempo de “castigo”.
-
No hay que confundir tampoco la estadía pastoral con el año de pastoral que
está más centrado directamente en el ministerio.
-
Hay que procurar que “el implicado en cuestión sea acogido verdaderamente y
bien integrado en la comunidad de acogida”.
-
¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Cuánto tiempo? Las situaciones son diversas, pero existe
cierta convergencia sobre la cuestión de la duración de la estadía: mínimo de
12 meses, pero algunos abogan por una duración de 2 años en el caso de una estadía
en contexto cultural diferente.
-
En todos los casos, esta estadía pastoral exige una buena preparación de parte
del oblato en formación, de los formadores y de la comunidad de acogida, entre
otras cosas en la precisión de los objetivos, las modalidades de la estadía
y de su lugar (¡se dice que no es siempre fácil encontrarlo!); un acompañamiento
serio en el lugar de la estadía manteniendo la relación con la casa de formación;
por último, una buena evaluación al final de la estadía para sacar el mayor
provecho posible.
-
Inventar tipos de estadías adaptadas a los Hermanos en formación primera.
Pregunta
3: Mencionen 2 puntos concretos y urgentes que les gustaría que se debatieran
en el próximo Capítulo.
NB.
Algunos de estos “puntos” se han reagrupado ya en la síntesis del Cuestionario
1 (pregunta 5).
Vocación
y formación de los hermanos: Discernimiento de la vocación como hermano,
sacar las consecuencias para la formación y la perspectiva misionera de los
hermanos profesos temporales.
Revisión
del Directorio para la formación: Para una inculturación (internacionalidad
/plurietnismo; adaptación a las realidades del mundo de hoy; problemas en
torno a la primera obediencia.
Misión
e internacionalidad: Colaboración más estrecha entre las entidades oblatas
con miras a una mayor movilidad y afrontar así las necesidades misioneras;
crear más comunidades internacionales/pluriétnicas.
DOCUMENTACIÓN OMI es
una publicación no oficial
de la Administración general de
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