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DOCUMENTACIÓN – OMI
N°. 254 - octubre 2003
XXXIV Capítulo general
Síntesis de las respuestas a los cuestionarios
- Elementos importantes -
Comisión precapitular

Composición y fin del documento
I. Síntesis de las respuestas al Cuestionario 1
II. Algunos elementos importantes con miras al Capítulo
III. Síntesis de las respuestas al Cuestionario 2
IV. Síntesis de las respuestas al Cuestionario 3


Composición y fin del documento

Este documento es una síntesis de las respuestas al Cuestionario dirigido a todos los oblatos con miras al Capítulo general (Cuestionario 1); a los oblatos en sus cinco primeros años de ministerio (Cuestionario 2); y a los oblatos en formación primera (Cuestionario 3). El porcentaje de participación en esta consulta ha sido muy alto y damos las gracias aquí a todos los que han tomado parte. Esta síntesis trata de ‘hacer justicia’ al mayor número de respuestas posible, procurando al mismo tiempo que no sea una simple acumulación de informaciones. Por eso su contenido se ha dispuesto de tal modo que ofrezca un conjunto coherente, con el riesgo de perder un tanto la espontaneidad original de las expresiones. El documento se compone de 4 partes:

I. Síntesis de las respuestas al Cuestionario 1

II. Elementos importantes con miras al Capítulo general

III. Síntesis de las respuestas al Cuestionario 2

IV. Síntesis de las respuestas al Cuestionario 3

Este documento tiene el objetivo de contribuir a la reflexión preparatoria al Capítulo y no tiene carácter oficial. En la segunda parte se proponen 10 (diez) elementos importantes que se relacionan con el contenido y las prioridades expresadas principalmente en las respuestas al Cuestionario 1 y, en menor medida, las que responden al cuestionario 2 y 3. Estos elementos importantes van acompañados de preguntas que podrán, llegado el caso, ayudar a proseguir la reflexión tanto comunitaria como personal.

El documento en su conjunto no es, por tanto, una nueva consulta y la comisión precapitular no espera ninguna respuesta en esta etapa de la preparación al Capítulo. Sin embargo, toda contribución a la reflexión preparatoria al Capítulo será bienvenida. Una forma especial de hacer llegar al Capítulo estas nuevas reflexiones sería presentarlas a los capitulares que van a ser pronto elegidos.


I. Síntesis de las respuestas al Cuestionario 1

Pregunta 1: Mencionen 3 ó 4 campos entre los más significativos donde piensan que, como entidad oblata, ustedes responden adecuadamente a las necesidades misioneras de su sociedad y de su situación eclesial local.

· Presencia y ministerio entre los más pobres y abandonados

Es el campo más mencionado. Los compromisos descritos aquí son muy variados. Se efectúan, en su gran mayoría, dentro del marco eclesial local o a partir de éste (parroquia, diócesis, capellanía, peregrinación, etc...), pero a veces también de forma independiente o en relativa autonomía.

Algunos ministerios entre los mencionados más a menudo:

- Ministerio con inmigrantes, gente desplazada o refugiados, sin documentos;

- Participación en la vida de los más pobres y en su lucha por más justicia en la solidaridad;

- Ministerio de reconciliación con las víctimas (guerras, conflictos, situaciones de injusticia).

- Acogida y acompañamiento de los marginados, parados, jóvenes desorientados, gente de la noche;

- Visita y ayuda a los presos;

- Visita y ayuda a los enfermos (especialmente de sida) en los centros hospitalarios o a domicilio; los leprosos; ministerio con personas ancianas o minusválidos.

- Compromiso en proyectos de desarrollo y de promoción humana;

- Obras de beneficencia y de urgencia con los más necesitados.

- Ministerio en lugares de búsqueda de sentido como las peregrinaciones.

Estas numerosas actividades son prueba de una creatividad, audacia y generosidad impresionantes. Surgen, sin embargo, interrogantes que se refieren, por una parte, al poco compromiso comunitario de conjunto por la justicia con miras a una transformación de las estructuras de nuestras sociedades que generan o mantienen las situaciones de pobreza, y, por otra, al estilo de vida de los oblatos al servicio de los pobres. Algunos lo expresan de forma radical: “¿Somos una Iglesia pobre al servicio de los pobres o apóstoles instalados que van de visita a los pobres?”.

 

· Ministerio parroquial y servicio a las comunidades cristianas

En todas las regiones, es el campo donde se encuentra el mayor número de oblatos. Las respuestas dejan, sin embargo, entrever situaciones un poco diversas. Algunos lamentan que los oblatos sean a veces como prisioneros de las parroquias en entidades que llegaron a ser verdaderas “diócesis oblatas”. De lo que resulta una confusión entre la vocación de sacerdote diocesano y de misionero religioso oblato. En tales situaciones, los oblatos pierden pronto su disponibilidad para responder a las nuevas necesidades misioneras.

Este campo de la pastoral parroquial es tenido por muchos como respuesta a las necesidades misioneras actuales principalmente a causa del lugar del trabajo pastoral y de las actividades que se llevan a cabo.

Algunas expresiones entre las más frecuentes:

- Elección deliberada de las parroquias en las zonas más pobres y a las que menos llega la Iglesia local;

- Voluntad de no aislarse en el “servicio público de religión”, sino hacer de la parroquia un espacio de renovación espiritual, de encuentro en y por la paz; hacer de ella “núcleos espirituales y misioneros aptos para la acogida y el acompañamiento de las personas vengan de donde vengan”; hacer de ella “comunidades” que actualizan el Reino de Dios que viene;

- Formación de los laicos y compartir responsabilidades pastorales con ellos;

- Formación de catequistas y otros responsables en pastoral.

- Evangelización de adolescentes y de adultos ya bautizados (en las sociedades secularizadas y donde ha prevalecido una cristianización de masa abandonando toda preparación antes del bautismo);

- Atención particular a los jóvenes, a la preparación al matrimonio, a la pastoral de las parejas y de la familia;

- Acompañamiento de los movimientos de acción católica y otros movimientos /grupos que surgen de la estructura eclesial y de sus servicios en diversos niveles.

- Misiones parroquiales, misiones populares;

- Animación de peregrinaciones y predicación de retiros parroquiales.

- Fundación de la Iglesia local y establecimiento de las estructuras parroquiales o incluso diocesanas (en algunos lugares solamente);

- Promoción de las vocaciones para el clero local.

 

· Apertura de nuevas misiones

Citado por algunas entidades, este campo expresa bien su preocupación por estar atentos y responder juntos a las necesidades misioneras más allá de sus fronteras. Se señalan aquí algunas características:

- Estas nuevas fundaciones son el resultado de un largo proceso de maduración;

- Estas “misiones” son abiertas y llevadas a costa de grandes sacrificios en personal y en recursos materiales;

- Se trata lo más a menudo de una obra común donde se expresa la solidaridad entre varias entidades que no pertenecen siempre a la misma Región; se trata tanto de “misión ad altera” (es decir, a otros/as) como de “misión ad extra” (tal como se hizo en un pasado aún reciente).

Estas actitudes de apertura y de solidaridad contrastan singularmente con los lamentos a menudo expresados en otras respuestas concernientes a la “falta de apertura” de algunas entidades. Relacionado con esta falta de apertura, varios plantean el problema de las obediencias (particularmente la primera) donde la Provincia madre tiene muy a menudo la prioridad. De modo bastante general se expresa el deseo de más interdependencia y de contribución entre las entidades en la Congregación.

    Otros campos menos frecuentemente citados

Pastoral de la juventud: Aunque citado como actividad dentro del marco eclesial (parroquia, diócesis, interdiocesano), este apostolado, querido por el Fundador, lo es mucho menos como ministerio específicamente oblato. Todos los que trabajan en él subrayan sus exigencias: calidad de acogida, de respeto, de escucha; “arriesgarse a vivir la fraternidad con los jóvenes y atreverse a proponerles a Jesucristo como su Salvador”...

Formación de los oblatos y del clero diocesano.

Pastoral de los medios de comunicación.

Diálogo interreligioso.

Testimonio de vida de oración y de comunidad por los oblatos de edad.

Pregunta 2: ¿Cuáles son, a su modo de ver, los dos o tres factores que les impiden responder de forma adecuada a las necesidades misioneras de su sociedad y de su Iglesia local?

Para mayor claridad en la exposición se distinguirán aquí los factores externos (provenientes de la sociedad y de la Iglesia local) de los factores internos (provenientes de la Congregación/comunidad local y de las personas).

q Factores externos: sociedad y eclesiales

Sociedad/situación social

Las situaciones más abajo indicadas aparecen a la vez como obstáculos y desafíos a los que los oblatos han de hacer frente. El fenómeno de la “globalización” poco citado formalmente en las respuestas está, sin embargo, presente; se percibe ante todo no como un obstáculo o un enemigo, sino más bien como la infraestructura de todo apostolado hoy.

- Situaciones de violencia: Conflictos armados que provocan la inseguridad general, desplazamientos de población e inestabilidad de las familias, situaciones todas que hacen imposibles en muchos casos las actividades pastorales, incluso la formación de los oblatos en el mismo lugar; reacciones de agresividad entre las religiones o entre grupos religiosos

(que hacen el diálogo interreligioso tanto más difícil).

- Situaciones de pobreza y de rápida transformación económica: Agravación de la pobreza hasta situaciones de miseria muy patente en los lugares de apostolado; carácter pandémico del sida /VIH y sus consecuencias en las sociedades afectadas por la epidemia; precariedad del empleo y aumento del número de parados; globalización del modelo capitalista liberal (principalmente norteamericano) que tiende a convertirse en el modelo único que provoca la ruptura de los marcos de vida, que impone su ley y lleva consigo la desaparición de las tradiciones y sabiduría locales; complejidad de las situaciones humanas y sociales en general.

- Situación de secularización: Avance de la secularización entre los jóvenes en las familias, las escuelas; constatación de un “catolicismo que estaría en fase terminal” en algunas regiones del hemisferio norte donde la voz de la Iglesia ya no es tanto impugnada como considerada anticuada; vuelta a lo religioso bajo una forma de “trascendencia sin Dios” y aumento de las sectas.

- Situación política inestable o difícil: Incapacidad o no voluntad de los gobiernos y de los elegidos locales para llevar los asuntos del país; corrupción y situaciones de no derecho; ausencia de infraestructuras; actitud negativa o incluso agresiva de algunos regímenes con respecto a la religión en general y a la Iglesia católica en particular.

Iglesia/situación eclesial

- Abandono o retroceso con relación a las perspectivas del Vaticano II; poca atención a las orientaciones de las conferencias episcopales regionales; elección escandalosa de obispos conservadores;

- Dificultades con la Iglesia local (sobre todo su jerarquía) que privilegia su autoridad, sus intereses y sus necesidades territoriales; el no respeto a los contratos pasados entre las diócesis y la Congregación;

- Dificultades en las relaciones con “una Iglesia local que aparece a menudo como una Iglesia establecida, replegada en asuntos internos”; la vuelta pronunciada al clericalismo, a lo jurídico”; el apoyo a los institutos y movimientos netamente conservadores;

- Retroceso de la reflexión de fe – apoyo dado a los movimientos de fuerte componente emocional;

- Dificultades provenientes de las crisis y los escándalos que afectan a toda la Iglesia y la hacen menos creíble.

q Factores internos: colectivos e individuales

Se pueden distinguir tres series de respuestas: La primera, la más importante, concierne a la falta de personal; la segunda, a la falta de “perspectiva” y de algunas cualidades; la tercera, por último, a los medios materiales/financieros.

Falta de personal

- Una falta de personal que impide renovar e incluso, en varios lugares, atender a las necesidades existentes.

Es el factor más citado, particularmente, pero no únicamente, por las entidades del hemisferio norte. Hay unanimidad en constatar un cambio en la distribución de los oblatos en la Congregación y del desequilibrio que se hará aún más sentir en los años venideros: las vocaciones y las fuerzas vivas se encuentran sobre todo en el Sur/Sur-Este así como en Europa central y oriental, mientras que varias entidades del Norte/Norte-Oeste están casi en “vías de desaparición”; “nuevos centros” emergen en la Congregación.

- Tirantez entre la reducción del personal y una pastoral misionera extensiva; “ya no se da abasto en nuestra dispersión y en la multiplicación de las pequeñas entidades”.

Falta de perspectiva y de algunas cualidades

- Falta de discernimiento comunitario, de perspectiva común y de estrategia adecuada tanto en el plano de las entidades como en el regional y general; muchas respuestas no dejan de sopesar esta falta de perspectiva y de estrategia comunes con una tendencia pronunciada hacia el individualismo en los compromisos apostólicos;

- Falta de perspectiva común y colaboración entre oblatos dentro de una misma comunidad; a veces incluso un repliegue en sí, conflictos generacionales, reacciones de “racismo” y una difícil transmisión de poder a la generación siguiente;

- Falta de disponibilidad, de celo apostólico, de audacia; mediocridad de la vida espiritual; desaliento a causa de los escándalos y de los hermanos que se van;

- Falta de programación para la formación permanente en el ámbito de las entidades, pero también pereza intelectual de los individuos.

Falta de medios materiales

- Medios materiales/financieros insuficientes: bastante mencionado sobre todo por las entidades del hemisferio sur (cf. respuestas a las preguntas 3 y 5).

Pregunta 3: Forman una entidad oblata en una Congregación con las dimensiones del mundo, compuesta por más de 65 entidades vinculadas entre sí por las mismas responsabilidades. ¿Cuáles son, a su modo de ver, las cuestiones prácticas que emergen de una tal situación de interdependencia?

Se subrayan especialmente y por orden de prioridad cuatro cuestiones prácticas: Apertura y colaboración entre las entidades oblatas (en particular dentro de una misma Región); mayor solidaridad económica y más real; la formación en contexto internacional y, por último, la comunicación.

· Colaboración entre las entidades oblatas y gobierno de la Congregación

Muchos desean una mayor apertura y mejor colaboración entre las entidades dentro de las Regiones e incluso en el ámbito interregional para responder a la situación misionera de hoy. Está claro que no todas las entidades están en la misma fase y existen ya algunas comunidades internacionales que viven con gozo y éxito la internacionalidad desde hace varios años. Sin embargo, muchos lamentan aún la falta de apertura y desean un cambio de actitud así como una reevaluación de las estructuras de la Congregación y de su gobierno. Se pueden distinguir aquí 2 series de respuestas, una concerniente a las actitudes y otra a las estructuras de la Congregación:

Las actitudes

- Necesidad de más espíritu misionero ;

- Aprender a acoger al otro en su diferencia; “aprender la internacionalidad en lo cotidiano” viviendo en el seno de comunidades pluriétnicas, internacionales; acoger las diversas maneras de vivir los valores oblatos;

- Muchas entidades evolucionan todavía aisladas y se presentan incluso a veces como “diócesis oblatas”. Habría que recibir a más oblatos del exterior y enviar hacia otras entidades. Los oblatos en formación primera se expresan de modo directo: “¿Por qué las primeras obediencias son siempre para la Provincia de origen?”. “¡Entre nosotros, algunos jóvenes entran en los oblatos con la única intención de quedarse en la Provincia o en su diócesis de origen!”.

Las estructuras

- Crear más comunidades pluriétnicas, internacionales;

- Mantener los encuentros interprovinciales; prestar más atención a lo que sucede en la Región o subregión;

- Llevar a cabo una reforma de la Región, de su estatuto, de sus estructuras y de su funcionamiento; ¿Cuál es el papel de los consejeros generales para las Regiones?;

- Llevar a cabo una “reforma en el gobierno de la Congregación sentido como muy lento y muy alejado de la vida de las entidades”.

Algunas expresiones más radicales, pero raras, van más lejos en su propuesta para paliar en el inmovilismo o en la lentitud de los cambios esperados:

- Hay que poner remedio a la extensión geográfica y a la multiplicación de entidades muy pequeñas; a este respecto, se desea la intervención del gobierno central: “¡A Roma corresponde decidir el camino a seguir: digamos, cerrar o abrir, lograr intercambios de personal y el compartir financiero...!”.

· Por una mayor solidaridad económica

Segunda cuestión práctica planteada por la interdependencia: la solidaridad económica. Muchas son las expresiones en favor de una solidaridad efectiva entre las entidades oblatas, es decir, una mayor solidaridad financiera/material de los centros tradicionales hacia los centros emergentes de la Congregación sin por ello generar o mantener la dependencia. Aquí tampoco se puede generalizar porque existe ya un compartir generoso por parte de algunas entidades del hemisferio norte que también experimentan dificultades presupuestarias reales. Sin embargo, el deseo de compartir es expresado masivamente por las entidades del hemisferio sur:

- Redistribución y participación en los medios para vivir, para formarse y cuidar de la salud;

- Financiación de algunos proyectos urgentes para el apostolado como los vehículos o los medios de comunicación.

Hay que señalar, sin embargo, algunas advertencias importantes provenientes de estas mismas entidades:

- “La solidaridad económica es una buena cosa, pero corre el riesgo de encerrarnos en un sistema de dependencia (que es encerrarnos más en el sistema capitalista).”

- “Por cierto, los intercambios son ventajosos en el plano económico (para la entidad/Región que recibe), pero esta entidad/Región corre el riesgo de no autofinanciarse nunca.”

· La formación en contexto internacional

La tercera cuestión abordada más frecuentemente concierne a la formación en contexto internacional. Algunas casas de formación viven la internacionalidad desde hace ya mucho tiempo, otras están en los comienzos, otras, por último, la desean. Tres puntos se subrayan más especialmente: Relación entre carácter internacional y contextual en la formación, interdependencia en el ámbito regional, y algunos puntos concretos:

Internacional – local/contextual

- Internacional no significa uniformidad o relación en sentido único de la periferia hacia un solo centro: “¡Que las tradiciones y sabiduría locales se integren mejor y se respeten en todas las fases de la formación!”; encontrar nuevos criterios para la formación en contexto pluriétnico internacional; efectuar una reevaluación de los programas de la formación primera y permanente, de los directorios y de las normas generales para la formación;

- Garantizar la preparación de formadores competentes en número suficiente para establecer este equilibrio en la formación entre internacionalidad y contextualidad.

Interdependencia

- Deseos de intercambios de formadores y de formandos, sobre todo dentro de una misma Región, pero también más allá;

- Reagrupamiento y unificación de las casas de formación: Esto permitiría una mayor eficacia de trabajo para los formadores que son pocos, una mayor apertura para los oblatos en formación así como un compartir financiero más real. Esta reagrupación podría realizarse sobre todo en el ámbito de la Región o de la subregión.

Algunos puntos concretos

- Intensificar el estudio de las lenguas extranjeras durante la formación primera;

- Esforzarse en “coordinar mejor la formación y las estrategias misioneras desplegadas en las entidades de una misma Región”;

- Crear espacios comunes (internacionales) para la formación permanente (teología, misionología, finanzas);

- Tener en perspectiva la creación de un grupo internacional de teólogos oblatos.

    Mejorar la comunicación

Mejorar la comunicación dentro de la Congregación (entre las personas, las comunidades, las entidades y por parte del gobierno central mismo),

- Para facilitar la misión y la animación de la Congregación en su conjunto;

- Para estar más atentos a todo lo que tiene relación con el ministerio por la Justicia, la Paz y la Salvaguardia de la creación; para ser más eficaces en hacer oír nuestra “voz colectiva”;

- Para hacer circular las informaciones y las experiencias a través de la Congregación; para una mejor atención y utilización de la documentación ya existente.

Pregunta 4: ¿Cuáles serían sus sugerencias para que se prosiga, en continuidad con el Capítulo general de 1998, el movimiento en favor de una participación de los laicos en el carisma oblato?

Todas las respuestas, sin excepción, están en favor del movimiento de los “laicos asociados” en continuidad con el Capítulo general de 1998. Sin embargo, surge un problema real a propósito de la identidad de estos “laicos asociados”: ¿Quiénes son? ¿A quiénes se designa por este nombre? Muchos se lamentan de la imprecisión de estos términos, y no se pronuncian. Otros piden expresamente que “nos entendamos mejor sobre una definición de los ‘laicos asociados’ así como sobre los fines perseguidos por este movimiento”.

Dos escollos importantes se señalan en muchas respuestas:

- Evitar una clericalización; “procurar no hacer de ellos semioblatos y herederos de nuestras estructuras”;

- Procurar no ir demasiado rápido hacia una centralización que aparece en muchos aspectos inoportuna.

En la misma línea, muchos se expresan en favor de proseguir este movimiento de los laicos privilegiando el “local” y el respeto por las iniciativas que vienen de los laicos mismos. Subrayan tres cosas:

- Que la participación de los laicos se desarrolle por de pronto en el plano local a partir de las comunidades que existen; que “se privilegien las relaciones fraternas como punto de partida”;

- Que se favorezcan diversas formas de asociaciones en el apostolado y en el carisma oblato; que se programen encuentros en el ámbito local, subregional y regional (respetando el primer punto); “que los laicos se encarguen, en sus iniciativas, de vivir el carisma oblato. La jerarquía ha querido muy a menudo dirigirlo todo... Tenemos los oblatos que aprender a escuchar y trabajar con los laicos sin fijar de antemano estructuras.”

- Sería preciso que “ nosotros (los oblatos) cambiemos nuestras actitudes con los laicos, que aprendamos a colaborar con ellos, que nos renovemos en nuestra eclesiología”.

En contraste, algunos estiman que habría que

- Estructurar el apostolado de los laicos; coordinar sus actividades; asegurar su formación proporcionándoles documentos y el acompañamiento necesario; “crear un organismo central de comunión, de formación y de aliento”;

- Redactar un estatuto/directorio para definir el tipo de participación de los laicos en el carisma oblato para el conjunto de la Congregación.

Más allá de las divergencia de enfoque que podrían por otra parte revelarse complementarias, se encuentran en las respuestas algunas propuestas concretas para que se prosiga el movimiento de participación de los laicos en el carisma oblato. Algunas expresiones entre otras:

- Dar a conocer mejor y utilizar lo que se ha realizado ya (por ejemplo, el congreso de Aix, otros encuentros...);

- Dar pruebas de mayor audacia para actualizar y dar a conocer el “testamento espiritual” de san Eugenio de Mazenod;

- “Pasar de las declaraciones a la acción”; confiar responsabilidades efectivas a los laicos; hacerles participar realmente en nuestras decisiones pastorales (sin olvidar a los jóvenes, las familias, las parejas).”


Algunas iniciativas más precisas:

- Dar mayor importancia a las fiestas oblatas en nuestro campo de apostolado;

- Dar “color oblato” a los grupos y movimientos que existen ya;

- Invitar a los laicos a participar en la semana oblata de oración;

- Compartir con ellos la Palabra de Dios, la acción solidaria, la contemplación;

- Proponer, donde es posible, una comunión de vida (momentos de vida comunitaria).

Hay sólo una propuesta en favor de la presencia de los laicos asociados en el próximo Capítulo general.

Pregunta 5: Indiquen cualquier otra cuestión que les gustaría proponer a la consideración del próximo Capítulo general.

Se han mencionado unas cuarenta “cuestiones” en las respuestas al Cuestionario 1-2-3, muchas coincidiendo con los temas ya abordados en las respuestas a las preguntas 1 a 4. La lista de más abajo reagrupa también algunas respuestas a la pregunta 3 de los Cuestionarios 2 y 3; respeta las prioridades expresadas en las respuestas (1= la más frecuentemente mencionada; 12 = mencionada una sola vez).

    Formación: Reevaluarla en su conjunto; las vocaciones tardías.

    Los Hermanos: Su vocación y formación; tomar en serio la elección de la vocación de Hermano oblato sin ver en ella una desvalorización del sacerdocio o una laguna en la formación dada; reconocer mejor el lugar y el papel de los hermanos en la Congregación.

    El proyecto inmensa esperanza: “Hacer aterrizar el proyecto inmensa esperanza”; compartir sus frutos en el plano regional y del conjunto de la Congregación.

    Las finanzas: ¿La situación y el futuro de la Congregación? ¿Qué estrategia para una mayor solidaridad que anime a la responsabilidad y lleve a la autosuficiencia?

    Identidad oblata: ¿Vocación diocesana – vocación oblata?

    Estilo de vida y testimonio de los oblatos en comunidades.

    Espiritualidad oblata y vida espiritual de los oblatos.

    Reforma del gobierno en la Congregación.

    Ministerio de JPSC y diálogo interreligioso: darle un nuevo impulso.

    Medios de comunicación dentro de la Congregación.

    Misión en un mundo secularizado/posmoderno/global.

    Identificar los nuevos pobres y desarrollar una gran apertura misionera.


II. Algunos elementos importantes con miras al Capítulo

Diez (10) temas importantes se proponen en esta segunda parte del documento. Cada elemento va acompañado de una o varias preguntas que podrán, llegado el caso, ayudar a proseguir la reflexión tanto comunitaria como personal. Sin embargo, no se trata de una nueva consulta y la comisión precapitular no espera ninguna respuesta (cf. Introducción: “Composición y fin del documento”).

§ Ministerio parroquial y carisma oblato

El ministerio parroquial sigue siendo el principal lugar de influencia y campo de actividades apostólicas para la mayoría de los oblatos. Es forzoso constatar a un mismo tiempo que la fase llamada de “plantación de la Iglesia” se ha terminado prácticamente, habiéndose alcanzado globalmente sus fines. Una tal situación ¿no pide nuevas decisiones?

¿Deberían los oblatos, en fidelidad a su carisma, dejar el ministerio parroquial y arriesgarse más en otros ministerios más especializados? ¿Deben continuar considerándose ante todo como los “hombres del obispo” que no solamente fundan sino que mantienen aún las parroquias, dejando en la sombra su carisma oblato? ¿No están llamados a buscar nuevas estrategias, en fidelidad al carisma oblato, para acompañar a estas comunidades cristianas a fin de que lleguen a ser más proféticas y misioneras?

§ Un cambio demográfico y sus consecuencias

La Congregación sabe de cambios demográficos importantes: Nuevos centros surgen en el Sur/Sur-Este así como en Europa central y oriental mientras que el personal disminuye rápidamente en los centros tradicionales de la zona Norte/Norte-Oeste, donde se encuentran aún los recursos materiales. Tales condiciones hacen previsible y normal una transmisión de poder hacia la generación que viene de los oblatos, muy especialmente en estos nuevos centros emergentes de la Congregación.

¿Qué retos se derivan de tal constatación? ¿Cuáles son sus consecuencias en cuanto al paso de poderes a la generación que viene y a la formación en las responsabilidades? ¿Qué actitudes impiden una transmisión real de las responsabilidades y a qué conversión somos invitados para facilitarla?

§ Interdependencia

En el conjunto de las respuestas al Cuestionario con miras al Capítulo se hace una llamada a más apertura, más intercambios y participación en todos los niveles de la Congregación que aparece cada vez más como una realidad que presenta muchos aspectos, es compleja e interdependiente. La Congregación no es una cantidad de entidades que sólo serían las emanaciones de un único centro.

Para llevar a cabo una participación real en la interdependencia, se desean mayor apertura de espíritu así como una manera de ver más atenta y respetuosa de esta complejidad. ¿Cómo crecer en nuestra capacidad para ‘administrar’ la tensión entre lo “central” y lo “local”? ¿Cómo lograr esta apertura y este compartir, concretamente y con éxito, en todos los niveles de la Congregación?

§ Entre los pobres – con los pobres

Oblatos misioneros, nos reconocemos como “enviados para evangelizar a los pobres”, para permanecer y trabajar allí donde viven y luchan los pobres.

¿Somos, por nuestra vida y nuestro ministerio, agentes de transformación de sus condiciones de vida social y religiosa, y testigos de una opción de vida “por el Reino”? ¿Somos despertadores y portadores de esperanza en estos lugares donde viven y luchan los pobres, o bien vamos a menudo a ellos como apóstoles tranquilos y satisfechos de nuestra caridad humanitaria? ¿Invitamos suficientemente a los laicos, a aquellos con quienes trabajamos y a aquellos que, gracias a nosotros, ocupan responsabilidades importantes en sus sociedades, a tomar partido por los pobres?

§ Ministerio de la caridad y la justicia

Los oblatos se entregaron masivamente al servicio de los más pobres con mucha generosidad, creatividad y audacia. Algunos se comprometieron también en un ministerio de transformación de las estructuras de sus sociedades locales que generan a menudo o agravan estas situaciones de pobreza. Pero, en la mayor parte de los casos, son sólo iniciativas individuales.

¿Qué estrategias emplear para que estos compromisos “personales” lleguen a ser más frecuentemente compromisos y acciones “conjuntas”?

§ Por una reforma del gobierno de la Congregación

Una reforma del gobierno de la Congregación (estructuras y forma de gobernar) para un mejor servicio de la misión en un mundo que cambia rápidamente: ¿Cómo llegar a un sistema y a un modo de gobierno que esté más cerca de la vida de las entidades oblatas y sea más eficaz en su administración?

Habida cuenta de los cambios demográficos y de la existencia de nuevos centros emergentes en la Congregación, ¿cómo proyectar una reforma de las Regiones: su número y su estatuto, su papel y su funcionamiento?

El estatuto actual de los consejeros generales ¿les permite una eficacia real? ¿Es necesario pensar en una redefinición de su papel?

§ Formación e internacionalidad

Las casas de formación y las entidades oblatas, en su gran mayoría, se pronuncian por un mayor respeto y una mejor integración de las tradiciones y sabiduría locales en todas las fases de la formación. Desean también para ellas una mayor apertura a la riqueza que representa el carácter internacional de la Congregación.

Se imponen al parecer condiciones para lograr tal objetivo:

- Disponer de un número suficiente de formadores competentes;

- Mayor cooperación entre las entidades de una misma Región e incluso entre Regiones;

- Garantizar una mejor distribución de los recursos materiales cuya escasez es sentida particularmente en los nuevos centros emergentes de la Congregación.

¿Qué estrategias emplear para lograr este objetivo?

§ Los Hermanos

Testigo de la fraternidad evangélica y libre con relación al estatuto clerical, el Hermano oblato, misionero y religioso, aparece frecuentemente más en condiciones de atestiguar la identidad oblata y de responder a las necesidades misioneras en el mundo de hoy.

Tomando en cuenta seriamente una tal situación, ¿qué hacer (y cómo hacerlo) para promover la vocación del Hermano oblato, garantizar su formación y reconocer mejor su lugar y su papel en la Congregación?

§ Finanzas

El compartir financiero entre los centros tradicionales y los nuevos centros emergentes de la Congregación es ya una realidad; por otra parte, la solidaridad entre entidades oblatas ha tenido siempre lugar y sigue efectuándose bajo diferentes formas. Claras indicaciones muestran que esta forma de proceder, en su forma actual, es apenas pertinente en vista de los cambios demográficos que experimenta la Congregación.

¿No ha llegado el momento de poner en práctica un compartir más sano que favorezca la autosuficiencia, anime a la responsabilidad y prometa una gestión mejor de los recursos de la Congregación en todos los niveles?

    Ministerios especializados

Ejercidos a menudo por muchos oblatos en el marco de la pastoral parroquial, pero menos frecuentemente a tiempo completo por falta de personal o falta de tiempo, son muchos los ministerios que pueden calificarse de “especializados”: movimientos de acción católica, pastoral de la juventud, formación de los laicos y colaboración con ellos; pastoral de los medios de comunicación; pastoral de los emigrantes; ministerio de reconciliación con las víctimas de los conflictos; pastoral de las cárceles; diálogo interreligioso; ministerio entre los enfermos del sida/ VIH, leprosos, minusválidos, etc. Se citan en la síntesis de las respuestas a la primera pregunta del Cuestionario 1.

¿Habría que darles más importancia, más tiempo y dedicar a ellos más personal? ¿Qué estrategias emplear en este campo?


III. Síntesis de las respuestas al Cuestionario 2
(Oblatos en sus 5 primeros años de ministerio)

Pregunta 1: Durante estos 5 primeros años de ministerio, ¿se han sentido estimulados a llevar a la acción un celo apostólico siempre renovado, o bien encuentran que esta experiencia no es bastante “misionera”?

Todos reconocen haberse sentido estimulados durante sus 5 primeros años de ministerio. Este reto es vivido de diversas maneras que se pueden reagrupar en tres puntos: tiempo de creatividad, de integración en la vida apostólica a tiempo pleno, tiempo de prueba en la fidelidad.

- Reto de ser innovador, de no sentirse satisfecho del statu quo, de ser “audaz incluso cuando la situación parece cerrada o cuando la comunidad oblata apenas es ‘portadora’ durante este primer período de ministerio”; el riesgo es grande de querer hacer demasiado y de venirse abajo con tantas actividades;

- Reto de la integración en la vida activa en un mundo que cambia rápidamente: puntos de referencia, mentalidades, ideologías, creencias; desafío de la aculturación: aprendizaje de lenguas, acoger las diferencias culturales; aceptar los límites de la formación recibida, aprender a estar y a escuchar; reto de “cuestionarse, de asumir su vida, de ser responsable, de adquirir el sentido del trabajo, del esfuerzo y del trabajo productivo (todas las cosas de que se habla tan poco en la formación primera)”; aprender a vivir con hermanos oblatos mayores;

- Llegar a ser un “testigo creíble de Jesucristo”; dar lo mejor de sí mismo permaneciendo fiel a los valores evangélicos y a la opción de vida religiosa en pleno mundo; aprender a vivir la diferencia entre la vida de sacerdote diocesano y la de misionero religioso oblato.

Pregunta 2: Mencionen 2 (dos) alegrías y 2 (dos) dificultades que han afectado su vida de misionero oblato durante estos cinco primeros años de ministerio.

Las alegrías

Tres grupos de expresiones pueden distinguirse aquí: alegría de la presencia entre los pobres y los jóvenes; alegría por el éxito en el apostolado; alegría, por último, por el apoyo de la comunidad oblata auque este elemento sea menos frecuentemente mencionado.

Presencia entre los pobres y los jóvenes:

- Alegría de la presencia entre los más pobres, los más desprovistos, los pequeños de la sociedad y los golpeados por la vida;

- Alegría de “redescubrir con ellos (los pobres) el mensaje y el espíritu de las bienaventuranzas, la práctica de Jesús de Nazaret y la espiritualidad oblata”;

- Alegría de vivir con los jóvenes y acompañarlos en su búsqueda de sentido, de constatar la esperanza que los anima y también su gran movilización por la paz, contra los fundamentalismos y para construir juntos “otro mundo” (cf. Porto Alegre, Génova, Evian... y otras concentraciones parecidas).

Éxito en la misión:

- Sentimiento de “ser aceptado por la gente que nos muestra su confianza”; alegría de ser reconocido como sacerdote;

- “Experiencia del poder de Dios a través de nosotros en el ministerio”; alegría de ser testigo del nacimiento y crecimiento de las personas y las comunidades en la fe cristiana; “alegría de la celebración eucarística como brote poderoso de vida y de esperanza para nosotros y toda la comunidad”;

- Sentimiento de “orgullo de estar en primera línea en situaciones y un mundo hostil al Evangelio”;

- Alegría del “éxito en el apostolado, de la colaboración extraordinaria con los laicos, del acierto en la educación de la gente que se nos confía”.

Apoyo de la comunidad oblata

- “Reconocimiento de nuestras capacidades por los hermanos y los superiores oblatos”; experiencia de una verdadera participación en la tarea apostólica;

- Acompañamiento fraterno de la comunidad (material y espiritual).

Dificultades

Las dificultades provienen del grupo oblato mismo, o de la situación exterior o también de la situación personal:

La comunidad oblata

- Soledad generacional (único joven en la comunidad); dificultad de la entidad oblata (Provincia u otro) para renovarse, ante lo desconocido (relación con la edad de los hermanos);

- Dificultad de integración y de “reconocimiento de los jóvenes sacerdotes oblatos del país como colaboradores y hermanos de los mayores expatriados”;

- Experiencia “de impotencia ante situaciones difíciles en la ausencia de un compañero más experimentado que tenga a bien servir de guía y que tenga la competencia”;

- Falta de perspectiva, de dirección clara por parte de los superiores, “perdemos así una energía preciosa y una parte de nuestro dinamismo en sólo pensar lo que hay que hacer;

- Falta de propuestas para la formación permanente en relación con la situación misionera;

- Medios financieros muy limitados y poca confianza con los más jóvenes en este campo.

La situación exterior

- Situación de conflicto, guerra o violencia interreligiosa; la situación de discriminación o de hostilidad hacia la Iglesia católica por las autoridades civiles;

- Indiferencia religiosa en aumento; falta de interés por la Buena Noticia;

- Peso de la tradición, de la costumbre local como obstáculo al Evangelio.

La situación personal

- Dificultad de adaptación: lenguas, diferencias culturales, ritmos de vida, comida;

- Falta de resultados visibles y “tentación de desaliento muy rápido ante la inmensidad de la tarea”;

- “Sentimiento de una maduración muy lenta para integrar la vocación recibida (sacerdocio)”.

Pregunta 3: ¿Qué temas importantes les gustaría proponer a la consideración del Capítulo?

NB. Algunos de los “temas”propuestos se han reagrupado ya en la síntesis del Cuestionario 1 (pregunta 5).

    Internacionalidad: En el plano del personal y de la solidaridad financiera (“transformar las procuras de misiones en ONG”; una solidaridad responsable Norte-Sur en la Congregación.

    Pastoral de la juventud: Ponerla en el primer plano de nuestro carisma y en nuestras Constituciones y Reglas.

    Ministerio de JPSC: Darle un nuevo impulso.

    Formación: Urgencia de una perspectiva y de un programa concertados para la formación permanente.

    Colaboración con los laicos: Ser juntos misioneros.

    Misión en posmodernidad.


IV. Síntesis de las respuestas al Cuestionario 3
(Oblatos en formación primera)

Pregunta 1: Durante su tiempo de formación primera, ¿se sienten suficientemente estimulados a vivir como misioneros oblatos de María Inmaculada y miembros de una Congregación con las dimensiones del mundo?

Una inmensa mayoría ha respondido afirmativamente a esta pregunta centrada en el doble desafío, el de vivir como misionero oblato y el de la internacionalidad.

Estimulados a vivir como misionero oblato

Constataciones positivas

- La formación “nos ayuda a salir de nosotros mismos y abandonarnos al Señor, en la alegría de estar a su servicio sea donde sea”;

- Las “actividades pastorales regulares durante el tiempo del escolasticado entre los más pobres y en zonas muy alejadas”; acciones de “solidaridad con los más necesitados, por ejemplo, durante catástrofes naturales”;

- Ventajas de los estudios de misionología, el estudio de las Constituciones y Reglas, de la espiritualidad oblata y de los relatos concernientes a los primeros misioneros oblatos;

- “Nuestra oración que es misionera en su orientación”.

Reservas importantes en 3 campos: Las obediencias, el estilo de los estudios y el estilo de vida.

- Una tendencia muy fuerte a pensar aún en “local” más bien que en misionero más allá de las fronteras de la entidad: la Provincia de origen sigue siendo al parecer prioritaria en las obediencias;

- Demasiada centralización en los estudios académicos: aun reconociendo la importancia de estudios sólidos, “se desearía más vida sobre el terreno y más confrontación con las situaciones concretas;

- Un marco y estilo de vida considerado “demasiado protegido, lejos de las realidades del mundo”, “pocas cosas a cargo personal, la comunidad provee de todo (¡y en abundancia!)”; algunos consideran el ambiente de la casa “demasiado cómodo y muy alejado del estilo de vida de los pobres de los que nos decimos misioneros, de ahí un sentimiento de ambigüedad”.

Estimulados a vivir la internacionalidad

Hechos positivos

- Varias casas de formación viven ya en contexto pluriétnico (formadores y formandos), y así se aprende a acoger y a respetar a cada uno en su diferencia; “se aprende la internacionalidad en lo cotidiano”.

- La visita de oblatos que vienen del exterior y comparten su experiencia misionera;

- La experiencia de la estadía pastoral en el extranjero;

- Apertura por los estudios, la información sobre las demás entidades oblatas, utilización de la red, etc.

Algunos deseos:

- Deseo de más visitas de misioneros oblatos del exterior: misioneros de vacaciones, escolásticos o formadores de visita o en vacaciones;

- Dar más importancia al aprendizaje de las lenguas extranjeras;

- Posibilidad de participar más a menudo en encuentros internacionales (en la medida en que las finanzas lo permitan); “la experiencia de Mazenod en Aix, ¿no podría estar abierta a los escolásticos?”.

Algunas quejas:

- Que la “Provincia-madre de origen tenga siempre o casi siempre la prioridad para las primeras obediencias”; en consecuencia, “ algunos sólo piensan en trabajar en la Provincia o diócesis de origen en vez de estar disponibles para la misión en otra parte”.

Pregunta 2: ¿Qué piensa de la estadía o del año de pastoral durante el tiempo de formación primera? ¿Lo prepara para su trabajo misionero venidero y le proporciona un tiempo propicio para el discernimiento antes de la profesión perpetua?

Con sólo apenas una excepción, todas las respuestas son positivas con relación a la estadía pastoral durante la formación primera. Se considera un tiempo bueno, necesario, pertinente; es una buena iniciativa de la formación oblata. Es una implicación concreta en la misión de los oblatos y una buena preparación para las realidades que “nos esperan”; es un tiempo de “contacto directo con la vida de la gente y sus asuntos reales, no sólo los de los libros”... Este tiempo es apreciado también como tiempo de evaluación, de discernimiento y de profundización en la vocación: “¡Se ven los votos en una luz diferente!”.

Algunos deseos y críticas constructivas:

- Este tiempo de estadía no debe absolutizarse ni imponerse “desde arriba”: que se decida y efectúe a petición del oblato en formación; hay que respetar los deseos y capacidades de las personas; hay que tener en cuenta la edad y la experiencia de vida de la persona en cuestión.

- La estadía pastoral no debe equipararse a un “período de retiro para solucionar problemas personales” y menos aún verse como un tiempo de “castigo”.

- No hay que confundir tampoco la estadía pastoral con el año de pastoral que está más centrado directamente en el ministerio.

- Hay que procurar que “el implicado en cuestión sea acogido verdaderamente y bien integrado en la comunidad de acogida”.

- ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Cuánto tiempo? Las situaciones son diversas, pero existe cierta convergencia sobre la cuestión de la duración de la estadía: mínimo de 12 meses, pero algunos abogan por una duración de 2 años en el caso de una estadía en contexto cultural diferente.

- En todos los casos, esta estadía pastoral exige una buena preparación de parte del oblato en formación, de los formadores y de la comunidad de acogida, entre otras cosas en la precisión de los objetivos, las modalidades de la estadía y de su lugar (¡se dice que no es siempre fácil encontrarlo!); un acompañamiento serio en el lugar de la estadía manteniendo la relación con la casa de formación; por último, una buena evaluación al final de la estadía para sacar el mayor provecho posible.

- Inventar tipos de estadías adaptadas a los Hermanos en formación primera.

Pregunta 3: Mencionen 2 puntos concretos y urgentes que les gustaría que se debatieran en el próximo Capítulo.

NB. Algunos de estos “puntos” se han reagrupado ya en la síntesis del Cuestionario 1 (pregunta 5).

    Vocación y formación de los hermanos: Discernimiento de la vocación como hermano, sacar las consecuencias para la formación y la perspectiva misionera de los hermanos profesos temporales.

    Revisión del Directorio para la formación: Para una inculturación (internacionalidad /plurietnismo; adaptación a las realidades del mundo de hoy; problemas en torno a la primera obediencia.

    Misión e internacionalidad: Colaboración más estrecha entre las entidades oblatas con miras a una mayor movilidad y afrontar así las necesidades misioneras; crear más comunidades internacionales/pluriétnicas.


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