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“¡Es un lío. Bebésniñosgente mayor! ¡Miles! No hay dignidad en lo que respecta a la alimentación. Mi corazón salta.” Éste era el mensaje que el p. Roberto ‘Bert’ LAYSONenviaba a amigos y responsables de Organizaciones no gubernamentales (ONG) el domingo9 de febrerocuando las Fuerzas armadas de Filipinas (AFP) y el Frente moro de liberación nacional (FMLN) comenzaron a concentrar tropas en el área de Pikit-Pagalungan de Mindanao. El p. Bert es párroco en Pikit.
La zona en los alrededores de Pikit ha sido el escenario de enfrentamientos entre las Fuerzas armadas y el Frente moro. El p. Bert ha tenido siempre que contar con voluntarios de la parroquiamusulmanes y cristianospara ir en ayuda de las decenas de miles de evacuados que buscan refugio en la ciudad.
É
l y sus colaboradores se asociaron con funcionarios del gobierno localejércitolíderes del Frente moro y ONGs para ponerse de acuerdo en el concepto de “espacios para la paz”. Sería algo semejante a las llamadas zonas seguras de las Naciones Unidas en la guerra de Bosnia: dos pueblos periféricos de Pikitlugares frecuentes de escaramuzas entre las Fuerzas armadas y el Frente moroserían declarados zonas “seguras”. Esto supondríaentre otras cosasla prohibición de entrada en estos “espacios” a elementos armados del ejército o del Frente moroplanes de alimentación y actividades en favor de la paz para que musulmanes y cristianos pudieran vivir en paz y armonía. Todo estoemprendido por el gobierno y las diferentes ONGspodría reducirse a nada con la guerra del 11 de febrero entre las Fuerzas armadas filipinas y el Frente moro de liberación.
Ese mismo díala Presidenta Arroyo ordenaba el cese temporal de hostilidades por respeto a la fiesta musulmana Eid’l Adha“Día de sacrificio”. Proponía también un encuentro y debate del gobierno con el Frente moro. Había esperanzas de que la guerra terminarapero el Frente moro exigía a las Fuerzas armadas retirarse a las posiciones que ocupaba antes que la lucha comenzara. Esto no sería negociable. El objetivo último de las Fuerzas armadas era ocupar el área de Marsh Liguasanque podría convertirse en refugio de delincuentes.
Al final de la semanadespués de cinco días de bombardeos y ataques por tierralas Fuerzas armadas habían tomado el centro de mando del Frente moro de Buliokpero los jefes ya se habían dispersado y seguían atacando unidades militares. Esto en diferentes partes de las provincias de Maguindanao y Cotabatoincluso en las afueras de Pikit. Y los no combatientes seguían refugiándose en los centros de evacuación. Muchos no quieren volver a sus pueblos aun cuando las Fuerzas armadas los declararon “limpios” ypor tantoseguros. ¿Cómo pueden estar seguros estos pueblos con los bandos del Frente moro en las cercaníasdispuestos a atacar destacamentos militares recién establecidos?
É
sta es la cuarta confrontación armada en seis añosentre las tropas gubernamentales y las fuerzas del Frente moro. En 1997hubo 39.000 civiles desplazados; en 200041.000; en 200124.000ysegún el último recuento39.000 personas se refugiaron en los centros de evacuación de Pikit. Desde el 26 de febreroel Departamento de Asistencia Social y Desarrollo del gobierno contaba 212.448 personas afectadas por los conflictos armados en Mindanao. Más de 191.000 son de las provincias del norte de CotabatoSultan KudaratMaguindanao y Lanao del Sur.
Mons. Orlando QUEVEDOpresidente de la Conferencia episcopal filipinaen una entrevistael 27 de febreroen Radio Veritasinstaba al gobierno a proseguir las negociaciones con el Frente moro. “Hemos de ser conscientes de que una solución militar no es la solución. Debe ser una solución global y pedimos que la lleve a cabo el gobierno filipino.”
Entre tantoel p. Layson y sus voluntariosagencias del gobiernoONGs y gente de buena voluntad siguen ocupándose de los evacuados desamparados. La necesidad de “espacios de paz” se hace más urgente. (The Mindanao Crosseditoriales del 15 y 22 de febreropor el p. Al Cariño. Estadísticas de MISNA.)
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