Noticias del Escolasticado Llegadas y salidas

Llegadas y salidas en el escolasticado Internacional Romano
Parten 10 escolásticos, llegan 8

El tiempo corre veloz, imparable. Los escolásticos que en el verano de 2003 llegaron a Roma, tras el agobio de los últimos exámenes en la Universidad, comenzaron a hacer las maletas para regresar a su Provincia, Delegación o Misión de origen: Haití, Polonia, Camerún, Natal, Congo, Zimbabwe, Sri Lanka-Colombo, Canadá. El padre Peter de Sri Lanka-Jaffna, ordenado sacerdote aquí en Roma en diciembre del 2006, también abandona el escolasticado internacional, pero no toma el avión, ya que el viaje que tiene que hacer es corto: pasa a la Casa General como padre estudiante hasta terminar sus estudios bíblicos en la Gregoriana. Al atardecer del 30 de junio una bonita fiesta de comunidad para dar gracias a Dios por la experiencia vivida y para agradecer mutuamente el camino que hicimos juntos, ha clausurado el curso 2005-2006. Una última gira por el centro de la ciudad, una rápida visita para despedir a amigos y conocidos, la compra de algún recuerdo y después… rumbo al aeropuerto de Fiumicino, con el corazón abierto ya a la misión.

A todos y a cada uno de ellos vaya desde aquí nuestro mejor augurio y nuestro Gracias.

A la vez que salían los “antiguos”, iban llegando los nuevos: los viajes para y desde el aeropuerto eran frecuentes. Pero, ¿de dónde vienen estos nuevos escolásticos? De Filipinas, Haití, Bangladesh, Madagascar, Zambia, Nigeria, USA-Puerto Rico. Cada uno trae en su haber una riqueza de historia, de vocación, de cultura, de formación, de misión: el compartir constituye el primer paso hacia esa comunión de espíritu y de corazón (C.7) que testimonia la presencia del Señor entre nosotros en esta comunidad de formación de Roma, vía Aurelia 290.

Una vez gestionadas las primeras formalidades burocráticas en la Oficina de Inmigración, el 3 de julio arremetieron enseguida con los libros, no de filosofía ni de teología, sino de la lengua italiana: masculino y femenino, verbos terminados en are, ere, ire, artículos il, lo, la, gli, le…, singular y plural, preposiciones in, da, su, per, con…, todo es el ejercicio diario y el tema de conversación. Hay algún momento de confusión, porque a veces no se sabe ni se distingue si se está hablando en italiano, español o francés, por ser tan semejantes estos tres idiomas que se hablan también en los países de origen. Es ésta una experiencia que, si por una parte nos hace ser como niños que se inician en enseñanza primaria, por otra nos prepara a las clases en la universidad Gregoriana, que exige cada vez más un mayor nivel del idioma en que se imparten las clases y en el que se harán los exámenes. Matilde, la profesora de italiano, es ya un miembro más de nuestra comunidad; conoce a más de tres o cuatro grupos de escolásticos que han ido sucediéndose en estos últimos años.

No faltan otras pequeñas dificultades que el ambiente cultural lleva consigo: burocracia, horarios, clima, comidas, la ciudad, los transportes públicos (el famoso Bus 46)… ¡tantas cosas nuevas que hay que descubrir y apreciar para poder asumirlas!

Entretanto se comienza a conocer Roma e Italia: el primer paseo obligado fue a San Pedro, con la subida a la cúpula; después, algún helado en la Fontana de Trevi, el Coliseo o Plaza Navona; en los fines de semana las metas se alejan para ir a conocer Subiaco con San Benito, Asís con San Francisco, Orivieto y Bagnoregio con San Buenaventura; y no faltan las visitas a las Catacumbas y a las Basílicas mayores de Roma para beber en las fuentes de la fe cristiana y saborear así el sentido de la historia de la Iglesia.

Después de esta primera inmersión italiana, estos nuevos escolásticos irán en agosto a Verona, no sólo para conocer la ciudad de Romeo y Julieta o las bellezas de la Región del Véneto, sino sobre todo para otro curso de nivel superior de lengua italiana junto con otros religiosos/as de diversos Institutos provenientes de todos los continentes para el estudio de la teología o para un servicio pastoral en Italia, en el “Centro Unitario Misionero” promovido y subvencionado por la Conferencia Episcopal Italiana.

Entre oración, estudio y algún momento de distensión, nuestra comunidad va tomando un nuevo rostro; como podéis ver no hay que esperar al 31 de diciembre para poder decir Año nuevo, vida nueva. En el Internacional de Roma el año nuevo comienza durante la canícula del mes de julio.

En este curso seremos 25: 4 formadores y 21 escolásticos. ¡Un bonito número de jóvenes! Pronto os los presentaremos más de cerca.