Un compromiso no tradicional

Entrevista a Achiel PEELMAN, OMI

 

El Padre Achiel Peelman, Oblato de María Inmaculada, pasó recientemente por la Casa general. Nacido en 1942, es originario de la Bélgica flamenca, diócesis de Gante, y enseña desde 1972 en la Universidad San Pablo en Ottawa. Es uno de los grandes expertos de la religión tradicional de los Pueblos Primitivos del Canadá. Respondió con mucho gusto a nuestras preguntas; les invitamos a que lo descubran en la entrevista que sigue.

  • ¿Vino a Roma, invitado por el Consejo Pontificio para el diálogo interreligioso, de qué se trataba?

Se trataba de participar en un coloquio sobre “las religiones tradicionales y su contribución a la paz” que se celebró en el Vaticano del 12 al 15 de enero de 2005. La iniciativa de este diálogo se remonta al mismo Papa que quería que se prestara más atención a las religiones tradicionales. Este encuentro se realizó después del de 2003 que reunió a representantes de las religiones mundiales, con el fin de examinar cómo sus Escrituras y sus textos sagrados hablan de la paz. Se trataba pues de hacer la misma cosa con las religiones tradicionales. Éramos 25 expertos católicos que trabajabamos con las religiones tradicionales, procediendo de 5 Regiones del mundo: Norteamérica, Sudamérica, África, Asia, Oceanía.

  • ¿Qué es lo que más lo sorprendió?

El hecho de que un poco por todas partes, las religiones tradicionales tienen una concepción bastante similar de la paz. La paz es mucho más que una ausencia de guerras y conflictos, porque es entendida como la plena realización de la vida.

También fui choqueado por la calidad de los participantes. Todos tenían una contribución escrita a cerca de los temas, tales como el papel de la mujer, su concepción con relación a la paz, las situaciones de las religiones en caso de conflictos etc. Todos estaban atentísimos a escuchar a los otros. En las religiones tradicionales hay ciertamente elementos que forman parte del patrimonio universal. Pero para ellas también le fue difícil mantener sus valores en el contexto de la globalización, de ahí nuestra preocupación para ayudarles a salvaguardar estos valores y a transmitirlos.

  • ¿Desde cuándo la Iglesia mantiene un diálogo con las religiones tradicionales?

Es una experiencia muy nueva y que se manifestó oficialmente por primera vez en el encuentro de Base, en 1986. Hasta entonces el diálogo interreligioso se había limitado a las religiones del mundo: Hinduismo, Budismo, e Islam. Se fue comprendiendo progresivamente que debía extenderse además a las religiones llamadas tradicionales. Cuando se observa el diálogo del cristianismo con estas religiones, uno se da cuenta que hay dos tipos de diálogo:
– diálogo interreligioso entre el cristianismo y los miembros no cristianos de estas religiones;
– el segundo tipo: el diálogo intrarreligioso: dentro de la iglesia entre los cristianos resultantes de estas religiones y que están orgullos de su herencia. Este último tipo es muy importante para el proceso del inculturación.

Al final del coloquio, el Presidente, Mons. Michael Fitzgerald, deseaba mucho que las celebraciones de nuestro coloquio se transmitieran a las Iglesias locales donde estas religiones son siempre muy vivas e influyentes.

Con el P. Marcel DUMAIS, omi, Consejero general.

  • Nuestros lectores arden de deseos por saber quien es, háblenos pues de usted.

Soy profesor a la Universidad San Pablo en Ottawa desde 1971. Había llegado a Canadá en 1962, viniendo del noviciado de Bélgica Norte (Flandes). Después de haber terminado mis estudios en Ottawa, fui a Estrasburgo para emprender un doctorado en Ciencias religiosas, en una facultad protestante.

  • ¿Y por qué a una facultad protestante?

Quería hacer una experiencia ecuménica, trabajar en un medio protestante. Era el nuevo tiempo del Ecumenismo. Y paradójicamente, es M. Gérard Siegwalt que me orientó hacia Hans Urs von Balthasar, encontrando que este teólogo católico merecía ser conocido mejor en su propia Iglesia.

  • ¿De Urs von Balthasar a los Pueblos Primitivos del Canadá, el recorrido no es evidente: cómo fue llevado a trabajar en este ámbito?

A partir de mi vuelta en Ottawa, me involucré rápidamente en la formación de líderes laicos amerindios y me interesé por la espiritualidad amerindia. Un salto inmenso, pero había una lógica. Von Balthasar procuró muchísimo conectar la teología académica con la espiritualidad, por otra parte permanecía muy encerrado en el mundo cultural europeo. Encontraba que tenía necesidad de extender mi mirada a otras culturas, por ejemplo al África o Asia… luego finalmente fui al Canadá.

  • ¿Su encuentro con la religión tradicional fue más allá de un simple conocimiento, eso se convirtió en una experiencia personal, díganos algo al respecto?

Mi decisión de permanecer en Canadá ocurrió después de un sueño. Era ya muy amerindio, ya que los sueños son en ellos, como momentos de “revelación”. Este sueño me decía que debería procurar estudiar la situación y el futuro de las Misiones oblatas a través de todo el Canadá. Pues hice un plan que me llevaría a visitar los Oblatos de un océano al otro. En cuanto me puse en marcha, los Amerindios me hicieron comprender que mi enfoque estaba demasiado metido en la Iglesia y que debía concentrarme más en sus culturas. Sus jefes espirituales me invitaron a sus casas y por ello pude iniciarme en la espiritualidad en particular de los Cree de Alberta. Fue un planteamiento que acepté sin vacilación, porque para incluir esta espiritualidad, sólo había un camino: hacer la experiencia y vivirla desde adentro.

  • ¿Hizo un curso de iniciación, en qué eso consiste?

La práctica esencial, es la práctica de la “Vision Quest” (Búsqueda de visión). Se someten a un ayuno completo, comida y bebidas, durante 4 días, en un lugar consagrado, bajo la supervisión de un “hombre- médico” (jefe espiritual) tradicional. Me invitaron también a practicar en muchos otros rituales y gozar de muchos otros contactos con los Sabios. Eso me permitió tener una mirada privilegiada a cerca ellos, tras profundizar en mi propia espiritualidad cristiana.

  • ¿Cuando la gente le pregunta: por qué ayer nos prohibían nuestras prácticas tradicionales y ahora parecen recomendarlas? ¿Cómo responden?

Es necesario situar esta cuestión en su contexto. Tomo mi ejemplo: este curso me permitió reflexionar sobre la inculturación y sobre el desarrollo de una iglesia amerindia. En Canadá muchos amerindios se convirtieron en cristianos pero se preguntan siempre: ¿Se puede ser al mismo tiempo amerindio y cristiano, o se debe elegir? Y esta cuestión es planteada por gente que quiere realmente realizar una síntesis entre la fe cristiana y su cultura. Es verdad que en el pasado la Iglesia miraba negativamente estas prácticas, pero la Iglesia profundizó los vínculos entre las culturas y la fe, y puede ahora animar a los grupos humanos a desarrollarse ellos mismos, con la ayuda de sus Pastores locales, una síntesis entre sus acervos culturales y la fe cristiana. Como Oblatos se nos invita a participar con la gente en esta síntesis y en esta armonía.

Este nuevo enfoque de la Misión tiene en cuenta el movimiento de renacimiento cultural que conocen las Primeras Naciones desde los años setenta y que tiene muchas implicaciones para la sociedad canadiense y para las Iglesias. Este renacimiento significa el final de toda estrategia de asimilación, tanto del punto político como religioso.

  • ¿Los Pueblos Primitivos van a abandonar la herencia cristiana o prevén nuevas relaciones?

Hay seguramente una serie de amerindios quienes, en el contexto del ambiente cultural, miran muy críticamente hacia la Misión tal como se vivió anteriormente, pero eso no quiere decir que van a dejar la Iglesia. Hay gran necesidad de curación, de reconciliación y como misioneros debemos estar dispuestos a volver a entrar en este movimiento de rescate mutuo. Tenemos necesidad de rehacer nuestras relaciones. A este respecto, tengo un ejemplo muy concreto, es él del Jefe Harry Lafond que se destacó mucho en todo eso, en el Sínodo de los Obispos para América en 1997. Este jefe Cree fue el único laico que se dirigió al Papa y a los Obispos y su mensaje se refería al futuro de la Iglesia Católica en los ambientes amerindios del Canadá. Saludaba al Papa como a un “Verdadero Anciano” e invitaba la Iglesia “a seguir caminando juntos apoyándonos los unos en los otros”. Decía también que “debemos atrevernos a tomar decisiones audaces como, por ejemplo: ordenar como sacerdotes a los hombres espirituales que surgen en nuestras culturas, o conceder un valor sacramental a algunos de nuestros rituales que son rituales de curación y reconciliación y que pueden vivirse como expresión de nuestra fe en el Cristo Salvador.”

Creo que es escuchando esta clase de mensajes y contando con estos hombres clave que podremos avanzar hacia el futuro.

  • Ha publicado algunos libros, ¿no es así?

Publiqué en 1995 un libro, “El Cristo es amerindio”, en inglés: “Christ is a Native American”, dónde desarrollo la visión amerindia de Cristo, la espiritualidad tradicional y algunas orientaciones para el desarrollo de una Iglesia amerindia. En 2004 publiqué otro trabajo: “El Espíritu es amerindio” dónde describo mi propia iniciación en la espiritualidad amerindia y la relación entre esta espiritualidad y el cristianismo. Forma parte de la colección “Espiritualidad en diálogo” en Médiaspaul. La colección pretende valorizar la práctica de la “hospitalidad espiritual”. Es también con ellos que acabo de publicar una obra muy técnica sobre el «Teodramática» de Hans Urs von Balthasar, signo que no he olvidado de mis raíces occidentales.”

Entrevista hecha por Jean-Pierre CALOZ, OMI