Hacer memoria de los testigos heroicos de la fe

Entrevista con Pavlo Vyshkovskyy, OMI

 

El P. Pablo VYSHKOVSKYY pasó en Roma, desde octubre a diciembre del 2005, para seguir un curso organizado por el Consejo Pontificio de las Comunicaciones para los responsables diocesanos de las comunicaciones. Aprovechó para defender su tesis doctoral en Espiritualidad, el 24 de octubre, en el Teresiano, como podremos leer a continuación. Esta tesis completaba el título de la licencia, obtenida en junio de 2003. Pablo, de familia católica latina, conoció a los primeros Oblatos que fueron a Ucrania a finales de los años 80, hizo los primeros votos el 08 de julio de 1993. Estudió en el Escolaticado de Obra en Polonia y fue ordenado el 10 de julio de 1999. Es el primer Oblato ucraniano.

  • Pavlo, te conocemos bastante, ¿podrías sencillamente recordarnos algunas fechas importantes de tu vida?

Nací el 7 de mayo de 1975 en Bar en el centro este de Ucrania. Soy el primero de tres hermanos. Mi padre, ahora jubilado, era conductor en un “koljós” y mi madre trabajaba en una fábrica en la ciudad. Bajo los comunistas, no teníamos parroquia, caminamos cinco kilómetros para ir a misa, junto a mis padres que me llevaban siempre, aunque estaba prohibido llevar niños varones menores de 18 años a la iglesia. Los profesores estaban delante de la iglesia e impedían entrar a los niños. A veces mis padres me ocultaban bajo sus abrigos o me vestían de niña para no ser descubierto. Una vez me encontré en medio entre mis padres y los profesores que me tiraban cada uno para su lado. En la iglesia, cuando era necesario me ocultaban bajo los bancos. Me acordaré siempre de mi primera comunión… en secreto… por la noche, con la iglesia a la luz de las velas. No había electricidad en la iglesia… porque, según el Gobierno soviético, la electricidad fue inventada por Lenín… ¡no era necesario pues “profanarla” poniéndola en la iglesia!

  • Y luego de treinta años después, acabas defendiendo tu doctorado en Espiritualidad en el Instituto Pontificio “Teresiano” de los Padres Carmelitas de Roma. ¿Podrías decirnos algo al respecto ?

El título de la tesis indica claramente el contenido: “El testimonio de fe de la Iglesia Católica romana en Ucrania durante la persecución comunista (1917-1991)” el trabajo lo escribí en italiano, contiene cartas y fotografías. La originalidad de este trabajo es que se trata de la Iglesia Católica romana sobre la cual prácticamente no existe ninguna investigación, al menos en la Europa del Oeste. Recorrí el contexto histórico de los años del comunismo, luego examiné el testimonio de los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos durante este período.

  • ¿Tu tesis es la continuación de un trabajo anterior, no es cierto?

Sí, en 1998 publiqué una investigación sobre la persecución comunista, pero que sólo se refería a mi parroquia de Bar.

  • Así pues, pronto serán diez años que trabajas sobre el tema, y veo que esta realidad lo tienes muy presente; ¿Qué es lo que te empuja en tus investigaciones?

Simplemente dar a conocer esta realidad. La opinión pública ignora completamente lo que pasó. Destaco en mi trabajo unas palabras Juan- Pablo II: “Hacer memoria de los testigos heroica de la fe del siglo XX significa preparar el futuro… Las nuevas generaciones deben saber cuánto ha costado la fe que recibieron en herencia… “ (Ángelus del 7 de mayo de 2000). ¿Quién sabe, por ejemplo, que enterraron vivo a un miembro de mi familia simplemente porque rezaba el rosario? En 1937, la gente de mi pueblo se enteró de que se destruían las iglesias en Rusia; para que lo mismo no pasara entre nosotros, se turnaron durante dos meses para defender la iglesia. Cuando “los otros” llegaban con sus mísiles… la gente se lanzaba bajo las ruedas… Cosas increíbles pasaron entonces; por ejemplo, a una decena de personas se les perforó la cabeza atravesándole un cable que iba de una oreja a la otra y la “corona” así formada fue suspendida frente a la iglesia…

Trescientas sesenta familias de mi pueblo, a costado de Bar, fueron deportadas a Siberia, una sola regresó recientemente… ¿Y los otros? Según los archivos, hay 9439 personas, de mi parroquia que fueron matadas por odio a la fe. Y de todo eso nadie sabía nada, era necesario pues remojar la memoria.

  • ¿Pudiste consultar los archivos?

Sí, estuve en 17 archivos de los cuales algunos eran secretos… tengo amigos que me dieron un salvoconducto… Pero en los archivos no se encuentra todo y luego de Khrouchev, en 1957, se destruyó mucho material. Fui a entrevistar a testigos oculares, a los que interrogué, que me dijeron lo que vivieron. Y eso era lo más reconfortante. Yo, por ejemplo fui al Campo de Solovki, en Siberia, lo que fue toda una aventura… Era necesario llegar hasta Moscú en avión, reanudar el viaje en avión, hasta Archangelsk, sobre el Mar Blanco y de allí, eran necesarias 24 horas en tren, hasta Murmansk… y el tren sólo hacía el recorrido una vez por semana. En este Campo hay un millón de presos y alrededor de 20.000 muertos. Me entrevisté con gente que vive aún en los alrededores, con quienes hablé. Los archivos los encontré en Moscú. De igual modo intenté entrar en la Lubianka, una terrible prisión política, allí donde se torturó a los sacerdotes católicos en la silla eléctrica… pero fui detenido cuando intentaba colarme hacia dentro.

  • Pues ya tenías un enorme material, ¿Qué es lo que la tesis aporta de particular a este conjunto ?

Comencé a reunir este material en 1995. Había un aire de libertad, por ello pude consultar estos archivos ultra secretos, lo que hoy ya no es posible. En mi tesis quise hacer para toda Ucrania, lo que había hecho anteriormente para mi parroquia.

  • ¿Por qué?

Porque cuando llegué a Roma me decían: «para hacerte Oblato tuviste que convertirte al catolicismo…». Ignoraban que hay católicos romanos en Ucrania. La situación de Ucrania se conocía mal… Por lo que quise restablecer la situación. Los católicos latinos son alrededor de dos millones y con los griegos católicos, representan un conjunto del 17% de la población.

  • Es ya una realidad que cuenta…

Antes de 1917, había 5 millones de católicos latinos. Y en 1937 oficialmente no había ningún católico y ningún sacerdote. En 20 años los 5 millones se evaporaron. Los zares por otra parte ya persiguieron a los católicos… por ser extranjeros: polacos, lituanos, estonios, alemanes… porque mantenían relaciones con el extranjero (Roma)… eran gente peligrosa, y siempre sospechosos de ser enemigos del Estado. Básicamente, fue en un momento de la última guerra que la situación cambió para nosotros, porque los extranjeros vinieron y se abrieron de nuevo las iglesias y los católicos salieron de bajo tierra. ¡Se comprende pues que la Iglesia Católica nunca haya estado ligada al poder! Del lado de los ortodoxos, hubo un pseudo sínodo en 1936 cuyo efecto fue someter la Iglesia al Gobierno, de modo que las autoridades ortodoxas a menudo han estado alineadas… pero no todos, algunos resistieron también y tuvieron sus mártires.

  • ¿Y hoy? Todo el mundo siguió lo que se llamó la “revolución color naranja”, háblanos de esta aventura.

La revolución anaranjada nació de la esperanza de la gente que se sentía constreñida por el régimen y que quería salir y gritar su sed de verdad, libertad e independencia. El movimiento popular nació de las elecciones manipuladas… Son también los que querían pertenecer a Europa que se movieron.

  • Estabas en el lugar de la Plaza de la Independencia durante los acontecimientos…

Durante los 17 días de revolución fuimos con los prenovicios para llevar ropas abrigadoras, té, y comida para la gente que permanecía en ese sitio, día y noche. Todos los Oblatos participaron en los acontecimientos o en la Plaza de Kiev o en las otras ciudades. Estaban con la gente. Para nosotros era una esperanza, la Iglesia esperaba que finalmente tuviéramos más libertad.

  • ¿Y hoy?

No es fácil pronunciarse sobre algo tan reciente. Hay aún tanto que esperar. Esperábamos por ejemplo que la iglesia de San Nicolás de Kiev finalmente nos fuese devuelta, pero todo ha quedado donde mismo y las respuestas del nuevo régimen son prácticamente las mismas que las del precedente.

Los jóvenes de Ucrania y del Turkmenistan en la JMJ en Colonia.

Pero hay una fuerte aspiración hacia el Occidente. Se vive más tranquilamente, ya no se es acosado por la policía. El Presidente juró en la Plaza que cada uno tendría derecho a rezar en su iglesia, ¡esperamos! La libertad cuesta, pero hay esperanza.

  • ¿Y cómo vive la gente?

Esperaban mucho. Sin embargo los salarios siguieron siendo casi idénticos mientras que los precios suben. Viendo que tomábamos nuestras distancias, Rusia nos cortó el petróleo y el gas. A continuación, el petróleo y el gas volvieron de nuevo, ¡pero mucho más caros! La libertad cuesta, pero ahora todo el mundo sabe que Ucrania existe. Y luego las inversiones occidentales llegan cada vez más; hay esperanza.

Para el aniversario de la revolución anaranjada, había 900.000 personas en la Plaza de la Independencia en Kiev. Eso confirma que esta dirección es la buena. Debemos salir adelante con nuestras propias fuerzas. La gente está decepcionada porque esperaban mágicamente los cambios, mientras que nos corresponde a nosotros hacer nuestra historia, pero es importante que el Occidente no nos deje solos. Durante los 17 días que duró la ocupación de la Plaza, la gente se sintió unida, adquirieron como una conciencia común. Es también en la Plaza que nació la idea del diálogo interreligioso porque por primera vez, todos hemos rezado juntos. Y ahora el 13 de cada mes, la gente, millares de personas, se encuentran en torno a Santa Sofía que es aún un museo mientras que antes era la más antigua iglesia de Ucrania, de todas las confesiones… para vivir, rezar y esperar juntos.

The blessing of the Chapel at Poltawa in 2004

  • Hay un hecho significativo que en tu espíritu, ¿qué marca este cambio?

 

Inmediatamente después de su elección el Presidente Youtchenko quiso que todos los jefes de las religiones se encontraran en Santa Sofía, con el fin de rezar por el nuevo país. Y él mismo vino y permaneció de rodillas delante del altar. Cuando he visto eso, me sentí absolutamente trastornado. Piense por lo tanto, cuando era pequeño, debía arrodillarme ante los Presidentes y… ahora era él que estába de rodillas delante Dios en la iglesia. Era tal la explosión, ¡cómo una bomba y yo lloraba como un niño!

  • ¿Y tú que haces en Ucrania?
    • Soy misionero. La misión es un compromiso en la Congregación y en el mundo para permitir a todos que conozcan a Cristo. Dentro los Oblatos, soy el responsable del prenoviciado. Tenemos 4 prenovicios: dos ucranianos y dos del Turkmenistán, de origen ruso. El noviciado dura dos años porque es necesario dar las bases a jóvenes que recibieron muy poco en la familia. Conmigo, está Diego, un oblato español que aprendió ruso y vino en Ucrania para hacer un período de práctica y luego recibió la obediencia para nuestra Delegación. Me ayuda mucho.

  • ¿Tienes también una responsabilidad al servicio de la Iglesia?
    • Sí, desde el 7 de marzo pasado soy el director de los medios de comunicaciones de la Iglesia Católica romana en Ucrania. Cuando la Conferencia de los obispos solicitó un Oblato para este puesto, nuestro Superior de Delegación dijo que ya nosotros estábamos muy comprometidos. Pero insistieron: “Dennos a un Oblato, no importa quien sea, ¡lo hará bien seguramente! “ Y con todo hay 26 Congregaciones masculinas en Ucrania.”

  • … y ¿te sientes en tu lugar, como Oblato en esta Misión?
    • Es necesario decir que en la revisión de nuestro trabajo vinculado con la “Inmensa Esperanza ” sentíamos toda la necesidad de comprometernos en los Medios de comunicación. Este nombramiento venía a concretar un deseo. Y luego, es una misión muy importante para el mundo de hoy. La imagen de la Iglesia hasta ahora, era la de una Iglesia en las catacumbas, que de vez en cuando se mostraba, esgrimía su bandera y se escondía. El Centro de la Comunicación es la primera presencia visible de la Iglesia Católica en la sociedad.

      La Iglesia Católica goza de mucho aprecio en la sociedad. De vez en cuando hay hasta cuatro estaciones de TV diferentes, que piden entrevistas en torno al pensamiento de la Iglesia en el ámbito social u otro. Y se dirigen a nosotros. Es nuevo, ya que antes los medios de comunicación eran más bien armas de propaganda contra nosotros. Es muy significativo que la gente se confiesa que mira el telediario, durante la Cuaresma.

  • Hablabas del Centro de las Comunicaciones. ¿Puedes decirnos algo más?
    • Hay cinco personas permanentes que trabajan en el Centro mismo y unas treinta que colaboran a través del país. Hay una revista en colores para niños, con una tirada de 6.000 ejemplares. Tenemos una agencia de prensa que envía por correo electrónico, todos los días de las noticias de la Iglesia y del mundo a todas las radios, TV y diarios. Hacemos películas en particular sobre los Santos. Tenemos un programa de radio de 20 minutos, difundido cada domingo, en la radio oficial y por el que pagamos 18 000€ por seis meses. Tenemos dificultad para mantenerlo, debido al precio, pero un Oblato alemán piensa que es posible encontrar en las parroquias de Alemania, computadoras de ocasión que podríamos distribuir para seguir así en Internet, no solamente este pequeño programa de 20 minutos, sino todos nuestros programas… ¡por nada! ¡Gratuitamente! ¡Es apasionante! Ahora, en el Centro, hay una capilla donde rezamos por los periodistas. Una vez al mes hay un encuentro ecuménico de periodistas. Actualmente ellos mismos son los que piden esta colaboración.

      Hay progresos asombrosos, para Navidad por primera vez retransmitiremos la misa del Papa en directo. Hay una TV privada que aceptó difundir nuestros programas en 27 países de la antigua U.R.R.S., una vez por semana.

  • ¿Y los Oblatos? Háblanos de Oblatos en Ucrania.
    • Somos 35 con los escolásticos. Tenemos 8 casas y una veintena de parroquias porque es la primera exigencia, después del comunismo. Estamos en el Norte de Ucrania en la frontera con Bielorrusia, dónde somos párrocos de Chernóbil o más bien de la ciudad en que sucedió: Slavutych. Estamos también de Tchernichiv dónde hemos construido el templo y hemos fundado un orfanato que da también comida a los niños del exterior. En Kiev, tenemos a cargo la hermosa iglesia de San Nicolás que es siempre sala de conciertos de órgano y que debemos alquilar. Cerca de Kiev, está Obukhiv: sede de la delegación y del prenoviciado. No quiero aburrirles con demasiados nombres, indico exactamente dos otros lugares interesantes: Kryvyj Rih al este, la ciudad más larga de Europa, se extiende por 126 Km, a lo largo de las antiguas minas de cobre. Y Eupatoria en Crimea, centro turístico en el Mar Negro. Un colega también se especializó en las misiones populares.

Retiro Oblato, en mayo de 2005n en Obuhiv

Nuestras parroquias están todas en la fase de fundación; hay que hacerlo todo, es necesario partir de cero, incluso con la gente. Una vez, nuestro superior el P. Jacek recogió a una dama que hacía autostop; en un momento dado pasaron delante de una Cruz y la dama le preguntó: ¿”Quién era aquél?” ¿Es alguno de los suyos? Jacek le dijo: “Sí, es Jesucristo”y ella dijo: “nunca oí hablar de él… no lo conozco…”

Hay que hacerlo todo. Ya construimos cinco templos y restauramos otro, aquel de Gnievan, que se había transformado en una fábrica. Quedan otros cinco por construir. Estamos convencidos de que el mayor regalo que podemos ofrecer a Dios, y a esta tierra, es la santidad que comienza por la santificación de esta tierra que sufrió tanto y fue profanada

En nuestro trabajo, nos sabemos ayudados por mucha gente. Solos no hacemos nada. Queremos pues agradecer de todo corazón a la Congregación y a toda la gente que nos ayuda.

Entrevista hecha por el p. Jean Pierre CALOZ