Desde 1818 a 1925 la Congregación llevó el nombre de Misioneros de Provenza. Tras la fundación en marzo de 1825 de la casa de Nîmes fuera de Provenza, los misioneros se llamaron Oblatos de San Carlos. En Roma, durante la octava de la Inmaculada Concepción que se celebraba solemnemente, el Fundador decidió que sus misioneros se llamaran Oblatos de María Inmaculada. Escribe el P. Rey: “Una inspiración pasó de su corazón a su inteligencia; desde el comienzo él llamaba oblatos a los que habían acabado el noviciado y emitido los votos de religión. Serán en adelante Oblatos de la santísima e inmaculada Virgen María, y más brevemente Oblatos de María Inmaculada. Pero no llevarán ese nombre hasta que el vicario de Jesucristo se lo haya dado el día en que, al adoptar a esta familia religiosa, le haya conferido como una especie de bautismo, asignándole un puesto entre las Congregaciones reconocidas por la Iglesia”. (REY, I, p. 358s).

El P. de Mazenod añade inmediatamente ese nombre en su súplica al Papa, terminada el 8 de diciembre, y habla de ello a León XII en la audiencia del 20 de diciembre de 1825. “Oblatos de María Inmaculada, escribe al P. Tempier el 22 de diciembre, ¡pero si es un diploma para el cielo! ¿Cómo no hemos pensado en ello antes? Reconoced que será tan glorioso como consolador para nosotros serle consagrados de un modo especial y llevar su nombre. ¡Los Oblatos de María! Ese nombre satisface al corazón y al oído…” (Ecr. Obl. 6, p. 234 [ed. españ. p. 172]). En esa carta al P. Tempier, el P. de Mazenod confiesa: “Este cambio me ha parecido necesario para no ser confundidos con una infinidad de comunidades que llevan ese mismo nombre [oblatos de san Carlos]”

En el decreto de aprobación de la Regla el 17 de febrero de 1826, ese título se da oficialmente a la Congregación: Missionarii sub titulo sanctissimae Virginis Mariae Immaculatae. El breve de aprobación del 21 de marzo de 1826 emplea la expresión: Congregatio Missionariorum Oblatorum sanctissimae Virginis Mariae sine labe conceptae. La terminología ha cambiado a menudo. El título que ha prevalecido en el uso es el de Oblatos de María Inmaculada.

YVON BEAUDOIN, O.M.I.