San Eugenio de Mazenod y los jóvenes

Eugenio De Mazenod experimentó el amor salvador de Jesús al pie de la cruz y desde esta experiencia él fue llamado a participar en la Misión de Jesús. Sus prioridades al proclamar la Buena Noticia a los pobres fueron los prisioneros, los campesinos y los jóvenes. De hecho la mayor parte de su tiempo como joven sacerdote y más tarde como Fundador de los Misioneros de Provenza se dedicó a los jóvenes asociados a él en la Congregación de la Juventud de Aix.

Como en la época de nuestro Fundador, la Misión con la Juventud es una prioridad porque los jóvenes son los más pobres entre los pobres. Para nosotros es una prioridad real y queremos confirmar de nuevo que es una auténtica misión oblata.

Los Oblatos y los Jóvenes

Creemos que estamos siendo llamados a un cambio de mente y corazón para acercarnos a los jóvenes. Cuando hablamos de Misión CON la Juventud como un nuevo paradigma queremos subrayar que necesitamos alcanzar a los jóvenes allá donde ellos están (MISIÓN) y no conformarnos con continuar haciendo “lo de siempre”; estamos llamados a trabajar CON los jóvenes, los laicos y otros consagrados de la familia Mazenodiana para cooperar con la Misión de Jesús. Los jóvenes son agentes activos de su propia evangelización y no meros receptores pasivos. Deseamos ser evangelizados por los jóvenes. Para nosotros es imposible hacer esta misión como “llaneros solitarios” y por eso subrayamos las dimensiones comunitarias y de trabajo en equipo para aquellos que trabajan en la Misión con la Juventud.

Contexto

Nosotros los Oblatos queremos ser desafiados por los jóvenes. Queremos crecer en una visión común en la que la Misión Oblata con la Juventud no se enfrente solamente con la diversidad de nuestros contextos sino que tenemos un carisma que nos une a todos nosotros. Queremos escuchar a los jóvenes y oír sus necesidades para que caminando juntos nuestro itinerario de fe nos convirtamos en Discípulos de Jesús con una misión común.

En esta misión volvemos al ejemplo de S. Eugenio que nos llama a ayudarnos mutuamente a convertirnos primero en seres humanos, luego cristianos y finalmente santos, comprendiendo que esta es nuestra visión común. Sólo de esta forma seremos capaces de ayudar nuestros jóvenes a encontrar su vocación auténtica y el llamado específico que Dios tiene para cada uno de ellos.

Tres Objetivos Oblatos en la Misión con la Juventud

Para ser más humanos buscamos fomentar el crecimiento psicológico, intelectual, físico y espiritual de cada joven, ayudándolo a reconocer su dignidad y la dignidad de los otros.

Para ser más cristianos buscamos llamar a los jóvenes a una participación responsable en la vida, misión y trabajo de la comunidad católica.

Para ser cada vez más santos buscamos capacitar a los jóvenes para vivir como discípulos de Jesucristo dentro del carisma Oblato, siendo totalmente humanos y plenos de vida, en el contexto de nuestro mundo actual.