La primera finalidad de nuestra Congregación es LLEVAR LA BUENA NOTICIA  a “aquellos cuya condición está pidiendo a gritos” la salvación (Constitución 5). Si bien en nuestra tradición reconocemos algunos ministerios como centrales,  ningún ministerio nos es ajeno mientras nos ayude a proclamar el Evangelio A LOS POBRES Y LOS MÁS ABANDONADOS y satisfacer sus “necesidades de salvación” (Constitución 1)

Para cumplir este mandato, formamos comunidades apostólicas, atravesamos fronteras para estar en MISIONES EXTRANJERAS, buscamos derribar barreras, escogiendo ESTAR CERCA DE LA GENTE y la INTERCULTURALIDAD “como una manera de estar en la misión” (Actas del 36º Capítulo General, nº 62). En circunstancias de vanguardia, estamos llamados a establecer la Iglesia en sus estructuras más básicas y fortalecerlas en aquellas situaciones donde la Iglesia ha estado firmemente organizada.

LA PREDICACIÓN DE MISIONES ha sido parte de nuestro ministerio desde la época de nuestra fundación. Llevamos “la Buena Noticia a los pueblos que todavía no la han recibido” y les ayudamos “a descubrir a la luz del Evangelio los valores que poseen” (Constitución 5). A través de la predicación de retiros y otros medios de acompañamiento espiritual, intentamos “todo para suscitar o despertar la fe de aquellos a quienes” somos “enviados, haciéndoles descubrir «quién es Cristo” (Constitución 7)

Buscando ser los instrumentos de la misericordia y la compasión de Dios, somos CAPELLANES en hospitales, en residencias de enfermos y ancianos, en prisiones, en lugares de peregrinación, en escuelas y en comunidades de religiosos y laicos. Estamos “siempre dispuestos a responder a las necesidades más urgentes de la Iglesia mediante varias formas de testimonios y ministerios, pero sobre todo por la proclamación de la Palabra de Dios, que encuentra su culminación en la celebración de los sacramentos y en el servicio al prójimo” (Constitución 7)

Reconociendo que entre LA JUVENTUD de hoy vemos uno de los rostros de la pobreza, nos sentimos llamados por el Espíritu a acompañarlos en su itinerario de maduración en la vida y en la fe, y con ellos, ponernos al servicio de otros jóvenes para que todos nos convirtamos en los santos que estamos llamados a ser.

Reconocemos el papel que juega una buena EDUCACIÓN en la vida de la gente. En nuestras escuelas, formamos los corazones y las mentes de nuestros estudiantes así como intentamos contribuir  al desarrollo de las ideas, las comunidades y la espiritualidad.  

Reconociéndonos nosotros mismos “necesitados de conversión”, anunciamos “la presencia liberadora de Cristo y el mundo nuevo que nace de su resurrección” (Constitución 9). Nuestro ministerio en este campo de la JUSTICIA, PAZ E INTEGRIDAD DE LA CREACIÓN encarna varias formas de ser solidarios con los pobres y estar en armonía con la creación. Unimos nuestros esfuerzos para conquistar sus derechos en los lugares donde se toman las decisiones que les afectan, nos empeñamos en promover la armonía en medio de la diversidad y buscamos nuevas iniciativas para construir y promover la paz.

“Reconocemos también un llamamiento a estar presente en los medios sociales para emplearlos como herramienta de evangelización” (Actas del 36º Capítulo General nº 81), contribuyendo  “a que los valores evangélicos estén activamente presentes en la sociedad en que viven” (Regla 66c) A través del uso de los medios de comunicación, nos proponemos propagar los valores del Reino de Dios, acortar las distancias y superar las fronteras que dividen a la gente.

El contexto cada vez más desafiante en el cual el Evangelio necesita ser proclamado en nuestros días y nuestros condicionamientos por la edad nos llaman a un proceso de FORMACIÓN DE OBLATOS MISIONEROS, presbíteros y Hermanos,  que dure toda la vida, para ser los primeros y más aventajados discípulos de Jesucristo, nuestro Maestro. En nuestras casas de formación, guiamos a nuestros jóvenes para que sean plenamente humanos, cristianos comprometidos y lleguen a ser santos según el corazón de Jesús.

Así mismo, trabajamos para hacer crecer LA ESPIRITUALIDAD DE LOS LAICOS. Apoyamos “a los laicos en su esfuerzo por discernir y desarrollar sus propios talentos y carismas. Los animaremos a comprometerse en el apostolado,… asumiendo las responsabilidades que les incumben en el seno de la comunidad cristiana” (Regla 7f). Esto lo realizamos a través de asociaciones de laicos y otros programas de crecimiento espiritual laical.

Por último, LOS ANCIANOS Y ENFERMOS ENTRE NOSOTROS, permaneces misioneros hasta el final, por su presencia y testimonio en la comunidad y por sus oraciones a Dios a quien ellos buscaron servir en los pobres y los más abandonados.